PUBLICIDAD

Otro artículo inquietante de Specola

|

Ver las imágenes de origen

Aunque a mí no me inquiete nada Specola. Sí los hechos de los que se hace eco.

https://infovaticana.com/blogs/specola/las-eternas-negociaciones-con-lefebvre-catedrales-desacralizadas-el-obispo-diputado-socci-y-su-ultimo-libro-el-twiter-pontificio/

Y el problema no está en quienes los cuentan sino en los que los permiten o protagonizan.

Que deberían pensar en como van a pasar a la historia.

8 comentarios en “Otro artículo inquietante de Specola
  1. Dios puede perdonar cualquier pecado, por grave que sea. La Sangre que Jesús derramó por nosotros tiene un valor infinito y es por Él, por su Sacrificio que somos redimidos, y es por Él que el Padre nos perdona y nos abre las puertas dekl cielo.
    Dudar de la disponibilidad de Dios a perdonarnos cuando hay verdadera contrición, por la que está claro el
    propósito de enmienda, y el cumplimiento de la penitencia que nos sea impuesta, que nos desata como Él dijo del pecado, es caer en la desesperación, sin duda hacerle una gravísima ofensa porque nos aparta de este perdón que trajo al mundo Jesús. No olvidemos nunca que Él vino a salvar lo que estaba perdido…Bendito sea…

  2. La Sangre se lava con sangre
    Fray Cyril Stola, OP
    26 de Noviembre de 2018

    En una escena famosa de un lienzo, una dama, la esposa de Macbeth, medio inconsciente, deambula por el escenario y se frota febrilmente las manos en un intento de limpiar la sangre, sangre que sólo ella puede ver.
    Por soberbia y ansia de poder, había ascendido al trono conspirando para asesinar al rey de Escocia. A pesar del éxito de su plan, el peso del pecado y la culpa la llevan a la locura.
    Por consiguiente, la vemos luchando con la sangre: «Todos los perfumes de Arabia no endulzarán esta pequeña mano.» «¡Fuera de ese maldito lugar! ¡Fuera, digo! ”Y sin embargo, la mancha de sangre permanece. Nada de lo que haga puede limpiarla.

    Su esposo, Macbeth, una vez le comenta: «Por mi propio bien, todas las causas cederán, estoy en una etapa de tránsito sangriento hasta el punto de que, regresar me sería tan tedioso como irme.» Pensó que matando a unas pocas personas más consolidaría su poder, pero más derramamiento de sangre no trajo la paz.
    Tal es el camino del mal. El mal hace promesas aparentemente simples, pero a cambio siempre exige más y más. Nunca se entrega.

    El mal hizo que lady Macbeth enloqueciese. Está atrapada por sus hechos, y no tiene esperanza. La sangre que había esperado que le diera una gloriosa corona la la llevó a la ruina, y no ve ninguna posibilidad de redención. Sus manos están manchadas, aparentemente para siempre.

    Poco sabe ella que hay una sangre capaz de limpiar sus manos.
    Los santos, se nos dice, «han lavado sus estolas y las han blanqueado en la sangre del Cordero» (Apocalipsis 7,14). Ellos mismos pecaron, pero, «son justificados por la gracia como un don que emana de la redención, que es en Cristo Jesús, a Quien Dios presentó como expiación por Su sangre, para recibir el don de la fe.» (Rom 3, 24-25) .

    Dios es un Padre, Que recibe a Sus hijos pródigos con los brazos abiertos. Él está dispuesto a perdonar, porque desea que los hijos que creó sean restaurados a su lugar adecuado: En comunión con Él.
    Para Dios no hay situaciones irrecuperables, pues Sus dones son irrevocables.
    Nos ofrece el perdón, el que sólo Dios puede dar. Puede parecernos escandaloso porque desea perdonar, incluso los peores pecados, los pecados por los que sólo Él puede ofrecer la adecuada satisfacción. Solo pide la contrición del corazón, la confesión a uno de Sus sacerdotes y la penitencia.

    Nadie puede revertir todas las consecuencias de sus pecados y, en los casos de delitos, se deben aceptar las penas que exige la justicia.
    Sin embargo, debemos reconocer y aceptar la misericordia de Dios.
    Gracias a la misericordia de Dios, nunca debemos desesperar. El cielo es posible, y podemos ser redimidos. Mediante el sacramento de la penitencia, incluso el más empedernido pecador puede convertirse a Dios, confiando en la plegaria penitencial: “Asperges me, Domine hysopo et mundabor. Lavabis me et super nivem dealbabor.” -Me rociarás, Señor, con el hisopo y quedaré limpio. Me lavarás y quedaré más blanco que la nieve-. (Sal 51,9). Dios escucha tu oración y limpiará incluso tus manos, aunque estuviesen ensangrentadas.

  3. Leo con frecuencia el blog Specola y lo encuentro un poco sensacionalista. Suele presentar las noticias como si estuviésemos en vísperas de grandes acontecimientos en la Iglesia, pero luego nunca pasa nada extraordianario.

  4. Creo que debe destacarse el lanzamiento del libro de Socci, autor que esgrime siempre sólidos argumentos. Ahora en función de los adelantos conocidos de su nuevo libro, resalta algo elemental, que rompe los ojos: NUNCA en la historia de la Iglesia ha habido DOS PAPAS legítimos en vida. Porque esto claramente va contra la institución del papado por Jesucristo. No he leído el libro, pero supongo que Socci, además, debe abonar sus hipòtesis con razones de carácter histórico, las cuales van en línea con sus antiguas afirmaciones sobre que Francisco no es Francisco.

    Y creo, esto corre por mi cuenta, que esta situación fue generada conscientemente por el Papa Ratzinger, quien dado que no se sentía con fuerzas materiales y espirituales para luchar contra la mayoría de obispos católicos antivida y antiIglesia, una plaga indigna de la sucesión apostólica, ideó esta inédita situación que invalida desde la base el «pontificado» del comandante Jorge.

    Por último, en tren de manejar posibilidades de lo que ocurrió, imagino que Benedicto XVI si se hubiera sentido satisfecho con el el resultado del cónclave de 2013 y su candidato, el Cardenal Angelo Scola, hubiera triunfado, yo creo, de todos modos, que ganó la elección en la cancha, pero en los escritorios se la negaron. Decía que si Scola hubiera triunfado, estoy seguro que Ratzinger mismo hubiera blanqueado esta situación, renunciando en serio al Papado. Pero como entronizaron la mafia de San Gallen y las redes homosexualistas a Bergoglio, con trampa a la ley de la Iglesia, el Papa alemán sostiene en el tiempo esta insólita situación, para cuidar a la Santa Madre Iglesia y el bien de los católicos, que no aceptamos las engañifas para consagrar un falso Papa.

    1. Son HEREJÍAS FORMALES estas proposiciones: “hay dos cabezas católicas y líderes supremos de la Iglesia Católica unidos en la más alta unidad entre sí”; O “el jefe de la Iglesia Católica está formado por dos que están divinamente unidos en uno”; O “hay dos pastores y guardianes supremos de la Iglesia, que forman una sola cabeza” (cf Denzinger 1091).

  5. La Virgen de Fátima en la parte del tercer secreto no revelada, o cuarto secreto como lo llama Socci en su libro o Zabala en el suyo, dice que Roma será destruida por sus pecados y la piedra de la fe se trasladará a Fátima. Todos los indicios parecen caminar en esa dirección. La crisis en la iglesia es tal, el nivel de descomposición tan grande que Dios no tardará en descargar su ira. A lo largo de la historia Dios siempre ha salvado un resto.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *