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Otra desautorización de los obispos catalanes

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Obispos catalanes, una cátedra adulterada

Esta del sacerdote Roberto Esteban Duque:

https://www.infocatolica.com/?t=opinion&cod=40850

Van bien servidos,

He leído, no sé si será cierto o no, que Omella no estuvo presente en  el conciliábulo y que la voz cantante la llevó el copríncipe. Omella pudo dar  su conformidad después y, que sepamos, no se descolgó del texto. Por lo que, de momento, es también suyo.

Bazofia episcopal

 

Comentarios
16 comentarios en “Otra desautorización de los obispos catalanes
  1. OMELLA es tan corrupto como el resto de obispos catalanes.
    Un hatajo de sinveguenzas y de canallas. Si tuvieran un minimo de decencia y honradez dejarían los habitos y se dedicarían a la política. No se puede ser mas miserable.

  2. VERGONZOSO!!! la gente no va a Misa, no reza, no sabe cual es el camino para la salvación ETERNA :Los 10 mandamientos y parte clero y el obispado… Tocando la lira y recitando poesía pastoril… Qué gran pena y qué indignación! Estos si que «no pasarán» pero por la puerta del Cielo. Qué asco y llevamos más de 40 años con esto!

  3. Pues peor todavía si Omella no estaba presente y dió su placet después. Si es así encima le gobiernan y a ver si por seguir la corriente pasamos desapercibidos.
    Es inaceptable que la CEE no haya dicho esta boca es mía en este asunto que va contra el bien común y abre el melón para la caida de la convivencia y a plazos del régimen constitucional, deja al Rey humillado y a España dividida y enfrentada y la CEE contemplando los pajaritos del cielo y seguro que en el próximo escrito nos hablarán del calentamiento global y de cómo ahorrar calefacción en el templo para evitar el calentamiento global.

    1. Si es cierto que Omella no estaba presente en la reunión, de nuevo ha salido a la luz el carácter traidor del coprincipe Vives. En cuanto te descuidas le sale su naturaleza malvada y traidora. Menuda le ha liado al cardenal Omella como ya lo hizo con el bueno del Cardenal Carles. La gallina del corral aprovechó que el Gallo no estaba para cogerle el cesto de los huevos.

  4. Podré olvidar la carta, pero será imposible olvidar lo que me han hecho sentir, igual me ocurre con los secesionistas, que podría olvidar lo que dijeron, pero no puedo olvidar las humillaciones, las amenazas y el miedo que pasamos muchos españoles. Adiós obispos Adéu bienes.

  5. Bazofia maligna. Les pasará como a los sacerdotes saduceos del Templo. Acabaron mal acuchillándose entre ellos,, el Templo destruído por Tito en el año 70, Jesuralén destruida y el pueblo en el e iluso. Así se lo pido a Dios Nuestro Señor.

  6. Que yo sepa, solo puede «desautorizar» alguien que tenga autoridad. En el caso de un simple sacerdote que ni siquiera está incardinado en Cataluña, eso no es una desautorización, es una crítica, solo eso. Crítica justa, no lo discuto, pero solo crítica.
    Y me parece una barbaridad hablar de «bazofia episcopal» solo por esto. Supone anteponer el nacionalismo español al catolicismo, es decir, exactamente lo mismo que se les critica (con razón) al clero y episcopado catalán. Yo no simpatizo con el nacionalismo vasco y catalán (todo lo contrario) pero tampoco con el nacionalismo español, y menos cuando cae en los mismos vicios que el nacionalclericalismo catalán y vasco.

    1. El nacionalismo español no existe, porque no hay necesidad de inventar una nación que ya existe. Existe el nacionalismo en los que se proponen fabricar y crear una nación ficticia, rompiendo la nación que sí existe.
      Lo nacional, que no el nacionalismo, como lo social, que no el socialismo, es un bien moral, como dijo la Conferencia Episcopal, porque es lo propio, lo sustancial, de una nación. Cuando además esa nación es la más gloriosa del orbe, por su historia y sus hazañas, cuando es la más santa porque tiene el mayor número de mártires y porque es la que mejor ha defendido a la Iglesia y la que más ha propagado el catolicismo, esa Nación que es España merece el máximo reconocimiento, aprecio y entrega.
      Asimilar y comparar un supuesto nacionalismo español, que no sería otra cosa que el patriotismo aplicado a España, con un nacionalismo separatista que es todo lo contrario, la destrucción de esa Patria, es una infamia, además de una locura y una injusticia.

    2. Es penoso a estas alturas leer comentarios donde se ignora de manera tan palmaria la doctrina de la Iglesia. Se ignora o se miente, que a estas alturas de la película van muy de la mano. No sé qué entenderá por nacionalismo español, salvo para rebajar su concepto al compararlo con el nacionalismo catalán y vascongado. El nacionalismo vasco tiene las manos manchadas de sangre. El nacionalismo catalán tiene las manos sucias de yugulación de derechos fundamentales de más de la mitad de la población. Ambos, vasco y catalán, con bendición episcopal y exaltación clerical.
      Cuando la Padania, en un movimiento de exacerbación nacionalista, quiso independizarse de Italia, la Conferencia Episcopal Italiana, incluidos todos los obispos padanos, elaboró una declaración en la que mostraba, de acuerdo con la moral social cristiana, que ese propósito era objetivamente perverso. Daba tres motivos principales. Es un ejercicio muy saludable buscar el texto. A ellos, Juan Pablo II sumó un cuarto; se lo facilito: el siglo de unidad de toda Italia.

      No es lo que hacen los obispos vascos ni los catalanes. ¿Será por ignorancia o por mala voluntad? Tras muchos años de exposición de la doctrina cristiana, uno tiende a pensar más en lo segundo.

    3. El nacionalismo español no existe, porque el nacionalismo tal y como lo conocemos hoy es un concepto del siglo XVIII y España preexiste a esa situación. España es un concepto cultural e histórico, no se basa en una simple lengua, porque tiene varias que son un auténtico tesoro cultural, ni en una raza, porque España es mestiza y plurirracial, ni en un simple territorio, porque las Españas trascendieron de su solar para desparramarse por otros continentes. Me quedo con aquello que decían De Gaulle y Johannes Rau: el patriotismo es el amor a la propia patria, mientras que el nacionalismo es el desprecio a la patria de los demás. Defender lo propio de una agresión no es nacionalismo, el nacionalismo lo practican quienes excluyen y agreden. En cuanto a lo de «bazofia episcopal», estoy plenamente de acuerdo con el blogger por motivos distintos a los que esgrime: aquella actitud del clero y episcopado vasco hacia ETA y sus crímenes y la bochornosa respuesta de muchos obispos ante los casos de abusos que están saliendo a la luz a borbotones. Cuánta bilis tenemos que tragar los católicos, porque la bazofia episcopal -esta vez sin comillas- miró hacia otro lado o echó tierra al asunto. Afortunadamente no todos, pero sí una parte significativa de ellos.

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