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Santiago, Patrón de España

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Santo Adalid, patrón de las Españas, Amigo del Señor, defiende a tus discípulos queridos, protege a tu nación.

Hoy la súplica es de extrema necesidad. Defiéndenos, Hijo del Trueno, protege a España.

Ayer estuvimos en sus Vísperas solemnes. La catedral abarrotada y no de turistas sino de personas que seguían las vísperas, en latín, con atención y recogimiento.

Un amplio folleto de 25 páginas tamaño folio, primorosamente editado, más bien lujosamente editado, con texto bilingüe, latín y castellano, permitía seguir las Vísperas perfectamente. Y todos los que estaban sentados, llenando los bancos de las tres naves de la catedral, había también gente de pie, disponían de un ejemplar.

El coro, Capilla Musical de la Catedral de Santiago, verdaderamente extraordinario. Toda alabanza que se me ocurriera sería escasa.

La multitud siguió las vísperas en silencio absoluto y por el folleto. Algún momento pensé que escuchando el canto como bellísimo espectáculo. Pero cuando llegaron los momentos participativos, Pater Noster, bendición, la respuesta fue mayoritaria. Muchos lo rezaron y se santiguaron. Observé que algunos pequeños grupos, juveniles, se unían de la mano en el Padre Nuestro y otras personas extendían sus manos abiertas para rezarlo.

Las presidió el arzobispo que leyó una breve homilía muy apropiada al acto. Le acompañaban tres obispos, su auxiliar, el obispo emérito de Segovia y el titular de Orense. El presbiterio lleno de canónigos y sacerdotes. Unos con ropajes litúrgicos lujosísimos y los sacerdotes con alba y estola roja. Impresionante la procesión de salida por el número. Entre ellos dos amigos queridísimos ambos ataviados de lujo. Después pude dar un abrazo a uno de ellos y a otra persona para mí entrañable por todo el afecto que siempre nos demuestra. Estaban de visita en Santiago y los dos encantados, incluso asombrados, por la belleza y la asistencia de tanta gente al acto. Al otro queridísimo amigo le vi solamente de lejos.

Todo perfecto. Hasta los servicios de seguridad, muy en su sitio, enérgicos pero educadísimos. Llevo ya algunos años asombrado por el excelente orden de la catedral que debe ser la más complicada de España por el aluvión de visitantes. No pocos de ellos ajenos o casi a la religión católica. Pues siempre todo discurre a la perfección. Los confesores, los actos litúrgicos, el orden, el respeto, la atención al peregrino… Aquello ha cambiado notabilísimamente. Es un templo. Y se nota. La cola siempre interminable para dar el abrazo al Apóstol, en la que seguro son numerosos los que no creen en Dios o están muy alejados de la práctica sacramental, es un ejemplo de silencio y de paciencia. Allí se portan bien hasta los niños.

Concluidas las vísperas se iniciaba la misa del peregrino. Interminable de sacerdotes la procesión de entrada. Supongo que en su gran mayoría extradiocesanos. Hay dos misas, al menos en periodo estival para ellos. Una al mediodía y otra al caer la tarde. Pues la de ayer también con muy numerosa asistencia. Y no pocos, supongo, después de estar en vísperas.

La catedral de Santiago me parece un ejemplo logradísimo de buen hacer.  Es un tesoro estético pero lo han sabido utilizar en bien de la religión. Dicen que los gallegos son muy listos. Será cierto o no. A mí me gusta creerlo.  Pero lo que sí es verdad es que la inteligencia con fines apostólicos ha llegado a ella, por fin, y allí se ha instalado.

Vi de lejos pero no mucho a Don Julián, concluidas las vísperas, con traje coral o como se llame, también lo llevaba su obispo auxiliar, y me pareció que estaba muy bien. Y muy contento. No era para menos. Fue una jornada gloriosa. Y hoy más.

Mucha policía, helicópteros sobrevolando la ciudad, pero todos muy en sus sitio y con presencia tranquilizadora. Simplemente estaban.

Al llegar vimos una exigua manifestación con la bandera gallega y la estrella roja de cinco puntas que entraba en Santo Domingo de Bonaval. Verdaderamente irrelevante.

 

 

Comentarios
2 comentarios en “Santiago, Patrón de España
  1. Mucho se enamoró Santiago de estas tierras húmedas de Breogán, para querer volver ya muerto y reposar en ellas en vez de en las desérticas de Judea. Para los incrédulos. No sé si Santiago vino a la Galaecia, pero sé que está en Galicia. Millones y millones atestiguamos que en Compistela nos encontranos con él y algunos repetidas veces.

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