Tengo debilidad por los artículos de Oriolt dentro de mi debilidad por Germinans. Los martes se me tardan en llegar y cuando llegan es lo primero que visito. Ahora son las 9.13 de este martes. Y por primera vez en muchísimo tiempo tengo algo que reprochar a Oriolt. Y algo grave. ¿Tal vez me fiaba de quien no debía? Hoy ha hecho vacilar mis más firmes convicciones. Y eso es difícil de perdonar. He sostenido que el obispo auxiliar de Barcelona, Taltavull, Totlovull, era una desgracia eclesial. Y hoy, después de leer a Oriolt, casi me ha caído simpático: http://germinansgerminabit.blogspot.com.es/2015/06/taltavull-en-la-periferia.html Eso, Oriolt, no se le hace a un amigo. Del que sabes que va a terminar siguiéndote porque tiene inmensa confianza en tus saberes sobre la Iglesia en Cataluña. El síndrome de Estocolmo es muy duro y después de recibir mil coces hasta una sonrisa fingida puede suponer la rendición de la plaza. Pero como uno no duda de tus sólidas bases mentales tiendo a pensar que el equivocado con Taltavull era yo. Aunque me permito aconsejarte que no te fíes de risa de hiena ni de abrazo de oso. Que todo es posible. Pero de entrada y iuris tantum, veo a Taltavull con mejores ojos. O con menos malos. A ti te lo debo. Y él te lo debe a ti. No puedo asegurar que yo, y tal vez ni tú, podamos mantener al auxiliar de Barcelona en estos días de vino y rosas. El haber estado bien en una ocasión, y tal vez mal en bastantes más, no asegura otra cosa que el haber tenido un día sin afanes de morder a los que no son suyos y además siendo los suyos lo peor. Ojalá eso llegue a consolidarse y algunos, los que seamos, dejemos de verle como una calamidad en la Iglesia catalana. Que ahora ya todo se cuenta y las miserias, también. A la espera quedo, querido y admirado Oriolt, pero a la espera no de ti sino de Taltavull. Como bien sabes me sobran los obispos del género cretino, subgénero traidor. ¿Debo quitar a Taltavull de ese apartado? Usted manda. Y desearía muchísimo que no se equivocara usted en la nueva consideración ni yo al seguirle. Pero tampoco la cosa tiene mucha importancia. Usted a seguir con los excelentes artículos sobre la Iglesia catalana, yo, a seguirlos y a aprender. Y si tuviéramos que volver a atizarle a Taltavull, por mi parte sin el menor problema. No habiendo creído nunca en su reconversión,
Oriolt, Taltavull, la periferia y el complejo de canciño apaleado
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