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Pequeños grandes hombres de Dios

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Comenzaré con una barbaridad canónica. Yo tengo dos diócesis y media. Y las tres buenas. Me compadezco muchísimo del que tiene sólo una y mala. Ya sé que todas las diócesis del mundo deben ser de algún modo de todos los católicos. Pero ese modo es teórico. Mis diócesis son prácticas. Las quiero, las llevo en el corazón, estoy a gusto en ellas, las siento muy mías. La media es mi diócesis natal. Cuando nací era Tuy y ahora es Tuy-Vigo. Aunque los de Tuy se quejan de que más parece Vigo-tuy. La t minúscula no es un error sino un sentimiento allí. Pero como yo soy de Vijo y no lo niejo y hasta lo digo con mucha arrojancia pues no me siento preterido. Aunque ya voy poco por allí, no por Galicia sino por mi diócesis, y la geada nunca ha sido mi problema, la llevo muy en el corazón. Allí nací a la fe, primero en mi familia absolutamente católica, confirmada después en mi colegio de los PP. Jesuitas, del que guardo recuerdo imborrable, eran otros tiempos y otros jesuitas, y viví muchos años felices enturbiados un momento por la pronta muerte de mi padre cuando estaba a punto yo de cumplir quince años. Yo era el mayor de seis hermanos pero Dios nos hizo el regalo de una madre coraje que austeramente pero con mucho cariño nos sacó a todos adelante. De mi padre que salía a la calle siempre de sombrero, recuerdo, entre otras cosas q8e se lo quitaba para saludar a las señoras o a un sacerdote  y al pasar delante de una iglesia. En invierno uso una gorra pues exageraría si dijera que tengo poco pelo, casi ninguno. Pues en eso sigo el ejemplo de mi padre y me parece que no les molesta a las señoras. Recuerdo también como le acompañábamos a visitar los siete monumentos el Jueves Santo y como el Viernes Santo se ponía una corbata negra hasta el Domingo de Resurrección. Y, sobre todo, su última comunión. Estaba ya muriéndose. Junto a la cama su mujer, sus hijos, sus hermanas, algún otro familiar y el capuchino que él quiso fuera su último confesor. Impresionante esa letanía de los moribundos a la que respondía trabajosamente: Señor misericordioso, tened compasión de mí. Cuando el sacerdote le fue a dar la comunión pidió a nuestra madre que le ayudara a bajar de la cama porque quería recibirla de rodillas. Son cosas que no se olvidan aunque ya haga de ellas más de sesenta años. En alguna ocasión en la que alguien me preguntó de dónde me venía mi interés por los obispos se me ocurrió contestarle que tal vez de un hecho ocurrido con mi padre. Tendría yo doce o trece años y Vigo no era entonces ciudad episcopal. Bajábamos por la calle  Doctor Cadaval llegando casi a la Puerta del Sol. Muy cerca de la misma la Colegiata donde estaba el Cristo de la Victoria, mi Cristo de la Victoria. Subían por la calle dos sacerdotes, mi padre se detuvo con ellos y se arrodilló para besarle la mano a uno. Ante mi perplejidad. Que sabía que a los sacerdotes se les besaba la mano pero sin arrodillarse. Estuvieron unos momentos de conversación y cuando se despidieron le pregunté a mi padre.: ¿Por qué te arrodillaste al saludar a ese sacerdote? Me contestó: Porque es el señor obispo. Era Eijo Garay, amigo de mi padre y que pasaba en Vigo parte del verano. Desde entonces debí pensar que ser obispo era algo muy importante y que se debía estar al tanto de ellos. Creo que he procurado hacerlo. Mi diócesis efectiva, desde que vine a estudiar a Madrid, ha sido la de la capital de España. En ella he tenido a Don Casimiro Morcillo,  Don Vicente Enrique y Tarancón, Don Ángel Suquía, Don Antonio María Rouco y Don Carlos Osoro. Todos han sido mis obispos, jamás he negado a ninguno su jurisdicción y he opinado sobre ellos  lo que me parecía debía opinar. Y tengo una tercera diócesis de adopción desde mi inmensa admiración por Don Marcelo: Toledo. Donde tantas veces he estado y entre tantos amigos. Me parece la diócesis más ejemplar de España en la que todo, o mucho, se hace bien.  Cosa que desgraciadamente no es lo habitual hoy en España. Pues, una vez más, mis pesadas digresiones para lo que quería decir. Aunque de lo que se lleva en el corazón habla la boca. Acabo de poneros un buen vídeo vocacional del Seminario mayor de Toledo. Hoy me llega uno muy simpático del Seminario menor. Os lo enlazo. Que en Toledo se hacen muy bien las cosas. Ojalá otras diócesis españolas simplemente la imitaran. Lo que ganaríamos. https://vimeo.com/158728687

Comentarios
0 comentarios en “Pequeños grandes hombres de Dios
  1. Yo estudié tres años en el Seminario Menor de Toledo antes de pasar al Mayor. Fueron unos años únicos. Doy las gracias públicamente a los Operarios Diocesanos (nuestro rector, don Mariano Herrera, está ahora en el Seminario de La Habana en Cuba) y a los actuales sacerdotes diocesanos que trabajan en ellos. Recibimos pronto la llamada e intentamos responder desde nuestra adolescencia. ¡Viva mi Seminario!

  2. Pues le invito a tener otra diócesis de adopción que además le viene bien por cercanía, por la calidad de su obispo: la de Alcalá de Henares, en la que tiene su sede monseñor Reig Pla, sin duda uno de los grandes obispos que hay en España.

  3. La designación de obispo auxiliar arranca con la preceptiva terna
    El proceso para que Roma nombre un mitrado que respalde a Sanz ha pasado la fase de informes sobre los candidatos

    13.03.2016 | 00:48
    Oviedo, J. MORÁN El procedimiento para proveer a la diócesis de Oviedo de un nuevo obispo auxiliar se inició hace unas semanas con la elaboración de una terna de candidatos que llegará al Vaticano una vez que la Nunciatura de la Santa Sede en Madrid recabe los informes sobre los sacerdotes propuestos. Según ha podido saber LA NUEVA ESPAÑA algún sacerdote ya ha enviado sus informes, con lo que la fase madrileña del proceso podría estar bastante avanzada. No obstante, esto no significa que la fase vaticana del procedimiento vaya a ser rápida y la designación se produzca en fechas inminentes, principalmente porque en este momento se da un cierto atasco de nombramientos, con nueve diócesis en ciernes de recibir nuevo mitrado u obispos auxiliares.

    El nombramiento de un obispo auxiliar arranca cuando el titular de la diócesis expresa ese deseo ante el Papa. A continuación, propone la terna de candidatos, que será sometida a escrutinio y que según diversos indicios en el caso presente podría estar formada por Jorge Fernández Sangrador, vicario general de la diócesis; Agustín González Morera, párroco de Salinas y ex secretario canciller del arzobispado; y Manuel Alonso Martín, secretario del arzobispo y sacerdote procedente de la diócesis de Huesca, anterior sede del arzobispo Jesús Sanz Montes.

    Oviedo quedó sin obispo auxiliar el pasado 19 de diciembre, cuando Juan Antonio Menéndez se incorporó como titular de la diócesis de Astorga. Era el auxiliar de Asturias desde junio de 2013, y su traslado a sede astorgana resultó ser mucho más rápida de lo habitual.

    Así, la diócesis de Oviedo podría colarse en la larga hilera de nombramientos españoles pendientes o esperar al final de la cola. En este momento están vacantes las diócesis de Mondoñedo, Palencia, Logroño y Menorca. Además, Jaén y Ciudad Real tienen a sus respectivos obispos con los 75 años cumplidos, es decir, con la edad de jubilación superada y con su renuncia canónica presentada al Papa. Por último, los arzobispos/cardenales de Valladolid (Blázquez) y Valencia (Cañizares) hicieron pública su solicitud de sendos obispos auxiliares. La designación de los nuevos mitrados por parte de Roma suele administrarse con una cadencia de meses y nunca en pelotón.

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