Otro obispo bergogliano argentino

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Barba y con barba.

Yo no puedo, a tantos miles de kilómetros de distancia, físicos, que no en el corazón, pronunciarme, con conocimiento  de causa, sobre los obispos argentinos. Pero sí leo sobre ellos. Y tengo opinión sobre mis lecturas, Y hasta informes de amigos.

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Siempre he creído, y manifestado, que Wanderer es una página de lectura imprescindible sobre la Iglesia argentina. Ya luego, comulgarla, es cuestión de cada uno. Por mi parte, muchas veces.

Pues, hoy, sobre el Barba, obispo francisquista típico, para tomar nota:

http://caminante-wanderer.blogspot.com/2020/06/las-canciones-de-miliki.html

 

 

Comentarios
18 comentarios en “Otro obispo bergogliano argentino
    1. Gracias, Hermenegildo, por este recordatorio de los hechos. A diferencia del obispo de San Luis, el obispo de Ciudad del Este se negó a renunciar y Roma se vio obligada a «destituirle», que es el término no canónico utilizado en el artículo. Habría que conocer el texto del decreto o al menos de la nota de prensa, porque debió de tratarse precisamente de la pena de privación, después del proceso que sumariamente se relata. En todo caso la actitud del obispo Livieres fue más gallarda que ahora la del obispo Martínez renunciando por «algo pastoral». Aunque, finalmente, también el obispo Livieres sucumbiera a una noción desorbitada de la obediencia.

      1. Su idea de convertir a las víctimas de Bergoglio en victimarios de si mismos agrada al regente argentino. Decir que Livieres sucumbió debido a alguna idea equivocada que tuviera -si fue castigado por Jorge algo malo tendría que justifica la purga jorgista- y no al ánimo de venganza de Bergoglio, significa invertir la realidad de los hechos. Es la psicología inversa –y perversa- que ama su «Papa».

  1. Otra noticia de Cuyo, además de la penosa de San Luis. El obispo de San Rafael, Mendoza, prohibió a sus sacerdotes hace dos días dar la comunión en la boca y los decanos y párrocos se sublevaron: no acatarán el mandato contrario a derecho. Han sabido decir ¡basta! a la tiranía político-clerical que padecemos. Hace un tiempo, un amigo me invitó a una reunión en la cual hablaría ese obispo; mi respuesta fue un rotundo ¡No!, no iría por respeto a mí mismo porque no quería mezclarme con ese hombre ruin, sin palabra, sin honor, duro con los débiles, complaciente con los poderosos, repugnante.

    1. Correcto, un obispo no puede derogar la disciplina de los sacramentos de la Iglesia. Pero el problema es Bergoglio que mira para otro lado haciendo guiños a la conculcación de un derecho de los fieles.

  2. Urbel: resistirse a renunciar no habría servido para que al Obispo Martínez le abriesen un procedimiento en debida forma. Acuérdese del Obispo Livieres, q.e.p.d.

    1. Disculpe pero, aunque recuerdo el caso del obispo que cita, no recuerdo cómo se produjo su remoción. Dice el canon 416: «Queda vacante una sede episcopal por fallecimiento del Obispo, renuncia aceptada por el Romano Pontífice, traslado y privación intimada al Obispo». Son cuatro causas, pero salvo fallecimiento, renuncia o traslado, la cuarta (privación intimada) requiere proceso, que yo sepa.

    2. Disculpe pero, aunque recuerdo al obispo que cita y su desgracia, no recuerdo cómo se produjo su remoción. Dice el canon 416 que, salvo fallecimiento o renuncia, sólo cabe traslado o privación intimada. Pero la privación del oficio de obispo es una pena cuya imposición requiere proceso. Puede que se me escape algo.8

    3. Disculpe, Hermenegildo, pero aunque intento responderle, me lo impide la censura automática. Salvo fallecimiento, renuncia o traslado, la privación del oficio de obispo, que es una pena, requiere proceso. Pero aunque recuerdo muy bien al obispo que usted cita y su desgracia, no recuerdo cómo se produjo su remoción.

  3. Repito, una obediencia mal entendida, absolutizada. Una obediencia servil que equivale a colaborar, si quiera por omisión, en la autodemolición de la Iglesia. A finales de los años 60 del pasado siglo, cuando tenía más o menos la misma edad que ahora el ya exobispo de San Luis, el arzobispo Marcel Lefebvre podría haberse retirado en silencio e inacción a sufrir hasta su muerte, como tantos otros obispos y sacerdotes que sufrieron en silencio la hecatombe posconciliar sin hacer nada para combatirla, o tantos otros que ahora sufren en silencio e inacción esta nueva fase bergogliana de la misma revolución. En lugar de ello, alzó la voz y dejó a la Iglesia una obra sacerdotal que hoy sigue perpetuando la fe y la misa católicas sin mancilla. Fue ridiculizado, denigrado y condenado, pero combatió el buen combate, para la gloria de Dios y la salvación de las almas, y su nombre no será olvidado. La obediencia no es siempre meritoria, ni la desobediencia siempre condenable.

  4. Pero este nuevo obispo Barba llega a San Luis porque el anterior ha renunciado, según sus propias palabras, por “algo pastoral”. Comodín que sirve para todo, para un roto y para un descosido, desde el concilio Vaticano II: un concilio pastoral, un magisterio pastoral etc. Como en el caso trágico de los Franciscanos de la Inmaculada (¿quién se acuerda?), otro ejemplo más de obediencia mal entendida, absolutizada. En lugar de negarse a renunciar por ese “algo pastoral” y hacer frente a la tiranía ¡por supuesto, pastoral! reclamando un proceso en debida forma, el obispo Martínez se pliega y abandona a sus ovejas. De manera que llega el obispo Barba y la diócesis será rápidamente normalizada: comunión en la mano, monaguillas, discernimiento ¡por supuesto, pastoral! etc.

  5. Mejor que nos fijemos en las decisiones que irá tomando una vez asuma el Obispado de San Luis, una especie de isla en medio de un generalizado progresismo argentino: Nunca estará esa Diócesis suficientemente agradecida a la labor de sus tres últimos obispos: Mons. Laise, Mons. Lona y Mons Martínez.
    Lo de la barba yo lo aplicaría a las posibles (o casi seguras) barba…ridades que pueden ocurrir. ¿Habrá «limpieza» inquisitorial como la que le han aplicado a Mons. Martínez Perea?

  6. Es curioso la referencia a la barba, cuando el candidato del rouquismo a la Conferencia Episcopal, tan anhelado por estos lares, Jesús Sanz, también tiene barba… Entonces en que quedamos, si es un carca (perdón defensor de la tradición y del verdadero catolicismo) puede llevar barba, si es un obispo de este siglo (perdón, un progre bergoliano anticatólico) tiene que afeitarse… jajaja… Cousas veredes…
    Nota de F. de la C.: Déjese de gilipolladas. Yo también llevo barba.

    1. Marcos, te falta comprensión lectora.
      El bloger sólo usa lo de Barba por la coincidencia entre su apellido y su adorno capilar. Es una forma nemotécnica de recordar, asociando imágenes y palabras. No está haciendo una crítica por ello.

  7. Hasta Jesus tenia barba, como buen hombre de su epoca. Pero que yo sepa tambien en el resto del mundo es normal usar barba. Y hay buenos Obispos que la usan y no son solo los misioneros en Aftica.

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