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Parece que en Alemania hay alguna reacciòn

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Seis obispos sostienen la doctrina de la Iglesia. No son muchos entre casi treinta diócesis pero algo es algo

http://adelantelafe.com/grupo-jovenes-obispos-alemanes-se-resisten-ante-la-marcha-nacional-la-iglesia-hacia-la-herejia/#at_pco=smlwn-1.0&at_si=574f5accf5f04595&at_ab=per-2&at_pos=0&at_tot=1

 

Comentarios
11 comentarios en “Parece que en Alemania hay alguna reacciòn
  1. El Papa Francisco es de Argentina. Sin embargo, es Obispo de Roma -con independencia de dónde haya nacido o se haya criado-. En el caso de S. E. Mons. Athanasius Schneider, o de cualquier otro obispo, pasa exactamente igual: es un obispo de Kazajistán -con independencia de dónde haya nacido, de su nacionalidad o de dónde se haya criado.

  2. Monseñor Schneider nació en la antigua URSS de familia alemana. Tras vivir en su infancia y primera juventud las bondades socialistas, entre las cuales la persecución religiosa, huyó con sus padres a la Alemania Occidental, donde entró en una Orden de Canónigos Regulares. Ejerció el Sacerdocio en Alemania y posteriormente fue al Asia Central, tral la caida del telón de acero. Es Obispo auxiliar de Astana y conserva la nacionalidad alemana.

  3. Añadir de momento al Cardenal Brandmüller, al Obispo Athanasius Schneide , al Obispo de Wüzburg, Friedhelm Hofmann, y al Obispo de Augsburg , Konrad Zdarsa.

  4. EL SUFRIMIENTO DE LOS NIÑOS

    02 DE JUNIO 2016
    Fray Anthony van Berkum OP

    El matrimonio está siendo amenazado por las leyes en muchos países, y parece que lo mejor que se puede esperar en el ámbito jurídico es algo que se asemeje a la protección de la libertad religiosa.
    Al abrigo del ministerio y de la doctrina de la Santa Madre Iglesia, también sabemos que la verdad se mantendrá hasta que el Señor vuelva. Después de todo, cuando esto suceda, el matrimonio llegará a su fin. Ambos factores pueden dar lugar a una especie de complacencia, estimulado por la renuncia, por un lado y la esperanza sobrenatural, más elevada en el otro. Mientras que se puede y se debe sentir compasión por aquéllos que han sido engañados, pues hay quienes buscan la felicidad en las relaciones antinaturales, que actúan en conflicto con la propia naturaleza, y por eso, ser humanos llega a ser difícil, volcándonos excesivamente en lo que las leyes digan o dejen de decir. Siendo realistas, la gente siempre ha buscado, y lo más probable es que siempre van a buscar, la felicidad en los lugares equivocados.
    Esta complacencia no es del todo razonable, ya que la ley no tiene por qué regular permisivamente lo pecaminoso. Sin embargo, la lucha por el matrimonio, no es en última instancia, sobre el matrimonio como tal, sino sobre la familia. La Iglesia reconoce la verdad, inscrita en la naturaleza humana: que el matrimonio constituye el núcleo de la familia, una institución que consiste en «un hombre y una mujer unidos en matrimonio, junto con sus hijos» (CIC 2202). Esta última parte es clave: la batalla por el matrimonio no es sólo una batalla por el bienestar de los adultos, o incluso por la libertad de la Iglesia, que está garantizado en Cristo. También luchamos por los niños. Cualquier ley o práctica cultural que daña la estructura del matrimonio, -el divorcio, la anticoncepción, las uniones del mismo sexo – daña a los niños, a menudo de manera imprevista.
    El cardenal Sarah, en su discurso en el Desayuno Nacional de Oración Católica, ilustra esto de una manera particularmente conmovedora. Se planteó por primera vez la idea de la familia como una imagen de la Trinidad. Mientras que la familia es, por supuesto, una representación dramática e imperfecta del amor de la Trinidad, el cardenal Sarah refleja en la analogía de la procesión del Espíritu Santo del amor del Padre y del Hijo, la forma en que un niño es el resultado natural de el amor de marido y mujer. En ambos casos, el amor está en el corazón mismo de la relación. De hecho, el cardenal sostuvo, este enlace es tan estrecho que sólo dentro de nuestra familia aprendemos lo que significa amar. Es en la familia donde nos formamos la primera idea de la naturaleza de Dios.
    Asentado este principio, el cardenal Sarah golpeó nos habló al corazón sobre la importancia de la familia: cuando la familia se rompe, se hace añicos nuestra idea del amor. A causa del pecado original, los fracasos del amor son por desgracia inevitables en muchas familias. Las pequeñas fallos se pueden reconducir, e incluso de ellos se puede extraer una lección de amor en el perdón. El Cardenal observó, sin embargo, que ahora estamos entrando en una era en la que los niños son criados en familias desestructuradas, o parejas que nunca han sido ni podrán ser familias. A estos niños, se les enseña a esperar, no a encontrar amor en el mundo.
    La intención aquí no es negar que las parejas en uniones del mismo sexo o que están viviendo en adulterio, no puedan tener niños a su cuidado. Sin embargo, estas pseudofamilias no pueden realmente enseñar a un niño a amar, en la perspectiva del amor que significa para imitar a la Trinidad. El amor de la Trinidad es eterno y completo. En el reino de la humanidad, no podemos ofrecer la eternidad.
    En nuestra vida religiosa dominicana, al pronunciar los votos solemnes, decimos: «hasta la muerte», y sólo desde un voto de amor se puede enseñar el amor. Éste es el amor que tan ardientemente deseamos.
    El amor temporal es algo muy buena en su sitio: un amor tal, que está en la base de nuestra experiencia del amor.
    Cuando los niños se consideran como un capricho de los adultos, pueden ser sometidos a una vida carente de esperanza. Por tal razón continuamos la lucha por el matrimonio, por la familia, por los niños. Sin embargo, incluso en los casos en los que a un niño se le haya negado el amor y la esperanza, nosotros como cristianos debemos esperar siempre, y nuestra esperanza no es falsa, porque la Santa Trinidad en su gran libertad siempre puede manifestarse y nadie nos enseñará a amar como Dios sabe hacerlo. El Señor puede ser para un niño un Corazón abierto a la familia que nunca tuvo. Éste es el amor que todos esperamos.

  5. Mientras Marx y compañía sigan ganando los principescos sueldos que ganan (¡hay obispos germanos que ganan como el doble del presidente del Gobierno español!), no hay nada que hacer.

  6. el troll progre-amargado javier ejias no entiende debido a su disminuido intelecto, que con poco se puede hacer mucho.

  7. Lamentablemente, el artículo nos deja a oscuras sobre los nombres de tres de los seis obispos. Los otros tres son: Stefan Oster, de Passau (que ya apareció en su día en este blog, por causas semejantes a las aquí citadas, y que, por cierto, lo nombró el actual Papa), Gregor Hanke, de Eichstatt, y Rudolf Voderholzer, de Regensburg (que ya ha hecho declaraciones semejantes en otras ocasiones, y que, por cierto, es miembro de la CDF).

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