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Pues si es cierto…, peor

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Yo no estaba allí. Pero estando donde estamos no me parece imposible.

Tampoco soy yo quien tiene que demostrar que eso ocurrió. Ni que desmentirlo

https://infovaticana.com/2019/02/19/renzi-se-reunio-en-secreto-con-francisco-para-negociar-la-pasividad-de-la-iglesia-ante-las-uniones-gays/

 

21 comentarios en “Pues si es cierto…, peor
  1. Juan XXII noerró formalmente y por ello se le debía obediencia. Defendió una tesis errónea sobre la visión beatífica. Se le opuso un dominico, y el Papa mandó encarcelarlo. Ciertamente en el lecho de muerte se retractó de ese error doctrinal, que no implicaba una verdad de fe por no haber sido definida. Su sucesor, el Cisterciense Benedicto XII, definió el asunto como dogma en la bula dogmática Benedictus Deus.

  2. Nasan, no mienta a doble carrillo, porque es muy feo. Si no mezclara usted al blogger, tenga por cierto que le hubiera enviado a tomar todos los vientos, que hubiera despreciado su soflama mendaz. Pero acusarme a mí para desprestigiar la página del autor del blog me parece miserable o como decían los griegos «cretino». Con todo no voy a caer en su lenguaje, prescindiré de todo ataque ad hominem. Vayamos ad rem.
    Es falso de toda falsedad que Bergoglio hablaba a favor de familias numerosas; lisa y llanamente utilizó una expresión humillante para tantas familias que han optado por abrirse a la procreación confiadas en la Providencia. Ese «cepillado» de las intenciones últimas del Pontífice que usted recupera fue ya empleado en demasiadas ocasiones por el jesuita portavoz. A cada pifia de Bergoglio, que era lo mismo que a cada ve que cogía el micro, tenía que venir el jesuita italiano diciendo qué es lo que el Papa quería decir. Un poco mayorcito para tanta exégesis, ¿no le parece?.

    Hace ocho siglos ya dijo santo Tomás que hasta el más contumaz de los mentirosos dice más verdades al cabo del día. Sólo faltaba que cada palabra del papa fuera mentira. De eso no se trata. El quid de la cuestión es, si quiere, lo jerarquizamos, asuntos de dogma y moral. En punto a dogma: declaración de Lutero como testigo del evangelio, un testigo de la negación de la presencia real, por ejemplo, de la doctrina de la justificación, ¿sigo? Parece ser los novísimos tampoco es el fuerte de Bergoglio. No lo han desmentido la negación de los mismos ante el periodista italiano. Moral: negación de la ley natural y de verdades absolutas de universal aplicación en punto a la acción humana. Este tema lo discutí con defensores jesuitas de Bergoglio en el portal de la Compañía en Barcelona. No atribuya al blogger maldades de la que el culpable, en todo caso, soy exclusivamente yo.
    No me extenderé en los dislates eclesiológicos de Bergoglio como en su exaltación del Sínodo, que no tiene eficacia magisterial, sobre el Concilio, que sí la tiene.

    Tampoco abundaré en los despropósitos de suma ligereza, como la inclusión de la interpretación de los obispos argentinos de la Amoris laetitia como magisterio pontificio en las Acta Apostolicae Sedis. Y la acusación a los autores de los Dubbia de no haber leído el tema. (Alocución a los jóvenes jesuitas en Bogotá.)

    No Nasan. La Iglesia tiene un grave problema doctrinal.
    Durante un tiempo me tenté la ropa antes de enjuiciar cosas que ya prometían. El respeto casi sacro que a uno le enseñaron a tener desde el hierático Pio XII. Pero llegó un momento de que los disparates eran tan gruesos, que me sumé a los que analizan los textos de Bergoglio con temor y con decisión. Porque creo que así cumplo con la Iglesia.
    Por cierto, todavía nos esperan días de gloria. Se necesita mucho arrojo para ocuparse del agujero de ozono y dedicar un Sínodo a la Amazonía. Ya veremos por dónde salen las conclusiones. Como todas sean lo de que el tiempo es mayor que el espacio, verdad poliédrica o ecología integral, vamos dados.

  3. Pero el problema no es simplemente ese modo de actuar del papa, casi eso es lo de menos. Lo gravísimo es que obispos y fieles hayan asimilado que su actuación pública depende de lo que diga respectivamente el Papa o los obispos. Si hubieran pensado igual los católicos españoles del siglo VIII todavía estarían aquí los moros. Tenemos que darnos cuenta de que lo que ahora estamos viendo es el punto de llegada de un proceso de tontificacion de los fieles al modo jesuítico de pensar como piensa el superior. La fe y consiguientemente la moral depende de Cristo, no del papa, y el Papa está al servicio de esa fe, no al revés. Por eso me hacen gracia todas estas discusiones sobre si Benedicto sigue siendo Papa…el problema es que hasta que cada uno no se dedique a cumplir su obligación en la Iglesia, sabiendo que va a ser juzgado por Cristo, no por el Papa ni por la Conferencia Episcopal, la cosa no tiene solución. Por supuesto que los pastores en la Iglesia tienen una misión, pero esa no es sustituir la actuación de los fieles. Todas las grandes reformas, pensemos en España, ni vinieron ni de Roma ni de los obispos, sino de fieles, reyes incluidos, religiosos y curas decentes. El resto es perder el tiempo

    1. Pues sí. El Obispo Don Opas, que había abierto con el conde Don Julián, la puerta de España a los moros, fue a Covadonga, para convencer a Don Pelayo que debía «dialogar» con los nuevos inquilinos. Éste, sin más lo despeñó por un barranco.

  4. Una cosa es la discreción y otra la traición. Ambas aman la noche y el ocultamiento. Lo que en la primera es obligado, en la segunda es una necesidad. Al final, la discreción puede quedar como secreto de estado para siempre, pero no hay traición que no acabe saliendo de la noche para exponerse a la luz pública. Traición fue la entrega de Bergoglio a la República Popular China de la cabeza de obispos mártires y el trágala de los fieles, doblemente fieles, de la Iglesia con obispos «patriotas». Nos acabamos enterando porque esos obispos oficiales vienen nada menos que a Roma con pleno derecho y reconocimiento. Pobre Iglesia china, abandonada por quien tenía obligación de ser su padre y pastor. Qué más quisiera yo que mis palabras fueran calumnia o atrevimiento infundado. No me alegra tener que hablar así de Bergoglio.
    Traición hubo de ser el compromiso con Renzi. Nos hemos enterado directamente por la noticia del periódico e indirectamente algo sospechamos cuando nos pareció huelga de báculos caídos la sumisión del episcopado italiano a la ley en gestación.
    Las cosas no aparecen de la noche a la mañana. Todos los dislates de Francisco contra el matrimonio, a veces ridiculizándolo como cuando hablaba de madres que paren como conejas, otras veces comprometiendo la doctrina sacramental como en la Amoris laetitia, expresan en superficie una concatenación de fondo cuyas estaciones hemos ido conociendo con sorpresa creciente, y que van desde su contraproducente explicación de la recepción de la Eucaristía sin necesidad de expiación previa de los pecados a la constitución de la conciencia subjetiva como patrón último de conducta. No una conciencia recta, sino lo que a uno le parezca según las circunstancias.

  5. Como dice Carlos Esteban, «los obispos no se movilizaron y, en general, el mundo católico ‘oficial’ se mostró extrañamente poco hostil con una reforma que daba la vuelta a milenios de derecho de familia». ¿Casualidad?

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