Poética evocación de la Navidad

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3 comentarios en “Poética evocación de la Navidad
  1. Hoy quiero yo,Jesús Bueno,
    por dar calor al Portal,
    componer un madrigal
    para encender algo el heno.
    Pero al ver en tus Mofletes
    destellos de luz y rosa,
    se me antoja nimia cosa
    darte calor con motetes.
    Pues Tú Eres La Luz que Alumbra;
    que Reanima;que Calienta.
    El Sol que nos Alimenta
    y que al Cielo nos Encumbra…
    Dicen que Vienes del Este….
    Pero,no.¡Vienes del Cielo!
    Mayor que cualquier lucero…
    Mayor que el orbe celeste…
    Eres Eterno.Y ahora,
    Reclinado en un Pesebre,
    te veo cual Niño Alegre
    que,a veces,Se Enfada y Llora…
    Sí, mi Jesús.Siendo El Amo
    Ahí Estás…,¡porque nos Amas!
    Para tu frío, mis llamas
    sólo han de ser…¡que te amo!

  2. Belén de Efrata….Esta noche,
    bajo el Fulgor de una Estrella,
    de la Muchacha más Bella
    Dios pone a este mundo Broche.
    Broche que Abre y que Cierra,
    por no mermar libertad;
    y que Es la Misma Deidad,
    que Se Ha Encarnado en la tierra…
    La Virgen entre pañales,
    improvisados, le Acuna.
    Le besa , dulce ,la luna.
    Le cantan nanas, zagales…
    Le dan calor,con su aliento,
    un fuerte buey y una mula.
    Y el Cielo mismo Da Bula
    para que no arrecie el viento…
    Cristo ya Está en el Portal,
    Hecho Hombre,en un pesebre.
    Y aunque Tirita,Está Alegre,
    Vistiendo Carne Mortal.
    Y entre Risas y Pucheros;
    y Pataletas,y Asombros…,
    Barrunta sobre sus Hombros
    la Cruz y los Clavos fieros…
    Ríe, sí. Que,aunque entre paja,
    y en un Establo tan pobre,…,
    Tiene a bien que todo sobre,
    pues que del Cielo Se Baja.
    ¿Qué más que esos Ojos Bellos
    que Le Miran y Le Adoran;
    que,calladamente,Oran,…,
    y hasta Puede Verse en Ellos?
    ¿Qué más que ese Ser de Raso
    que El Padre ,para Él, Tejió;
    y en qué tanto se Esmeró,
    para Hacer de su Hijo Vaso?…
    Sí, mi Jesús…¡Llora Alegre,
    bajo la Luz de esos Ojos!
    Ante Ellos,y aunque entre abrojos…,
    ¡El Cielo Está en tu Pesebre!

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