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Pues una más de Tarragona. Donde una sola, como en cualquier otro sitio, sería asquerosa

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El arzobispo de Tarragona, Jaume Pujol Balcells, oficia una misa.

Y Pujol sin enterarse. O enterándose y callándose cual p… Naturalmente quiero decir que cual puñetero encubridor de lo inencubrirle salvo que sea un hipócrita redomado impresentable que condene flatus vocis pecadillos de su fieles, y traga, sin decir chitón, con los de sus curas. Aquí ya no compramos mulas averiadas con más años que Matusalén, vistan los vendedores de cuadros, de negro, de morado, de rojo o de lo que sea. Y no es sólo que no las compremos sino que les llamamos lo que proceda por intentar vendernos porquería en vez de darnos palabra de Dios.

Si es que hoy ya se ha leído el catecismo todo el mundo. Bueno, tal vez no algunos obispos Pero son tan falsos que leérselo claro que se lo leyeron pero nos intentan vender otra cosa,  Pues muchísimos ya no se la van a comprar.

Uno, siempre moderado en sus expresiones, jamás llamaría hijos de puta a esos traidores a Dios, a la Iglesia y a todo pero, con gran esfuerzo, eso sí, podría llegar a entender a otros que en su enfado puedan llegar a esos  apóstrofes tan bastos y que jamás se me ocurriría proferir. O sí.

Que ya no estamos para todo.

https://elpais.com/sociedad/2019/02/06/actualidad/1549455679_488326.html

 

 

 

n.

15 comentarios en “Pues una más de Tarragona. Donde una sola, como en cualquier otro sitio, sería asquerosa
  1. Aparte de lo tremendo del asunto, de toda esta “miseria” que va saliendo día a día, al final esto es un tiempo de conversión y purificación que yo creo propone el Señor en su Iglesia; me explico:

    Decir primero que la Iglesia no peligra, la fundó Cristo (no se me desaliente entonces, Francisco Pepe).

    Pero un gran problema de la Iglesia siempre ha sido “muchos de los curas y obispos que hay aquí o allá”, (sí, soy yo y no me han cambiando la IP; tranquilos).

    A nosotros nos sorprende, (como buenos hombres de campo), que el Señor ‘haya dejado crecer esta cizaña’ (sacerdotes con esta doble y triple vida, que sale día a día) a la vez que el ‘buen trigo’ (sacerdotes celosos de su vocación, que han combatido en Cristo la tentación).

    Pues es que ahora llega el ‘tiempo de la siega’ (a unos el final de sus días, otros el ver sus atrocidades a la luz, etc.).

    Y por ésto el Señor ‘permite’ este desprestigio en la Iglesia: para separar la cizaña del trigo y echarla al fuego.

    Pero quietos los justicieros con sus antorchas, y aquellos que hablamos del infierno como si algún día fuésemos a gobernarlo.
    No es éso lo que pretende el Señor (del campo) aquí.

    Aquí lo importante es la inmensa misericordia que todavía tiene para ellos, aún en la gravedad de estos pecados.

    Ésto es, todos estos sacerdotes terminarán sus días encerrados en un monasterio o convento, o en cárceles de la justicia civil; todos ellos purgando su alma en oración, y ofreciendo sus pecados a Dios (espero), como cuando San Gerónimo preguntaba a Dios “que más quería que le ofreciese propio, para su conversión”.

    Fijarse, yo creo, en que todavía el Señor les da un tiempo de gracia ahí; porque si algo tenemos claro aquí es que no se puede entrar en el Cielo de ‘cualquier forma o manera’, (como no se puede entrar en mi casa insultando o escupiendo en el suelo).

    A partir de ahí yo ya no sé que será de ellos, pues el Purgatorio (lugar último de purificación del alma, no de tormento y látigo) ya no está en mis manos (ahí váis a tener suerte algunos que yo me sé…..).

    Ahora bien, decir que yo no soy sacerdote tampoco sino hombre de a pié pequeño, mundano y pecador que trata de poner su vida en manos de Dios, sin condiciones; sin más.

  2. Hollywood también necesita milagros
    Fray Columba Tomás OP |
    08 de febrero de 2019
    La Canción de Bernadette

    Nota del editor: Éste es el segundo Post de nuestra serie: Fe y película del Viernes.

    Imagina un mundo en el que una película sobre las apariciones marianas y la piedad católica sencilla pudiese obtener doce nominaciones al Óscar.
    ¿Lo ves difícil? No importa que tal cosa sucediese realmente en 1943, mientras el mundo libre luchaba por defenderse de la amenaza nazi y, mientras tanto, Hollywood trataba de centrarse en algo más positivo.
    La película resultante se considera ahora como uno de los verdaderos clásicos del cine de temática católica.

    The Song of Bernadette cuenta la historia de Santa Bernadette Soubirous, la famosa vidente de Lourdes, que en 1858 dijo que había visto a una “Señora” en una concatenación de apariciones.
    A pesar del escepticismo inicial de la gente del pueblo y de las autoridades locales, la creencia en las afirmaciones de Bernadette creció cuando surgió en el lugar de las apariciones un manantial milagroso con poderes curativos.
    Bernadette identificó más tarde, sin saberlo, a la dama como la Santísima Virgen María al decir al Párroco que la Señora le había dicho: “Yo soy la Inmaculada Concepción.” El Papa Pío IX acababa de definir este título mariano, como dogma de fe.

    Basada en la novela del mismo nombre, de 1941, de Franz Werfel, el origen de la película podría describirse por derecho propio como un milagro menor.
    Werfel fue un novelista austríaco de ascendencia judía, que escapó por poco de los nazis tras la invasión de Francia, (la BBC de Londres por error dio la noticia de su muerte).
    Incapaz de cruzar la frontera con España, se refugió en Lourdes, su último asidero. Allí, se familiarizó profundamente con la historia de Bernadette y los relatos de las curaciones milagrosas.
    Ante la posibilidad de su apresamiento, Werfel hizo la promesa de que si alguna vez escapaba con éxito, escribiría una novela sobre Bernadette y los extraordinarios acontecimientos de Lourdes.
    La ayuda de la Providencia hizo que pudiese llegar sano y salvo a América y allí publicó su inspirada novela al año siguiente.
    El libro estuvo durante tres meses en la lista del New York Times sobre los más vendidos, antes de su adaptación a la película de 1943.
    Publicó este año otros best sellers de temática católica, entre los que destacan The Robe -La túnica sagrada- y The Keys of the Kingdom –Las llaves del Reino- ambas convertidas en películas).

    The Song of Bernadette -la canción de Bernadette- llegó quizás en el momento más oportuno, cuando los estadounidenses necesitaban algo en qué creer, algo que no fuera de este mundo y cuando en la Iglesia, Su Santidad Pío XII estaba dando una especial prioridad al apostolado de cine, animando a productoras y actores norteamericanos.
    El atractivo de la película es profundo, y su serio contenido teológico y espiritual está respaldado por una actuación inspirada y una puntuación poderosa (Jennifer Jones ganó el Oscar a la mejor actriz y Alfred Newman a la mejor partitura musical).

    Siendo mucho más que un simple recuento de los sucesos de Lourdes, la película logra decir algo profundo sobre el papel de la gracia en la elevación de la experiencia del sufrimiento.
    Se muestra a Bernadette como una niña que sufre mucho, debido a problemas crónicos de salud, malas condiciones de vida y deficiencias preocupantes de formación escolar y, sin embargo, lo acepta todo con inusual serenidad y alegría.
    Después de las apariciones de la Santísima Virgen, está envuelta casi literalmente en una aureola de santidad.
    Tal vez Bernadette no pueda explicar el dinamismo operativo de la gracia en su vida, pero durante sus experiencias más difíciles, anhela ver a la “Señora”.
    De hecho, en la película, sus visiones de la Santísima Virgen vienen a representar la dulzura y la felicidad de la vida de la gracia, que Bernadette cada vez anhela más a lo largo de su breve tiempo en la tierra.

    La película contrapone la agraciada experiencia del sufrimiento de Bernadette con la actitud amargamente errónea de la Hermana Marie-Thérèse, su maestra de escuela y luego Maestra de novicias, de las Terciarias Benedictinas de Nevers.
    La hermana Marie-Thérèse cree que el sufrimiento es la clave de la salvación, con la gracia relegada a un papel de apoyo.
    No puede aceptar que la Santísima Virgen María se le aparezca a Bernadette, una chica normal, que claramente no “ganó” tal “mérito” mediante sacrificios voluntarios. Ya casi al final de la película, Bernadette es increpada dramáticamente por su Maestra de Novicias, que se desahoga en un monólogo increíblemente efectivo y memorable.

    Si nunca has visto “La canción de Bernadette,” te recomiendo verla. Y si lo has visto, repite.
    Celebra este año la Fiesta de Nuestra Señora de Lourdes (el 11 de Febrero) de una manera especial con una película que cautivó a los televidentes estadounidenses y se electrizó incluso a Hollywood en su interpretación de la gracia y lo sobrenatural.

  3. Llagostera fue Secretario del Cardenal Arriba y Castro y su teólogo durante el Concilio. Lamento que haya ese deplorable tema concomitante y salga después de estar bien enterrado. Condenable sin ninguna reticencia, por supuesto. Y a la vez causa profunda pena, pues formaba parte de un grupo de muy buenos Sacerdotes, de los que tengo un óptimo recuerdo del año de mi destino en prácticas en la Base Aérea de Reus -ya inexistente-.

  4. Pues Llagostera ha resultado ser un depredador selvático de crías de humano. Los detalles que aportan los testigos/víctimas, ya hombres hechos y derechos, ponen los pelos de punta.

  5. En los Estados Unidos se a pagado mas de 3 BILLONES de dolares a las victimas de abusos por parte de sacerdotes pedofilos. Ese dinero es de los FIELES CATOLICOS ya que los obispos NO ponen de su sueldo.

    La UNICA forma que aprenderan los obispos es que los DEMANDEN y lleven a la carcel a obispos por ENCUBRIR y COLABORAR con tales CRIMENES!

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