Otro cardenal impresentable

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cardenal Marx catecismo

El gravísimo problema es que por lo menos hay una docena,

Y Marx, de los más significados.

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Su Iglesia no es la Iglesia.

https://infovaticana.com/2023/03/07/el-cardenal-marx-promociona-en-su-diocesis-una-exposicion-que-pide-cambiar-la-moral-catolica-sobre-sexualidad/

https://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=45866

 

Comentarios
4 comentarios en “Otro cardenal impresentable
  1. Pero una imagen vale más que mil palabras. Que Fe va a defender ni transmitir un tipo así que va a llegar a los 150 kilos, con un báculo que parece sacado del señor de los anillos o de alguna mitología alemana y con una estola que parece la toalla que se usa después de afeitarse.
    Este tipo además representa una Iglesia opulenta, llena de edificios, sacristanes pagados y casi un Estado, pero vacía de Fe, de cristianos comprometidos, de oración hasta de demografía porque representa una sociedad que está ya muerta que es la europea y que encima va dando lecciones a los demás sobre moralina, derechos humanos, nuevas realidades y ecologismos ridículos e irreales. Y es porque son unos pijos progretas de salón y de caviar y viven alejados de la realidad y muy apegados a la estupidez humana que parece irradiar centroeuropa que no es que va a terminar con Occidente, sino que ya ha terminado.

  2. Francisco ha dado un palo al Cardenal Marx al haberlo excluido del consejo de cardenales. Sin embargo, ha dado un espaldarazo a Omella al incluirlo.

  3. Este cardenal y sus compinches sinodales deberían recordar, meditar y atender la siguiente exhortación paulina, porque es intolerable que incluso pastores de la Iglesia no sepan todavía nada de Dios, o no quieran saber, que es peor:

    «Yo los exhorto a que se dejen conducir por el Espíritu de Dios, y así no serán arrastrados por los deseos de la carne. Porque la carne desea contra el espíritu y el espíritu contra la carne. Ambos luchan entre sí, y por eso, ustedes no pueden hacer todo el bien que quieren. Pero si están animados por el Espíritu, ya no están sometidos a la Ley. Se sabe muy bien cuáles son las obras de la carne: fornicación, impureza y libertinaje, idolatría y superstición, enemistades y peleas, rivalidades y violencias, ambiciones y discordias, sectarismos, disensiones y envidias, ebriedades y orgías, y todos los excesos de esta naturaleza. Les vuelvo a repetir que los que hacen estas cosas no poseerán el Reino de Dios» (Gál 5, 16-21).

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