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Parece una maniobra contra la misa tradicional

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Los obispos franceses consideran que Summorum Pontificum no ha dado buenos frutos

No es descartable el que en base a eso deroguen el Summorum Pontificum. Pienso que no se atreverán en vida de Benedicto.  Que Dios nos lo conserve cuanto más años, mejor.

Odian la misa tradicional. Cosa que resulta difícil de entender. O si se entiende, peor.

https://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=39708

 

Comentarios
28 comentarios en “Parece una maniobra contra la misa tradicional
  1. Recuerdo, vagamente, cuando acudíamos a la Misa Tridentina, todos «vestidos de domingo», ya que era un día muy especial, el Día del Señor. Yo era muy pequeña, entonces, por tal razón casi toda mi vida he participado de la Misa ordinaria, la cual respeto igualmente, porque también se da el encuentro con nuestro Señor… pero. sí, hay un pero. Nunca estuve de acuerdo con las faltas de respeto al Santísimo Sacramento, cuando el padre está haciendo la consagración y muchas personas como si no estuviese pasando nada!! No soporto y ya de eso me he confesado porque no puedo controlar mi indignación al ver que se recibe la Comunión y luego se ponen a saludar y a caminar como en una pasarela, y hasta se detienen a conversar!!! O se llevan la Forma en la mano o sujeta con los dos deditos y van caminando como si nada y yo siguiéndolos con la mirada por si se les cae (cosa que ha sucedido y qué dolor he sentido!), o mientras estamos en la Eucaristía ya va alguna persona de altar menor en altar menor echando monedas para llamar la atención! O, peor aún, suben personas, sobre todo mujeres vestidas inadecuadamente para leer en el Ambón… Y, DÓNDE HAY UN SACERDOTE QUE TENGA LAS AGALLAS DE DECIRLE A LAS PERSONAS QUE ESAS COSAS NO SE HACEN!!
    En cambio, en la Misa Extraordinaria o Tridentina o Tradicional, como se esté más acostumbrados a llamarla, hay una devoción sin par; vivimos nuestra fe en cada instante de la Misa y todos estamos muy atentos a lo que acontece frente a nosotros! Y si hay cantos, son gregorianos o instrumentales que no nos descuadran ni nos distraen.
    No he dejado de asistir a la Misa Ordinaria, porque por mi zona solo hay Misa Tridentina dos veces al mes, pero ahora que la he vuelto a concurrir, ya no la voy a dejar, y me siento tan feliz de haber recuperado esta forma de adorar a Dios, con velo y todo, como se debe.

    Si tuviese que responder a la pregunta de si somos monárquicos, pues, al menos YO SÍ! PORQUE MI REY ES MI DIOS! VIVA CRISTO REY!!!

    Ah, una pregunta, por favor, a quien pueda instruirme sobre el particular, me podrían decir a quién se refieren cuando dicen: «…el hijo bastardo de San Ignacio»?

    Gracias por sus respuestas

    Aunque

  2. A la Misa Tradicional le quedan dos telediarios en el seno de la Iglesia Católica, ¿Apostólica o Apóstata? y Romana.

    Claro que tampoco descarto una escisión de esa Iglesia, al estilo de Monseñor Lefebre, por todos los católicos tradicionales que ya están hasta las narices del actual desvarío apostásico…

  3. Esto ya no hay quien lo pare. En EEUU ya hay 647 iglesias 647 donde se celebra el culto, mas los de la SSPX, independientes, y sedes, a los que no endorso. Hoy existe el grupo progreso, lgbt y ecologista y el grupo Tradicional y no hay componendas posible. Hagan su juego, señores.

  4. Servidor va a las dos clase de misas, según el día y la oportunidad. Y digo que no hay color entre la profundidad de la celebración vetus ordo con la insipida y guitarrera nueva.

  5. Con todo respeto, el Motu Proprio Summorum Pontificum no s una norma aislada sino que se integra a las demás y lo dice expresamente «el Sumo Pontífice Juan Pablo II, movido por la preocupación pastoral respecto a estos fieles, en el año 1984, con el indulto especial «Quattuor abhinc annos», emitido por la Congregación para el Culto Divino, concedió la facultad de usar el Misal Romano editado por el beato Juan XXIII en el año 1962; más tarde, en el año 1988, con la Carta Apostólica «Ecclesia Dei», dada en forma de Motu Proprio, Juan Pablo II exhortó a los obispos a utilizar amplia y generosamente esta facultad en favor de todos los fieles que lo solicitasen».

    Ese indulto especial de 1984 (parecido al concedido a Inglaterra y Gales) reconoce una explicación muy valiosa:

    El Cardenal Joseph Ratzinger organizó una reunión en el Palacio del Santo Oficio destinada a tratar la cuestión litúrgica y el caso de monseñor Lefevbre, 16 de noviembre de 1982, estuvieron el Prefecto de la Congregación para los Obispos, el Arzobispo de Washington, el Secretario de Estado, el Prefecto de la Congregación para el Clero, el Pro-prefecto de la Congregación para el Culto Divino y, además del prefecto anfitrión Doctrina de la Fe.
    Estuvieron de acuerdo en el hecho de que el uso del antiguo rito de la Misa debía ser admitido en toda la Iglesia para las celebraciones en lengua latina, con independencia de la solución que se diera al caso de monseñor Marcel Lefebvre y su hermandad sacerdotal.

    Esa independencia entre el Rito y la situación de la Fraternidad es esencial y servirá para mantener las cosas en orden sin daño a los fieles que quieran usar el rito de 1962 sin duda de su vigencia y con absoluta prescindencia de cuestiones extra litúrgicas.

  6. Los obispos franceses descubren que su “clientela” tiene unos 70 años de año medio y está desapareciendo. Y a pesar de su “protestantización” del culto, no han podido atraer a las nuevas generaciones. Su última tentativa estratégica es hacer cerrar (y por supuesto no abrir) templos con sacerdotes de sensibilidad tradicional con misa rito latino forma extraordinaria. Lamentable maniobra…
    En cuanto a lo de las tendencias monárquicas de los fieles de la “forma extraordinaria”, la declaración de los (de ciertos obispos) franceses nos hace pensar en el clérigo jurador de la época revolucionaria, con cada vez más obligaciones por parte del gobierno, hasta el casamiento de los curas, hasta la aceptación de culto a la diosa Razón…

  7. Que no ha contribuido a la unidad, ni dentro de la Iglesia ni con los cismáticos lefevrianos es más que obvio. Eso no significa que yo esté de acuerdo con su eliminación, pero sí que me gustaría que los que van a la misa tridentina no nos cataloguen a los demás poco menos que de anticristos, de faltar al respeto debido a Dios y de un montón de cosas más. Puede que haya habido obispos que no hayan aplicado el motu proprio con la generosidad debida, pero me parece aún peor la actitud de los tradicionalistas: se creen propietarios exclusivistas de la Tradición de la Iglesia, los únicos legitimados para interpretar la fe, los que deciden qué Papas son legítimos y qué otros no etc.,

    1. El problema que tiene la Iglesia y su falta de unidad no se debe, ni de lejos, a los tradicionalistas. Se debe a la confusión infinita creada por el modernismo. Y en esa confusión es obvio que las personas de corazón tradicional no se van a quedar calladas. ¿Que se creen depositarios de la tradición? El verdadero problema es que en los últimos 50 años se ha puesto en solfa está la última coma de la tradición. No hay dogma ni punti de la moral.que no haya sido atacada pir algún cura o teólogo (eso sí, en comunión con Roma) ¿Que deciden qué papas son legítimos? El problema es que los papas han hecho no pocas acciones escandalosas, contrarias a la tradición recibida, desde Asís hasta la Amoris. Y, con todo, confundes las cosas; los tradicionalistas en general no son sedevacantistas, sino que sólo critican filialmente los hechos escandalosos de los papas (de todos). Muchos conservadores no tradis han abrazado ahora un sedevacantismo curioso al extender la idea de que Benedicto es el verdadero papa. ¿Contribuyen ellos a la unidad?

      En fin, la falta de unidad es fruto de la confusión modernista, no precisamente del grupo que quiere salvar la tradición de la Iglesia.

    2. -El Papá actual en unas declaraciones al diario La Croix dice que en la Fraternidad no hay ningún cisma y que sus miembros son católicos. Lo que hay es un problema jurídico cuya solución deja al criterio de la Fraternidad, cuyos sacerdotes tienen licencia para confesar y bendecir matrimonios.

  8. Cuando el año pasado se inició el proceso con la encuesta, sabiendo quiénes están detrás era ya evidente que el veredicto está escrito antes del juicio…. y que se trata solamente de «vestir el santo». Como en tantas cosas, la Misa tridentina es odiada y sobra en la iglesia, ya no de Berg, sino del espíritu conciliar.

    Su prohibición y proscripción ya era nula cuando la promulgó Pablo VI, y volverá a ser así ahora. Ya entonces movió a justa rebelión, porque en la Iglesia de Cristo la tridentina no sobra.

    Y por los frutos se ve dónde bendice Dios con futuro (tridentina), y dónde va quedando sólo el eco en los pasillos y en los ábsides.

  9. Que se atrevan a ponerle algún pero a la Summorum, que ya saben a qué de curas de qué fraternidad va a acudir servidor, junto con unos cuantos jóvenes y jóvenes adultos más.

  10. Con todo respeto, es evidente que es una maniobra (tiene cara de maniobra, ojos de maniobra, cola de maniobra, orejas de maniobra, camina como maniobra).
    Es una maniobra en el camino sinodial o de votación me gusta o no me gusta.
    Es un símbolo más que tener como objetivo la unidad de los cristianos es una falacia, lo que se busca es la imposición de un Ordo Missae sin tener en cuenta que la única unidad posible es en Cristo, se trata de una cuestión de FE, sin perseverancia en la FE estamos perdidos…

  11. No diga «Misa tradicional», sino «Misa en el rito antiguo». Usus antiquor, creo que decía siempre el querido P. Canali. Tradicionales son las dos, o, en todo caso, sólo el rito ordinario. Y me explico (nadie crea que estoy en contra del rito extraordinario, por favor): en el Misal de Benedicto (tercera edición del de Pablo VI) se pueden celebrar las fiestas nuevas que se van aprobando, como María Madre de la Iglesia, y los santos que se van canonizando, como el P. Pío, el P. Damián y nuestros mártires de la Cruzada. Eso también es tradición, en el buen sentido: tradición viva.

    1. No puede ser tradicional un rito (el de Pablo VI) que, como bien señalaron los Cardenales Ottaviani y Bacci en su Breve examen crítico del Novus Ordo Missae, «se aleja de un modo impresionante, tanto en su conjunto como en su detalle, de la teología católica de la Santa Misa definida para siempre por el Concilio de Trento».

      1. Cuidado. Don Pablo quiso unanimidad. Y para conseguirla aceptó las modificaciones que le propusieron los Cardenales Ottaviani y Bacci. La primera redacción del Novia Ordo era infumable y protestantizante. La segunda, que incluye dichas modificaciones, es, al margen de sus déficits, perfectamente Ortodoxa y acordé a la Tradición, aunque comprendo que las almas selectas, que viven la liturgia, propendan al usus antiquior.

  12. Y ¿qué problema hay en que se siga celebrando la misa tradicional? ¿Santifica? ¡Si! ¿Dignifica ? ¡Si! ¿Engrandece a Dios? ¡Todo! Qué obsesión con llevar al rebaño no por un único camino pero si con orejeras en una misma dirección y mirando al suelo. Tal vez si, la misa según el misal de Pablo VI, la convirtiésemos un poco más en alabanza a DIOS y menos antropológica nos iría muchísimo mejor. No entiendo esa persecución por sistema a a Misa Tradicional. Más cuando, la media de edad de los asistentes, tumba cualquier encuesta eclesial. Algo tendrá.

    1. El problema es muy simple, conforme pasan los años hay menos gente en las misas y más anciana. No hay jóvenes, al menos por done yo me muevo.

      En la misa en latín, la gente es mayor también, pero en proporción se ven muchos más jóvenes, de modo que dentro de unos 30 años, las misas en Latín tendrán ‘clientela’ y las otras apenas.

      Se trata de que ya me voy a hundir, que se hundan todos.

      Todo muy evangélico.

  13. No parece una maniobra: es una maniobra, en forma de encerrona. Además al mismo tiempo que ese bastardo hijo de San Ignacio, que de católico tiene lo que yo de luterano, escribía en su panfleto progre-twitero que la Misa en la Forma extraordinaria es un peligro: ¿para quién o para qué? Peligro, en todo caso para esta casta infecta de la que cada día estoy más harto, progresista pero bien pagada, tercermundista pero desde sus despachos bien amueblados, llena -en el fondo- de complejos y de a prioris enfermizos. Son los que han perdido la fe y sólo saben gestionar lo que les han enchufado como malos administradores o como puros burócratas y funcionarios (como en el caso de Alemania).
    Quieren morir matando: la Fe, la Liturgia, el Sacerdocio, la Vida Religiosa…todo.

    1. Ole tus….
      Lo que no hay de decir en la parroquia de los jesuitas de mi ciudad; hay mucha feligresía opus, Kika y neocofrade, pero callada porque se le rien las gracias.

  14. Y eso que los peores prelados de Francia son ya eméritos, pero se ve que sus sustitutos tampoco son para echar cohetes.

  15. No bastaría con derogar el Motu Proprio «Summorum Pontificum»; también tendría que derogar el Misal de San Pío V, que, según Benedicto XVI, nunca fue derogado. No creo que se atrevan a tanto.

    El informe de los obispos franceses no puede ser más sectario. Por ejemplo, acusa a los fieles que van a la Misa tradicional de ser monárquicos en buena medida. ¿Acaso no se puede ser católico y monárquico?

    En su día leí que la respuesta del conjunto de los obispos a esta encuesta fue más favorable que lo que se podía esperar, pero me dicen que en Italia y Francia han sido las Conferencias Episcopales las encargadas en responder y que si hubieran contestado los obispos individualmente, otro gallo habría cantado.

    1. Los obispos franceses han perdido el sentido común. ¿Acaso son mejores las virtudes republicanas?

      Cada uno en su vida particular puede ser lo que quiera, peores son ellos republicanos.

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