
O, más bien, ponen en evidencia sus enormes carencias. Ese es un pobre hombre, simpatiquillo, a quien han elevado a un puesto que es algo así como si a Chiquito de la Calzada lo hubiéramos nombrado rey de España. O a mí delantero centro del Real Madrid.
Y puesto a declarar, la esgorcia.
También, los que le han elevado. A obispo, arzobispo, cardenal y presidente de la CEE. Vaya recua de acémilas. Los nombradores. Todavía más que el nombrado.
Lo positivo es que ya se lo van diciendo:
https://www.infocatolica.com/blog/espadadedoblefilo.php/2201180415-leves-elogios#more42210