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¿Qué pasa con la venta de la parroquia de San Jorge?

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Yo no lo sé. Y parece, por lo que leo, que el Registrador de la Propiedad tampoco.

Pues que nos lo aclaren.

¿Se ha vendido San Jorge? ¿Es nula la venta? ¿En el caso de que fuera nula no habrá algún incompetente manifiesto que estaría de más en el equipo de Osoro? ¿Del que se debería prescindir?

San Jorge no es mi parroquia ni soy yo quien tiene que decirle al arzobispado las parroquias que debe cerrar o abrir. Eso es cosa suya. Pero hay dos cuestiones que nos afectan a los católicos madrileños. La primera es que el arzobispo debe tener colaboradores eficiente y no aficionados quee no saben vender lo que venden. Y la segunda que los bienes de la diócesis, si hay que venderlos, debe ser por su precio y no por la tercera parte o la mitad del mismo-

Y de todo esto hablo por lo que leo. Si lo que se ofrece al público es falso hay que desmentirlo. Porque si no muchos se creerán las falsedades.  Con lo que tenemos un doble problema: la venta y la falta de explicaciones.

https://infovaticana.com/2019/04/12/el-registro-de-la-propiedad-suspende-la-venta-de-la-parroquia-de-san-jorge/

Repito que hablo por lo que leo. Si no fuera cierto, que lo desmientan.

8 comentarios en “¿Qué pasa con la venta de la parroquia de San Jorge?
  1. El solar en el que se levanta la iglesia en cuestión no pertenecía a la diócesis, así que el arzobispo nada tiene que decir sobre su venta. La parroquia en cuestión es relativamente reciente, la creó Tarancón en 1974, posiblemente con un régimen especial como el que tienen las parroquias regidas por religiosos (p.e. los jesuitas del barrio de Salamanca o los dominicos de San Pedro Mártir). Obviamente, esto es una operación especulativa, vista la zona en el que está el solar en venta, pero no culpemos de ella al arzobispo de Madrid, que por lo que sabemos bien puede haberse opuesto con uñas y dientes. Y además, ¿y si tras la paralización de la inscripción registral está algún abogado de la diócesis de Madrid? Antes de atacar a don Carlos Osoro, por favor, informaos previamente.

    1. Lo que dice Ud. de que “el arzobispo no tiene nada que decir” no es del todo exacto. Primero, porque hay que ver quiénes forman parte del patronato de la fundación propietaria de los terrenos. Segundo, porque raro me parecería que se tomase una decisión de este calado, que afecta directamente a una parroquia de la archidiócesis (hasta el punto de que queda suprimida), sin conocimiento ni aquiescencia del arzobispo. Y tercero, porque no sé de dónde se saca lo del “régimen especial” de la parroquia de San Jorge, que es una parroquia conocidísima en Madrid, de la que fue párroco monseñor Fernández-Golfín antes de ser obispo. Salvando las distancias, es como si llega la noticia de que venden Santa María de Caná a un fondo buitre.

  2. La diócesis de Madrid es lo que es dependiendo de cómo se levante el dictador por las mañanas, y qué le dé por hacer.

    Mucho cuidado si no piensas como el jefecillo

  3. Santa Teresa y de la flor de la Pasión

    Fray Maximilian María Jaskowak OP
    12 de Abril, 2019

    Las devociones antiguas y oraciones a los Santos, así como la piedad que caracteriza sus cultos, en su tiempo prolíficos, a menudo se centraron en las manifestaciones externas con connotaciones místicas.
    Consideremos, por ejemplo, la fascinación medieval ante los estigmas de San Francisco y su posterior influencia en la iconografía cristiana (por ejemplo, Giotto) y la teología espiritual (por ejemplo, San Buenaventura).
    Al igual que el niño que prefiere el esplendor de una sola rosa a todo un campo de flores, el espíritu medieval se acercó a la mística con el mismo asombro y admiración, encendido en la ferviente devoción que da a entender la realidad divina a través de fenómenos observables.
    En el jardín de las almas, como en el libro de la naturaleza, hay muchas flores, pero rara es la rosa.

    La mente moderna, por el contrario, tiende a preferir la visión gestáltica de un campo de flores por encima de la belleza de una rosa.
    La seguridad que busca el hombre moderno, le invita a alejarse de considerandos relativos a los fenómenos místicos relatados en la vida de los santos.
    La mística parece totalmente incompatible con su experiencia personal de la gracia, y la cultura secular le anima a buscar la causa de los fenómenos místicos en las ciencias naturales, aceptando explicaciones banales sobre lo divino.
    Se marginan los métodos empíricos de observación rigurosa, sin complejos, respecto a lo sobrenatural, mostrándose la proclividad a convertir el cristianismo en una simple ideología, ajena a las alturas de la mística. En la modernidad cristiana conviven quienes a priori descartan la posibilidad de fenómenos místicos sin previo contraste o deliberación.

    Tal escepticismo generalizado puede explicar, en parte, el atractivo universal de la pequeña flor, la florecilla de Lisieux.
    Ella llegó a las alturas de la santidad y murió en el estado de la unión mística sin la fanfarria externa, que tan a menudo perturba la sensibilidad moderna.
    Porque de hecho, la pequeña flor no abruma a la imaginación con lo milagroso. Su brillantez no se encuentra en algo oscuro, ajeno a la experiencia humana.
    Al contrario, sus escritos más destacados tocan el corazón mismo de la vida cristiana y desarman las trampas del racionalismo desenfrenado y del ateísmo militante. En una palabra: Teresa de Lisieux es totalmente accesible a la rutina ordinaria de la vida.

    En tensión con el culto a la pequeña flor está la presencia de un nuevo culto, que prevalece en y alrededor de Italia: La devoción a la Fiore della Passione ( “flor de la pasión”) se asemeja a la variedad medieval, a lo que el hombre moderno podría encontrar inverosímil: Santa Gema Galgani (1878-1903) pudo haber sido contemporánea de Santa Teresa de Lisieux (1873-1897), pero itinerario espiritual incluye varias manifestaciones de fenómenos místicos. La flor de la pasión llevó los estigmas: Tuvo innumerables visiones del Señor, de la Virgen Inmaculada, de su ángel de la guarda, y otros santos. Levitó en ocasiones y con bastante frecuencia cayó en éxtasis y desmayos.
    A pesar de todo esto, su culto sigue en auge en varios lugares y hombre-moderno no se siente disuadido de acercarse a ella.

    El culto a la Santa Gema, puesto al lado del culto de Santa Teresita, admite una evidente disparidad. Sea como fuere, el hecho de que cada santo continúa inspirando al hombre moderno, a pesar de la plaga de escepticismo, es una prueba visible de la Providencia divina.
    Tanto la pequeña flor y la flor de la Pasión se refieren a la magnificencia del Jardinero divino, que se ha dignado crear, según Su beneplácito, el esplendor de la rosa, la blancura de la azucena, el perfume de la violeta, y la deliciosa simplicidad de la margarita.
    En este mismo punto, Santa Teresa comparte la siguiente reflexión en su autobiografía, la Historia de un alma:

    Jesús … puesto delante de mí, el libro de la naturaleza; Entendí cómo todas las flores que ha creado son hermosas … Entendí que si todas las flores querían ser rosas, la naturaleza perdería su belleza primaveral, y los campos ya no estarían adornados con pequeñas flores silvestres.

    Y lo mismo ocurre en el mundo de las almas, que son el jardín de Jesús. Él ha querido crear grandes almas comparables a los lirios y las rosas, como Santo Domingo y Santa Catalina de Siena, y también ha creado otras más pequeñas, que deben contentarse con ser margaritas o violetas, destinados a dar alegría al Rostro de Dios, cuando mira hacia abajo, a Sus pies. La perfección consiste en hacer Su voluntad, en ser lo que Él quiere que seamos.

  4. Parece que no son bienes de la archidiócesis, sino que pertenecen a una fundación privada. Pero no conozco los pormenores del caso, por lo que no puedo aportar mucho más.

  5. ¿No quedamos en que Madrid no tiene problema de escasez de curas?Entonces, ¿por qué vender una iglesia?Si hay que reducir gastos, que cierren la pésima revista del arzobispado, que es un asco.

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