
OTRA LUZ NEGRA
Esta vez viene de Inglaterra, un esfuerzo para que las palabras coincidan con la realidad de las cosas. Durante catorce años gobernaron mamarrachos irresponsables, disfrazados de conservadores, que condujeron al mayor desastre electoral sufrido por el desvitalizado y envejecido partido.
Es lo mismo que sucede en la Argentina con Macri y compañía, con las falsas derechas, verdaderas zurdas morales y culturales, siempre de acuerdo con las perversas agendas mundialistas, que persiguen la destrucción de las naciones, de la sana estructuración social edificada a partir de la solidez de la familia y las libertades concretas de los grupos infapolíticos.
Esta vez, la agradable sorpresa viene de Gran Bretaña, en la cual una hermosa y sonriente mujer de color, africana, nacida en Nigeria, donde vivió hasta los 16 años, casada, con tres hijos, tras su contundente victoria en las elecciones internas, con el 57% de los votos, ha tomado las riendas del vetusto y derrotado partido conservador, con un discurso claro “antiwoke y antitrans”, con todo lo que esto significa.
Se llama Kemi Badenoch, tiene 44 años y aporta el siguiente mensaje: “Ha llegado el momento de decir la verdad, de defender nuestros principios, repensar nuestra política y de darle a nuestro partido y a nuestro país el gobierno que se merece”.
Mientras tanto, desde la oposición promete controlar con severidad al gobierno laborista, que cada día se hunde en su incapacidad para gobernar, como los últimos gobiernos argentinos sean de los Kirchner, Macri o Fernández, el macho golpeador.
Piensa, contra Francisco, que “no todas las culturas con igualmente válidas y que su país debe abandonar la Comunidad Europea de los Derechos Humanos, porque allí, como en la Argentina, bajo esa máscara se esconden comisionistas y corrupciones.
La nueva líder opositora, sabe y lo expresa “soy la peor pesadilla del laborismo; no pueden pintarme como prejuiciosa”.
Una mujer decidida, sin medias tintas, quien conoce a nuestros enemigos y a tantos caretones y figuretis, que engañosos y falsos, acaban prestando servicios, gratuitos o remunerados a los mismos.
Un regalo más que recibimos del África negra, del África bantú, tan bien descripta por el añorado Francisco Elías de Tejada en su “Sociología del África Negra”, (Biblioteca del Pensamiento Actual, Rialp, Madrid, 1956).
Ya muchos años antes de que el Vaticano, para romper el unánime repudio del continente, inventara la ridícula Conferencia Episcopal de África del Norte, con sus obispos europeos importados y unos 50.000 fieles, Francisco Elías de Tejada advertía que “cuando yo hablo de África bantú, quiero decir las tierras que están al sur del desierto de Sahara… Lo que hay al Norte del Sahara no es propiamente África, pero sí una isla que limita al Norte con el Mediterráneo y al Sur con las arenas desecadas… Siempre tales comarcas formaron parte de la civilización mediterránea, colonizadas por fenicios, griegos y romanos” (ob. cit., p. 13).
El Vaticano quiere romper la unidad de la Iglesia africana y afronta el ridículo de oponer obispos europeos importados y sin arraigo en sus diócesis, con 50.000 feligreses, a episcopados que representan a 135.600.000, del continente, hoy el 16,5 por ciento de la población del continente y que defienden el orden natural y la tradición cristiana.
Honor a esos sacerdotes y religiosos africanos, quienes ya comienzan una nueva evangelización en países europeos, que hoy viven en una apostasía práctica; honor y agradecimiento a esos hombres de color, muestran su gratitud con esos misioneros europeos que otrora les transmitieron la fe, junto a los bienes de su cultura.
Los hombres y mujeres de color, siempre nos dan buenas sorpresas. Por desgracia para la Argentina, esa población, por mestizajes, pestes u otras razones, ha desaparecido. Solo quedan los recuerdos del “Barrio del tambor”, del negro Falucho, de la abuelita Dominga “rosa morena”, de los tiempos de Restaurador, de algunos tangos que los evocan, pero nada más.
Hasta Luis Soler Cañas escribió un libro titulado “Negros, gauchos y mulatos en el cancionero de la Federación”, que alguna vez leí, pero que ahora no encuentro. Lo interesante es la reunión de los negros y mulatos con los gauchos, cuya sangre solo servía para abonar la tierra, según ese “Sarmiento inmortal”, que pronto verán los lectores desnudar como lo que fue, un hombre protervo, portador de cuanto vicio hemos inventado los humanos, que pronto podrán saborear los lectores, si leen el libro póstumo de mi gran amigo Juan Carlos Jesús Cardinali, quien lo desarropa a través de sus documentos.
Buenos Aires, noviembre 5 de 2024. Bernardino Montejano