¿Quién va a ser el próximo cardenal español?

Ya henos dicho en alguna entrada anterior que esta primavera no va a haber consistorio. Salvo que el Papa, que podría hacerlo, no aumentara a ciento treinta o ciento cuarenta el número de cardenales electores, fijado por Pablo VI en ciento veinte, hoy sólo tiene para una designación cardenalicia tres vacantes electorales en el Sacro Colegio. Que serán diez a fines de este año. Y catorce en la primavera de 2017. Muy pocas para contentar a todos y menos todavía para las diócesis tradicionales si el Papa continúa con el prurito de nombrar cardenales a arzobispos de Tonga o Cabo Verde. Es posible pues que ante el próximo consistorio los españoles tengamos solamente dos cardenales con voto ante un eventual Cónclave: Blázquez y Cañizares. Hoy tenemos cuatro: esos dos más Rouco y Sistach. Parece pues completamente ilusorio que ante tan escaso número de capelos nos vayan a tocar dos. Con uno, para darnos por satisfechos. Con lo que pienso que Toledo y Sevilla pueden dar por lasciate ogni speranza. Cabe que a alguno le llegue la repesca pero ya con más de ochenta años y sin voto en Cónclave. Parece seguro que cuando ocurra el nuevo consistorio el cardenal arzobispo emérito de Madrid ya no sea elector y al de Barcelona le va a pillar por pelos. Todavía unos días, o un par de meses como mucho, con voto o ya sin él. Y entre esas dos diócesis va a estar el nuevo cardenal. Se suele observar últimamente una regla que no existe y que es la de no nombrar cardenal mientras otro de la misma residencia como emérito tenga acceso al voto. Ya digo que no es regla obligatoria pero en no pocos casos, no en todos, seguida. En base a ella y en principio Don Carlos Osoro tendría prioridad sobre Don Juan José Omella si el consistorio se celebrara antes del 29 de abril de 2017, fecha en la que el emérito de Barcelona perdería sus derechos electorales. Eso no obliga al Papa pero cabe tenerlo en cuenta. Pienso, sin embargo, que es mucho más importante el respaldo que el Papa quiera dar a un arzobispo, el nombramiento cardenalicio sin duda lo es, para justificar la designación. Que también implicaría de algún modo el indicar la persona del Papa en España. Al menos frente al exterior. Creo que Omella va a tener muchos más problema que los de Osoro en Madrid. Los de Don Carlos va a ser cosa suya resolverlos y condiciones para ello no le faltan si quiere ganarse a su archidiócesis. Omella lo tiene más crudo. Aunque también me parece con las condiciones necesarias para superarlo. Y pudiera ocurrir que el Vaticano quisiera dar muestra de su apoyo creándole cardenal. Personalmente, hoy por hoy, no sabría decir cuál va a ser el próximo cardenal español.

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