¿Qué dirán ahora los turiferarios del maravilloso calabacín?

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¿Le vieron ayer? No se les cayó la cara de vergüenza? De vergüenza ajena. ¿Y los colegas no le van a decir nada? Porque les deja mal a todos. Y no faltará quien piense que todos serán iguales.

¿Se puede exhibir así a unos menores?

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Si no le vieron, háganlo. Igual ya más de uno piensa que no me excedí en aquel calificativo,

Comentarios
15 comentarios en “¿Qué dirán ahora los turiferarios del maravilloso calabacín?
  1. El hábito no hace al monje. El obispo de Teruel es un hombre, sus diocesanos, por notoriedad, lo conocen. No necesita disfrazarse con el alza cuellos. Conozco un Abad mitrado, jamás se pone mitra, solídeo, anillo, cruz pectoral ni báculo. El primero que va a podar a la viña con un buzo de trabajo, el primero que coge la escoba para limpiar la iglesia, etc…. Es por eso menos Abad? No he venido a ser servido sino a servir.
    Recuerdo en una confirmación de mi pueblo cuando el obispo se quita la mitra, el monaguillo, le tira de la casulla y le dice al obispo, Sr. obispo que lleva el forro en la cabeza (el solídeo).
    Hace tres años el día de miércoles de ceniza asistí en una catedral de Argentina a misa, la celebraba el obispo de la diócesis, tan sólo llevaba el anillo.
    Basta de tonterías, lo importante es amar, siempre amar, cercanía, acogimiento.¡Animo Antonio Gómez Cantero! obispo de Teruel. Un fuete abrazo.

  2. El señor de la Cigoña se quedó corto con el calificativo señalado al obispo.
    Mas que torpeza es directamente propio de un POSESO, la indignación expresada por la trasmisión de la misa, la bendición con el Santísimo, así como el llamamiento a la oración.
    Ese obispo públicamente ha ofendido a Dios y también ha ofendido al fiel católico, al sacerdote y también al seglar.
    Mi madre a raíz de la muerte de mi padre, se volvió una persona muy piadosa que reza todos los días el rosario, no es raro que lo recé siguiendo la trasmisión de la tele, tampoco es raro que vea la misa diaria y contemple el Santísimo por medio de la tele.
    Ese obispo se atreve a ofender la religiosidad de personas como mi madre. Ofender a mi madre es ofenderme a mí. Yo particularmente estoy FURIOSO con ese señor y su condición de obispo, lo único que hace es agravar su ofensa.
    La cretines de la que hace gala el obispo es propia de esta alucinante época.
    Por ejemplo a pasado que cretinos directores de cine, actores y medios de comunicación se den el lujo de ofender a potenciales clientes que están hartos y se expresen contra la corrección política, feminismo, homosexualismo, aborto etc. Si, sus desvaríos he insolencias han llegado al punto de creer que pueden decirnos que es lo que debemos pensar y que no debemos pensar.

  3. Miróbrigo: Yo al Papa no le insulto. ¿Vio usted ayer al obispo? ¿Cree que esa es la imagen de un obispo? Si así fuere todos los demás, que no montaron ese número, tendrían que aprender de ese genio. Y eso estoy seguro de que no se lo cree usted. Ni lo pretende. Le agradezco mucho el ofrecimiento y sobre todo su clase pero no puedo aceptarlo. Como le supongo de Ciudad Rodrigo, ciudad que conozco muy bien y he disfrutado mucho, un saludo afectuoso

  4. ¡Hombre, por Dios! Ya está bien, no le parece?. Es que ni un día sin insultar a alguien…Eso le parece a Vd. prpio de un cristiano. Aproveche que estamos en Cuaresma y conviértase, que Vd. también tiene muchas cosas buenas, lo reconozco.
    Vamos a hacer un compromiso, quiere? Si es capaz de estar esta Semana Santa sin insultar al Papa y a ningún Obispo, lo invito a comer donde más le apetezca y le regalo una botella del mejor güiski, vale? Le mando un abrazo, aunque tenga que ser virtual, de momento.

    1. Desde luego, que ofendidos son algunos de los que comentan, que ven insultos por todas partes cuando muchas veces no los hay. A la más mínima crítica que se hace empiezan a ver insultos. ¿Que pasa? ¿No se puede criticar cuando hay motivos? ¿No hay libertad de expresión? ¿O dicha libertad solo se puede usar cuando agrada a las autoridades y para la crítica hay que callarse? ¿Hay que usar la libertad de expresión solo para agradar a los demás? ¿Para que son los medios de comunicación más que (entre otras cosas) para denunciar públicamente a quien se lo merece?

      El Sr. de la Cigoña denuncia públicamente los abusos y excesos de la autoridad eclesiástica, a veces es un poco duro y soy el primero en reconocer que a veces se pasa un poco, pero otras veces, la mayoría, en mi opinión se queda corto: muchas veces es demasiado suave, como creo que lo ha sido esta vez con el obispo de Teruel con la escena del paripé de los niños (y esto de ”paripé” lo digo siendo suave también), que merecía una crítica todavía más severa y me atrevo a decir que con palabras más fuertes, porque no tiene nombre lo de ese obispo.

      Los hay que solo se ofenden cuando se critica a los que son de su cuerda. Pero cuando se critica a otro de línea contraria bien. Algunos se ponen aquí a soltar improperios porque se ha criticado, por ejemplo, a los obispos de Teruel, Palencia y Mallorca, pero luego visitan el blog del Sr.Bastante y le aplauden porque ha puesto a parir a Monseñor Munilla o al obispo de Alcalá, ¿o es que estos últimos si merecen que les insulten? Se conoce.

      Veo muchos ofendiditos simplemente porque algunos expresamos lo que pensamos teniendo derecho a expresarnos libremente. Porque la Cigüeña ha dicho libremente y teniendo derecho a ello, si así lo siente, un pequeño calificativo del obispo de Teruel (mereciendo un calificativo mayor), se dice que no para de insultar. Igual me pasó a mí ayer, que por dar una opinión sobre un sacerdote del que se habló en un comentario del blog, se me contestó que había insultado, cuando no recuerdo haber llegado a insultar, y desde luego no tuve tal intención.

      Muchas veces nos tenemos que aguantar calificativos en otros comentarios como que nos llamen «rígidos», «cavernícola» , «hipócritas» «antifrancisco» por parte de los que se ofenden cuando se critica al Papa o a los obispos de su cuerda. (Que yo sepa criticar al Papa no es estar en contra de él, yo por lo menos no estoy en contra de él aunque haya cosas del Papa que no me gusten, pero ya he tenido que soportar que me llamen antifrancisco sin serlo, cuando igual soy más de Francisco que ellos; igual precisamente es un gesto de fidelidad a la autoridad eclesiástica el corregirles cuando yerran, y no estar siempre apoyándoles ciegamente hagan lo que hagan, igual es más infiel esto último precisamente, apoyar todo que es falsa fidelidad; además muchos de los que ahora se escandalizan por las críticas al Papa Francisco en su día ponían a parir a Benedicto XVI, se conoce que entonces sí se podía criticar a los papas; y acabo: a quien verdaderamente hay que ser fiel es a Cristo, más que al Papa y a los obispos, y precisamente por eso cuando un obispo en su actuar se desvía de la fidelidad a Cristo, hay que corregirle, pues corrigiendo al obispo que se «desvía» eres fiel a Cristo, a la Iglesia y al propio obispo que criticas y corriges, por lo que la crítica también es una manifestación de fidelidad)

  5. Nacidos del Amor, diseñados por el Amor

    Fray Bartolomé Calvano OP

    30 de Marzo de 2020

    «Sabed, Santo Padre, que Dios no se ha unido al hombre de otro modo que no sea por los vínculos del amor y fue el amor lo que lo mantuvo fijo y clavado en la cruz, porque los que fuimos creados por amor no somos atraídos de otra manera.» (Santa Catalina de Siena, Carta 285, escrita al Papa Gregorio XI).
    ¿Qué es el amor y qué podemos hacer bajo su impulso? ¿Cómo nos puede atraer? El amor parece una herramienta de trabajo harto extraña.
    Quizás tenga más sentido considerar que estamos hechos por amor, y no tanto que seamos fruto del amor. O tal vez, ambas afirmaciones sean ciertas.
    Dado que es más fácil entenderlo, nos centraremos en la idea de que somos fruto del amor.

    Dios nos creó por amor. Dios no tenía ninguna necesidad o deber, que lo obligaran a crearnos. Más bien, Dios deseaba que existiéramos. El amor motivó ese deseo. Dios nos amó y de ese amor fuimos hechos.
    Y dado que Dios no cambia, si nos nos ha amado alguna vez, es que siempre nos ha amado y siempre nos amará. El amor de Dios por nosotros es eterno, ya que Dios es eterno y es amor.

    Dado que fuimos creados a imagen de Dios, ese mismo amor por el cual Dios nos hizo, también está en nosotros.
    El amor es una parte integral y constitutiva de nuestro ser humano.
    El amor es una parte de nosotros y no carente de importancia. Por el amor que Dios creó en nosotros, deseamos y anhelamos el Bien. Ningún bien terrenal puede satisfacer este deseo porque nada creado es perfectamente bueno.
    Sólo Dios es bueno. Por esta razón tenemos un deseo ardiente y una sed insaciable que constantemente aspiran a más. Este amor es lo que nos impulsa a lo largo de la vida.

    Siendo fruto del amor, Dios conoce el funcionamiento de nuestro corazón. Por lo tanto, enviando a Su Hijo al mundo para sufrir y morir en la cruz, Dios nos atrae con los lazos de Su amor.
    Jesús responde a nuestra sed con Su sed: Διψῶ Sitio- (tengo sed). Dios nos ama para que podamos amarlo.
    Al igual que a la mujer samaritana del brocal del pozo, se nos ofrece algo que apagará eternamente nuestra sed insaciable.
    Nuestro anhelo ardiente, que consume todo lo terreno y, siempre anhela más, queda satisfecho sólo en Dios. Inquietum est cor nostrum donec requiescat in Te.
    El amor divino, por otro lado, arde sin consumirse. Esto se reveló a Moisés en el misterio de la zarza ardiente e incombusta.
    A través del Espíritu Santo, el fuego del amor divino se enciende en nuestro corazón.

    No ha podido haber mayor amor que el que mantuvo a Cristo clavado en la cruz: El amor con el que Cristo entregó Su vida, el amor con el que el Padre engendra desde los albores de la eternidad a Su Hijo unigénito.
    El impulso amoroso de Dios, rubricado en la cruz, cruz, respecto a los que hemos sido moldeados por Su Amor, nos atrae a Su Sacratísimo Corazón.
    La cruz nos conduce a la paz de Cristo. Debido a nuestra naturaleza caída, amamos las cosas terrenales más que a Dios.
    Y Dios, para atraer nuestro amor, nos dio algo que era a la vez, terreno y divino. A través de la muerte de Cristo en la cruz, del drama teándrico, somos atraídos por el amor de Cristo, y mediante Su Santísima Humanidad, ascendemos a Su Amor como Dios.
    En esto consiste nuestra paz: En que nuevamente, una vez más, podamos amar a Dios con todo nuestro ser, con toda nuestra alma y con todas nuestras fuerzas.

    1. Pero qué gracioso es usted!!! —- o como Cigoña cazando gamusinos con Omella, Osoro, etc…..
      Lea, lea… y comprenda, que falta le hace.

  6. Bueno, usted exhibe casi siempre su monolítico reaccionarismo, su soberbia, su falta de educación y cortesía, su falta de caridad cristiana, su frivolidad ante hechos sustanciales, sus obsesivas filias y fobias, y sus correspondientes y consecuentes prejuicios. Poco cristiano.

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