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Otra andanada contra Francisco

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De Sandro Magister

https://infovaticana.com/blogs/sandro-magister/francisco-de-inocente-a-culpable-malas-noticias-desde-su-argentina/

Cierto que son reiterativas pero pienso también que todas con justificación. Con lo que lo grave no está en quien las reitera sino en quien tan permanentemente las provoca.

Los, con o, “castas vírgenes” que se escandalizan ante críticas al Papa, que católicamente son absolutamente legítimas siempre que su fundamento sea verdadero, se deberían escandalizar no de las críticas sino de que se dé lugar a ellas. Y el perjuicio a la Iglesia, el verdaderamente importante, no lo causa quien señala imprudencias e incluso errores del Papa sino quien los comete.

No soy tan indulgente con las faltas de respeto formal al Santo Padre que se deberían evitar. Y si alguna vez yo mismo he caído en ellas pues mal hecho. Sirva de insuficiente disculpa el altísimo concepto que nos merece la figura del Papa, aunque sepamos que algunos hayan sido pésimos, y la indignación que nos produce ver como el propio Pontífice se esfuerza en menoscabarla. Y por supuesto dentro de la posible equivocación de nuestros juicios aunque haya hechos tan meridianos que no permiten el error en la interpretación.

Es inadmisible católicamente sostener que todo lo que dice y hace el Papa es santo, eso sólo cabe a Dios, y que es pecado criticar errores, ambigüedades o juicios discutibles en cuestiones eclesiales o manifestaciones ajenas de un Papa que responden a un criterio personal que no tiene por que ser compartido. Por ejemplo, sus simpatías a Lula o sus antipatías a Trump, pueden ser valoradas o criticadas por cualquier católico sin el menor perjuicio de su fe.

Todo eso hace que un Papa que en principio debería ser icono de los católicos y rechazo de quienes no lo son, Francisco haya conseguido ser un no se sabe qué. No pocos católicos conscientes están sumamente preocupados con él, muchos no católicos militantes dicen estar encantados con su persona aunque eso no suponga nada de presencia y cotización, la minoría contestataria de la Iglesia, tan poco Iglesia, absolutamente con él, aunque ya comienza a dar señales de que debería retratarse de una vez en el rompimiento efectivo con la Iglesia anterior y la gran masa amorfa de fieles, tan ignorante como no presente, en el camelo de los más de mil millones que no se cree nadie, pues en la nada en la que siempre estuvieron.

 

 

6 comentarios en “Otra andanada contra Francisco
  1. bergoglio es el encubridor de encubridores y de maricones de la iglesia, y lo que es peor, se la pasa hablando de cero tolerancia. por ende queda demostrado que bergoglio mismo es un farsante de la peor calaña.

    el padrino don vito corleone y su mafia siciliana se quedan como enanos de circo delante del padrino don vito bergoglio y su mafia de encubridores y maricones.

  2. Dulce et Decorum Est
    Fray Irenaeus Dunlevy OP |
    9 de Enero de 2019

    ¿Se puede glorificar la muerte?

    El poeta romano Horacio, lo hizo. Celebrando en sus Odas a los soldados valientes (III,2), escribió: ” Dulce et decorum est pro patria mori: Dulce y apropiado es morir por la patria.”
    Su poema entró en el corazón de muchos romanos e incluso en el de nuestros propios compatriotas. El cementerio nacional de Arlington incorpora el verso de Horacio en el frontis de la entrada trasera del Amfiteatro del Recuerdo.
    El poeta lírico griego, Píndaro, proporciona una visión más cautelosa de la guerra, habiendo reconocido que no todo se resume en la gloria.
    Píndaro nos legó la siguiente reflexión: “La guerra es dulce para aquéllos que no la han experimentado, pero quien la ha vivido, tiembla en extremo ante la posibilidad de la misma.” (Fragmento 110).
    Del verso de Píndaro derivó el proverbio latino más común: Dulce bellum inexpertis: Dulce es la guerra para los inexpertos.
    La tensión entre la gloria de la virtud y el horror de la batalla nunca estuvo más ajustada que durante la Gran Guerra, la Primera Guerra Mundial.
    Las nociones románticas de pasos atronadores, acero reluciente, agitaron los ánimos al toque de los tambores de guerra.
    El avance de la era tecnológica posibilitó que los soldados fuesen engullidos por nubes de gas, fuego y metralla.
    Wilfred Owen fue herido dos veces en la guerra, y en sus versos no se glorió de ello. Entre el horror de sus primeros meses en primera línea del frente (principios de 1917) y su muerte en la batalla (finales de 1918), Owen compuso muchos poemas, mientras se recuperaba de una lesión.
    Su cabeza sufrió de migrañas y sus pensamientos se vieron ensombrecidos por pesadillas de la guerra.
    Su poema más famoso: Dulce et decorum est, describe el horror de un ataque con gas, que sufrió el 12 de Enero de 1917.
    El poema, también conocido como The Old Lie, -la vieja mentira- destruye las fantasías idílicas de Horacio:
    Torcidos, como viejos mendigos bajo sus hatos,
    renqueando, tosiendo como brujas, maldecíamos a través del lodo,
    hasta que donde alumbraban las luces de las bengalas nos dimos la vuelta
    y hacia nuestra lejana posición empezamos a caminar afanosamente.
    Los hombres marchaban dormidos. Muchos habían perdido sus botas
    Pero abrumados avanzaban sobre zapatos de sangre. Todos cojos, todos ciegos;
    Borrachos de fatiga, sordos incluso al silbido de las balas.
    Que los cansados cañones del calibre 5.9 disparaban detrás de nosotros.

    “¡Gas, gas! ¡Rápido, muchachos!” Un éxtasis de desconcierto,
    Poniéndonos los toscos cascos justo a tiempo;
    Pero alguien aún estaba gritando y tropezando,
    Y ardía retorciéndose, como ahogándose en cal viva…
    Borroso, a través de los empañados cristales de la máscara y de la tenue luz verde,
    Como en un mar verde le vi ahogarse.
    En todas mis pesadillas, ante mi impotente mirada,
    Se desploma boqueando, agonizando, asfixiándose.

    Si en algún sofocante sueño tú también puedes caminar,
    Tras la carreta en la que lo pusimos,
    Y mirar sus blancos ojos moviéndose
    En su desmayada cara, como un endemoniado.
    Si pudieses escuchar a cada traqueteo
    El gorgoteo de la sangre saliendo de sus destrozados pulmones,
    Repugnante como el cáncer, nauseabundo como el vómito
    De horrorosas, incurables llagas en lenguas inocentes,
    Amigo mío, no volverías a decir con ese alto idealismo
    A los enardecidos jóvenes sedientos de gloria,
    La vieja mentira: “Dulce et decorum est pro patria mori.”.

    los versos de Horacio dicen así:
    “Dulce et decorum est pro Patria mori:
    mors et fugacem persequitur virum
    nec parcit imbellis iuventae
    poplitibus timidove tergo.”

    Dulce y honroso es morir por la Patria.
    La muerte persigue al hombre que huye,
    y no perdona a una juventud cobarde,
    ni sus rodillas ni la temerosa espalda.

    [ Odas 3, 2, 13]

    Owen describió a su camarada caído, con detalles agónicos, y profundizó nuestro dolor aduciendo el hecho de que Qoheleth rechazó el propósito de la muerte. Al leer este poema, estamos en desacuerdo con la idea de que hay gloria en la muerte.
    Si bien la retórica de Owen contra la guerra, plantea cuestiones sobre la guerra justa, también puede hacer que reflexionemos sobre la visión cristiana de la muerte.
    A menudo pasamos por alto que la iniciación cristiana requiere tener presente la muerte. En el rito del bautismo, el ministro ora: “Que todos los que están sepultados con Cristo en la muerte, por el bautismo se levanten con Él a la novedad de vida.”
    La inmersión en el agua no nos hace temblar como las explosiones del campo de batalla, pero este acto simboliza la muerte en Cristo, una realidad oculta que se manifestará más adelante.
    El bautismo siembra en nosotros la semilla de la gracia, que en su momento nos conducirá a la muerte real, un final inevitable.
    Nos regocijamos en la resurrección en Cristo, pero también reconocemos que los bautizados tendrán que cargar con la Cruz. El bautismo puede derivar en la muerte en la vejez en un lecho caliente, rodeados de seres queridos, o puede que no.
    En la Tradición de la Iglesia, los mártires dan testimonio de la perseverancia del cristiano frente a la muerte.
    San Ignacio de Antioquía anhelaba ser molido por los dientes de los leones.
    Teniendo la opción de escapar de la muerte, San Policarpo eligió el martirio, confiando con firmeza inquebrantable en la ayuda de Dios.
    Mientras lo quemaban vivo, San Lorenzo animaba a sus verdugos a asarlo bien en la parrilla.
    La Iglesia honra la valentía de las vírgenes y mártires, desde Santa Cecilia hasta Santa Maria Goretti.
    Los dominicos representamos a nuestros mártires con un hacha en la cabeza y el cuerpo atravesado por una espada.
    San Pablo nos recuerda esta sobria realidad: ” “¿O es que ignoráis que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en Su muerte?
    Fuimos, pues, con Él sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva.” (Rom 6, 3-4).
    Aunque nuestro bautismo pueda conducirnos a una muerte, tal vez espantosa, no luchamos, movidos por su significado glorioso.
    Tan sólo seguimos al Hijo, que Se hizo obediente al Padre hasta la muerte y una muerte de cruz.
    Owen cuestionaba la muerte por una patria terrenal. Los bautizados afrontamos la muerte por una Patria celestial.
    A raíz de la carnicería de la Gran Guerra, Owen pudo haber tenido razón respecto a Horacio, pero, despojando la frase al igual que los egipcios maltrataron a los hebreos, es posible concluir:
    Dulce et decorum est pro Deo mori: Dulce y honroso es morir por Dios.

  3. De acuerdo, se respeta al representante papal del momento,pero que no insulte,ni menosprecie a los demás.Se le pueden devolver las tornas cuando se pone su nombre sin título papal alguno. Cargo y persona son cosas diferentes, y la persona no está eximida de respetar a todos y si no es así, que asuma las consecuencias como individuo, por que los hay que se aprovechan del cargo para menospreciar e insultar

  4. De “andanada”, nada. Simple fuego de artificio, como todo lo que escribe Magister, al que escucha con tanta devoción que este blog debería rebautizarse como “Magister dixit”. Para empezar, las acusaciones de Viganó en relación con McCarrick están ya más que desmontadas por periodistas de verdad como Tornielli. Que ha demostrado que si hubo alguien que protegió al excardenal fue el propio Viganó (que por cierto no ha refutado ni una sola de las afirmaciones que hace Tornielli en su libro, es decir, que el “quien calla otorga” que le han aplicado al Papa también debería aplicarse al exnuncio).

    1. Tornielli come en la palma de la mano del establishment de Santa Marta. Qué va a decir? Todas sus afirmaciones están desmentidas por Monseñor Viganò y por Aldo Maria Valli.

    2. el bobolatra haciendo el ridiculo con sus chorradas. como siempre. que cansino!
      andrea tronielli, farsante bergogliano de la información, además de peón mediático de bergoglio mismo, por ende sin ninguna credibilidad.

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