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«San Antón. ¿Hasta cuándo?»

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Yo me preguntaría también: ¿Hasta dónde? Es un artículo del catedrático de Historia Vicente Ángel Álvarez que me parece lleno de sentido común y de sentido eclesial: http://infocatolica.com/?t=opinion&cod=25639 El excelente organizador de ONGs y extravagante sacerdote conocido como P. Ángel tiene eclesialmente más peligro que una piraña en un bidé. Y no tanto por sus opiniones, que también, sino sobre todo porque el batiburrillo de su mente hiperactiva lo traslada inmediatamente a la realidad. Y lo mismo organiza un desfile de ropa interior en su iglesia que una misa en un puticlub. Es una caricatura pero no inverosímil tratándose de este cura. El catedrático mencionado lo expone en un artículo que vale la pena leer. Y podéis estar seguros de que como se le deje suelto a ese sacerdotes escritos como el mencionado van a proliferar. Porque las «ocurrencias» del P. Ángel también. Si este fenómeno de la naturaleza, porque lo es, pusiera cada cosa en su sitio y a Dios en el de todas, sería una gran figura eclesial. Pero Dios, que le dio grandes dones le privó totalmente del don del orden. Y así nada está en su sitio. Ni él.

Comentarios
0 comentarios en “«San Antón. ¿Hasta cuándo?»
  1. El caso es que mientras la iglesia de San Antón ha sido cedida a Mensajeros de la Paz, que dispone de ella para usos impropios, el Arzobispado no ha cedido ningún templo al Instituto de Cristo Rey Sumo Sacerdote.

  2. Me consta que D.Carlos Osoro es el mayor entusiasta del famosísimo P. Ángel, y que no pierde ocasión de alabar su figura y su obra. Ha llegado a decir en alguna entrevista que se salvará gracias a la labor del P. Ángel.

  3. El padre Ángel es exactamente lo contrario de lo que un cura debe ser.Todo sacerdote que aspire a ser un buen servidor de la Iglesia debe fijarse en él y hacer justamente lo contrario.¿Hasta cuándo tendré que aguantar a este esperpento?

  4. Estimado blogger, el tratamiento que dispensa usted al P. Ángel o D. Ángel como usted mismo ha notado sería más correcto llamarle, me parece de lo más equilibrado. En un post anterior sobre la misma persona me hizo usted reír, además, como hacía años que no me reía. Y es que, a veces, no hay nada más divertido que decir la verdad. Leyendo cuanto escribe sobre este sacerdote me confirmo en su sentido eclesial y en su bonhomía -de usted- tanto como en su sentido crítico. Creo que si D. Ángel le leyese y tuviese en cuenta cuanto le aconseja, mejoraría mucho su servicio a la Iglesia -el de él. No obstante, Dios obra su plan de salvación a través de medios que se salen de nuestros esquemas. Quizás el P. Ángel está por ahí y me agrada ver como usted, hombre de Dios, sabe valorar esta posibilidad. Auguremos lo mejor y demos buenos consejos, pero mantengamos siempre la sumisión frente al modo en que el Señor de la historia marca sus caminos. Feliz Navidad y que Dios dé salud a todos los suyos a lo largo de todo el año venidero. El Señor le bendiga siempre. Oro por usted, querido y virtual amigo.

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