SANDOVAL: UN GRAN CARDENAL

SANDOVAL: UN GRAN CARDENAL
Hace ya muchos años estuvimos con nuestra mujer en Guadalajara, para participar en
una jornada titulada “Claroscuro de los derechos humanos” organizada por las cámaras
empresariales locales.
Fue un viaje pintoresco en Aerolíneas Argentinas, en el cual tuvimos que sufrir el mal
comportamiento y las groserías de los estudiantes del Colegio Champagnat, que festejaban su
egreso y que entraron al avión al grito de ¡Chancho! ¡Chancho! Mi mujer les pregunto a quien
se referían y recibió una respuesta que no dejaba dudas: el porcino era el rector.
En cualquiera otra línea de aviación, desde las Líneas Aéreas de Etiopía hasta Iberia, los
hubieran bajado en cualquier escala, pero en nuestra línea nacional, esa con cuya bandera,
Francisco se fotografió junto a algunos gremialistas hace muy poco, todo estaba permitido,
desde fumar hasta pararse en los asientos, desde correr hasta de tocarle el traste a las
azafatas. Un desastre que nos arruinó el viaje y nos llenó de vergüenza como ex alumnos
maristas.
Pero las cosas extrañas seguían cuando bajo una intensa lluvia nos hicieron subir al
avión mejicano que debía llevarnos a Guadalajara. Después de una media hora de espera por
los altavoces anunciaron que el piloto no aparecía y que buscaban un reemplazante, quien
llegó, el avión pudo decolar y aterrizar sin otros avatares en su destino.
Nos alojaron en el Hotel de los Presidentes que abarca unas dos manzanas porque allí
las construcciones son antisísmicas y de limitada altura. Nos dieron una suite en un conjunto
con pileta exclusiva y atendieron a nuestro pedido que no fuera la que había habitado poco
antes Carlos Menem, ante cuya presencia elegante un diario chileno dudó: ¿sería un nuevo
príncipe renacentista o un montoncito de carne morena?
Antes de las Jornadas ya tuvimos un encontronazo con un periodista, cuando nos
preguntó a quién representábamos y le respondimos la verdad: a nosotros mismos y no nos
creyó; lo que sucede es que, como muchos mentirosos, creen que todos son de su condición.
Participamos de las Jornadas y como escépticos respecto a los llamados y cacareados
derechos humanos, que en la Argentina han servido para ocultar entuertos y abrir el camino
para los negociados de sus comisionistas, gestores y gestoras, formulamos las críticas que
estimamos oportunas.
En un día de las Jornadas los cuatro expositores tuvimos un almuerzo con el cardenal
Sandoval Iñiguez, arzobispo de Guadalajara, quien nos pidió que cada uno expusiera resumido
lo dicho. Terminadas nuestras exposiciones el prelado manifestó su total acuerdo. Y muy
simpático y en tema, relató su reunión con la delegada de los derechos humanos del Estado,
entonces gobernado por Partido Autonomista Nacional, el P.A.N., de seudo derecha: tengo un
loro y al principio no hubo problemas, porque habló el animal, pero cuando empezamos a
hablar nosotros se pudrió todo.
En tal ocasión me regaló un libro precioso de su hermano que vive en Corea desde
hace tiempo, José Sandoval, Misionero de Guadalupe, titulado, “El budismo y el cristianismo
ante el dolor”, donde expone coincidencias y diferencias, con gran conocimiento y objetividad.
El cardenal nació en Jalisco, tierra cristera, el 28 de marzo de 1933, es doctor en
teología por la Pomtificia Universidad Gregoriana de Roma y fue arzobispo de Guadalajara
desde 1994 hasta el 2011.
En estos tiempos de confusión y caos, muchas veces promovidos por el inventor del
“hacer lío”, siempre estuvo sosteniendo las buenas causas.
Enemigo del putimonio y sus anexos, nunca dejó de manifestarse. Hoy lo sigue
haciendo a pesar de sus años en su página de Facebook y allí podrán los lectores verificar su
lucidez en la comunicación del aniversario de San Benito Abad, hace pocos días.
Hoy nos enteramos que a principios de este mes escribió una carta al papa Francisco,
en la cual le pide que no se suprima ni se suspenda la Misa Tridentina que ha sido celebrada
durante cuatro siglos según el rito codificado por San Pío V. El texto dice:
“A Su Santidad, el Papa Francisco, Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia Universal.
Papa Francisco, corren rumores de que existe la intención definitiva de prohibir la Misa
en latín de San Pío V.
La Cena del Señor, que Él nos mandó celebrar en su memoria, se ha celebrado a lo
largo de la historia en diversos ritos y lenguas, conservando siempre lo esencial: conmemorar
la muerte de Cristo y participar en la Mesa del Pan de la Vida Eterna.
Aun hoy, la Cena del Señor se celebra en diversos ritos y lenguas, dentro y fuera de la
Iglesia Católica.
No puede estar mal lo que la Iglesia celebra hace cuatro siglos, la Misa de San Pío V en
latín, con una liturgia rica y devota que invita a penetrar en el Misterio de Dios.
Varias personas y grupos, católicos y no católicos, han expresado su deseo de que no
se suprima, sino que se conserve, por la riqueza de su liturgia y en latín, que junto al griego,
forma la base de la base no solo de la cultura occidental, sino de otras partes.
Papa Francisco, no permita que esto ocurra. Usted es también el guardián de la riqueza
histórica, cultural y litúrgica de la Iglesia de Cristo”.
Hemos querido transcribirla íntegra porque su grandeza aparece en cada párrafo y
muestra su grandeza que contrasta con el enanismo de su destinatario, cuya pequeñez y
mezquindad volvió a lucirse al prohibir la llama misa de San Pío V al término de la
peregrinación a Covadonga, porque este porteño de Boedo no soporta las cosas grandes.
El lector Hermenegildo elogia el valor del cardenal y puntualiza que en sentido estricto
la Misa no conmemora sino actualiza la muerte de Cristo y que los orígenes de la Misa
tradicional se remontan a la época apostólica y patrística y que el Concilio de Trento se limitó a
codificarla. Compartimos ambas aclaraciones.
Quisiéramos para la Argentina un cardenal como Sandoval; en este pontificado se
multiplicaron, pero ninguno de ellos, en testimonio, valor y veracidad, le llega a los tobillos.
Que Dios bendiga a este gran mejicano y nos permita seguir su ejemplo.
Buenos Aires, julio 17 de 2024. Bernardino Montejano

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