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Otra a Puyol

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Es que no hay día que salve:

https://germinansgerminabit.blogspot.com/2019/02/aun-cabia-un-tonto-mas.html

Si dijera que me da pena seguro que no se lo iba creer nadie.

Pues eso, ninguna. Tiene todo más que merecido

 

Comentarios
4 comentarios en “Otra a Puyol
  1. Eso del nuncio en Francia, Msgr. Ventura -no sé de dónde se ha sacado lo de Cardenal-, parece algo similar a lo del Cardenal Pell. Veremos en qué acaba pero resulta curioso y sospechoso -seré suave- que el nuevo Camarlengo todavía esté pendiente de investigación y a prelados intachables se les investigue en menos de un mes -los hechos supuestamente sucedieron en enero- o estén ya con sentencia judicial.

  2. La prensa mundial pone en primera página al Nuncio Luigi Ventura sobre investigación de posible actitud incorrecta.

    https://www.lemonde.fr/societe/article/2019/02/15/l-ambassadeur-du-pape-en-france-vise-par-une-enquete_5423780_3224.html

    Me parece una salida de pata de banco, que a una autoridad, el decano del Cuerpo diplomático en la segunda Nunciatura más importante, se le ocurriese una rareza en una recepción oficial. Parece que el mundo ha enloquecido.

  3. La intervención de Puyol refiriéndose a la iglesia en Cataluña, parecía estarse refiriendo a la iglesia en otro lugar y en otro tiempo, eludiendo la corrupción. Parece que encontró un aplicado discípulo en el Sr. Sánchez, al describir otro gobierno en otro lugar y en otro país, convirtiendo la incompetencia oceánica en acierto.

  4. La isla de los locos

    Fray Maximilian Maria Jaskowak OP
    15 de Febrero de 2019

    Nota del editor: He aquí el tercer Post de nuestra serie, Faith and Film Friday -Fe y película del Viernes-.

    El título de esta película, con traducción algo libre en español, merece un previo descargo de conciencia, especialmente para aquellos espectadores ávidos de películas, que disfrutan de producciones en las que se ha invertido un gran presupuesto y se han elaborado con una excepcional calidad todos los conceptos.
    El thriller futurista de 2005, encabezado por Ewan McGregor y Scarlett Johansson, al que me refiero, fue un fracaso taquillero, y sólo es digno de mención debido a una desgraciada coincidencia.
    Lamentablemente, el mencionado contratiempo de Hollywood comparte el mismo título con una película de bajo presupuesto, de temática religiosa y tesis desgarradora: La Isla.
    Las dos películas no podían tener menos en común; y, sin embargo, el título siempre ominoso, vinculará de manera bastante divertida, a Michael Bay con la ortodoxia rusa.

    A pesar de una introducción más bien agria, esta película rusa de 2006, comienza con una explosión. La escena inicial muestra un encuentro prematuro con oficiales de la Marina de Guerra alemana en el mar, donde el joven marino Anatoly y su capitán, Tijón, se encuentran inmersos en el fragor de la Segunda Guerra Mundial. Frente a una muerte casi segura, el principal protagonista de la película, Anatoly, traiciona a su compañero a instancias de los oficiales alemanes.
    Su traición lleva a los soldados nazis a ridiculizar y burlarse del capitán, y después de colocar dinamita en la bodega de su nave, lo dejan morir en la cruel oscuridad de la noche.

    Este sombrío comienzo da pie a la emocionante y bella transformación de su alma. Porque cuando todo parecía perdido, cuando Anatoly se vio zarandeado por el mar de un lado a otro, cuando su alma se cernía sobre el precipicio del infierno, su cuerpo llegó a la orilla en el más improbable de los destinos: El jardín de un monasterio ortodoxo ruso, ubicado en una isla.

    El resto de la película narra la vida de Anatoly en el monasterio. Después de treinta años de oración y penitencia, se convirtió por la gracia de Dios, en un taumaturgo.
    Su presencia en el monasterio atrae a gente de la Rusia continental, que desean su sabio consejo o buscan consuelo y curación de sus dolencias físicas y espirituales. La atención que este ministerio de curación atrae al monasterio, hace que la sospecha y la animosidad crezcan en el corazón de ciertos monjes, especialmente debido al comportamiento bastante austero y divertido de Anatoly.

    De hecho, Anatoly es una rara avis. Durante una escena memorable, este santo loco se deleita imitando los sonidos y movimientos de un gallo, de manera impresionante.
    El sentido común, que subyace en su extraña conducta y en su comportamiento holgado, evade la mente de los otros monjes, bastante serios y dolorosamente sombríos.
    A todos los efectos, estos últimos monjes parecen representar el emblema del monaquismo oriental. Cada uno está marcado por la devoción y la piedad.
    Sin embargo, la presencia del santo loco Anatoly, les revela lo poco que saben de los designios ocultos y misteriosos de Dios.

    El relato es mucho más inspirador que muchas reflexiones monásticas.
    Se trata de una historia de lucha entre el pecado y la gracia, una descripción del dolor y el sufrimiento, un verdadero microcosmos de la vida ortodoxa y cristiana, en general.
    Se nos introduce en las características existenciales del monaquismo oriental: El canto metódico, la iconografía impresionante, el rico simbolismo de la Cruz, una experiencia de estar solos con el Solo por antonomasia.
    Con su ejemplo este santo loco enriquece el fondo reticente del invierno con la promesa segura de la primavera. Es, por la gracia de Dios, un icono de la Sabiduría Eterna.

    Tanto en Oriente como en Occidente, la presencia y la influencia de los santos locos ha adornado la historia del cristianismo, desconcertando a los hombres y mujeres de este mundo, y siendo, sin duda, motivo de santo entretenimiento para aquéllos que, habiendo puesto su mirada en el Señor, entienden la sabiduría de la Cruz.

    “Porque la palabra de la cruz es locura para los que perecen, pero para nosotros, que somos salvos, es el poder de Dios. Porque está escrito: «Destruiré la sabiduría de los sabios, y frustraré la inteligencia de los inteligentes. ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está investigador de este mundo? ¿Acaso no ha hecho Dios necia la sabiduría del mundo? Porque ya que, el mundo no conoció en la sabiduría a Dios, plugo a Dios a través de la locura de la predicación, salvar a los que creen.” (1 Co 1, 18-22).

    El final de la película podría dejarte sin palabras. La película proporciona una visión real de la condición humana y su respuesta (o falta de ella) a la gracia, y sólo por esa razón, vale la pena ver La Isla, una y otra vez.

    https://www.youtube.com/watch?v=k64reF9tQT0

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