
Uno no discute su nombramiento como auxiliar de Valencia aunque me parece un error. Y si allí lo hiciera bien, por muy tocado que llegue, que llega, no me dolería prenda alguna por reconocerlo. Dios quiera que sea así. Aunque ello no borre su historia. Pero se la puede hacer perdonar. Todavía tiene tiempo hasta para llegar a santo.
Castillo es más duro. Y no deja de ser ¿curioso? que hasta se autocite entre las autoridades que menciona. Tal vez la proximidad a los noventa años disculpe tanta autoestima.