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El Papa estaba mohíno en la misa de canonización de Santa Teresa de Calcuta

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Francisco recordó por dos veces el compromiso de la Madre Teresa con la vida del no nacido

Así lo vio un clérigo muy disgustado por la solemnidad y magnificencia del acto tan contrario a lo que el Papa Francisco quiere para la Iglesia.

http://www.redescristianas.net/ayer-vi-en-la-television-un-papa-mohinojesus-ma-urio-ruiz-de-vergara/

Sin duda el nefasto Marini, que como todo el mundo sabe es quien manda en el Vaticano, siguiendo al pie de la letra las instrucciones que recibe a diario del troglodita cardenal Burke, impuso a un Papa débil, sin voluntad y sin lo que hay que tener, una ceremonia absurda, antievangélica y arcaica que al pobre Francisco, incapaz de reacción, le desagradó profundamente. Pero, incapaz de imponerse por su carácter timorato y abúlico, tuvo que limitarse a expresar su disgusto, hasta su repudio, con un gesto mohíno. Que todos, no sólo ese Urío, hemos podido interpretar sin lugar a dudas.

El Papa está secuestrado y no puede imponer su voluntad. Sólo es capaz de manifestarla mohínamente. Pobre Iglesia. En qué manos estamos. Nos ha tocado un Papa débil, sin arrestos y que lo manipulan a su disgusto un lobby ultraconservador y antievangélico al que Francisco sólo puede oponer su gesto. Mohíno.

Pues todo parece indicar que esa ceremonia ha sido expresa voluntad papal. Dentro de unos días, muy pocos, se va a repetir en el Vaticano una canonización. La de seis u ocho nuevos santos. Entre ellos nuestro obispo español Don Manuel González. Ya casi San Manuel González. No hay la menor duda de que Teresa de Calcuta podía ser elevada ese día a la categoría de los Santos. Una más entre todos ellos. Pues el Papa Francisco ha querido otra cosa. Una hermosa celebración para ella sola. Que la presencia de otros, todos dignísimos, no pudiera opacar lo más mínimo la glorificación de Teresa de Calcuta. Ella sola. Todo para ella. Y no cabe duda de que por voluntad expresa del Papa Francisco. Bueno es él para que se la tuerzan. No se lo cree nadie. Ni siquiera ese Urío.

Perroflautismos, los menos. Uno es muy condescendiente con la libertad personal. Incluso para decir estupideces. Que cada cual cargue con las suyas. Peo si alguien quiere vender un jamelgo viejo y desdentado como un caballo de carreras no podrá sorprenderse si hay quien señala las carencias de la cabalgadura. Claro lo llevan los Uríos si la confirmación de sus posiciones fuera un gesto mohíno del Papa y si la nueva exégesis eclesial fuera la de los gestos faciales. Y en Pontífice que celebrando misa no es precisamente la alegría de la huerta. Como además debe ser. La renovación incruenta del sacrificio de Cristo no es un certamen de chistes. El Papa celebra la misa con notable unción y recogimiento. Como debe ser. Y ese no es un gesto mohíno. Sólo la íntima convicción del inmenso misterio de lo que está celebrando.

 

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