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El obispo de Málaga en la misa tradicional

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Todos encantados. Y los fieles, que abarrotaban la iglesia, agradecidos y emocionados. No por estar con el obispo, ellos siempre lo estuvieron, sino porque el obispo estaba con ellos. Y además encantado con el amor de sus hijos.

La misa tradicional es muy minoritaria en España. Va creciendo lentamente y algo más crecería si algunos obispos, ya escasos, dejaran de obstaculizarla. Ha dejado de ser mirada como un problema a aplastar en unas cuantas diócesis, sigue recibiendo zancadillas en algunas y en muchas no existe no por oposición episcopal sino por no haber fieles que la reclamen. Y sin ellos no hay modo extraordinario del rito latino.

Los obispos tienen muchas cosas que hacer y los amantes de la misa tradicional son una pequeña parte de sus fieles aunque posiblemente estén entre los mejores de los mismos. Por su piedad, uno que no frecuenta la misa tradicional cuando asiste a una de ellas encuentra mucha más devoción, atención, recogimiento, seguimiento de la misa, que en la mayoría de los fieles que oyen misa a mi lado en las que habitualmente asisto. Su esfuerzo, no es lo mismo acudir a misa a una iglesia que está a cien metros de tu casa que a la que para llegar a ella igual tienes que cruzar toda la ciudad, ni disponer en las inmediaciones de donde vives misas a muchas horas que una única y en hora fija que a veces ni siquiera es cómoda. Por la formación de los asistentes muy superior a la de  muchos de los que van a la misa dominical. En la tradicional todos saben a lo que van y lo que se está celebrando. Y no me refiero a los de misa diaria por el modo ordinario pues esos saben también perfectamente lo que están haciendo. Y hasta por la composición de los asistentes. En muchas misas, no gracias a Dios en las de mi parroquia, la media de edad es muy elevada y con enorme proporción de mujeres sobre hombres. En las misas tradicionales a las que he asistido la media es mucho más baja, los hombres igualan a las mujeres, los jóvenes  se hacen notar y los niños también.

No puedo pedir a los obispos una gran dedicación a estos fieles pero sí que alguna vez, una al año no hace daño, que se muestren  padre de esos hijos en la seguridad de que van a recibir el amor sincero y agradecido de todos ellos. Como ocurrió ayer en Málaga.

Un asistente a esa misa me envía una crónica de lo que aquello fue, exultante de alegría. Una tarde verdaderamente gozosa para todos. Para el obispo también.

“Asistencia: enorme, grandiosa, no quedaba sitio libre, había más de 200-250 personas. Fieles de pie al fondo de la iglesia y en las capillas laterales, no hubo casi formas consagradas para los comulgantes, tuvo que subir a por el segundo copón al Sagrario y se le consumió completamente. La homilía del párroco D. Felipe Reina muy basada en las lecturas, muy cuaresmal.
El obispo dio la bendición y dirigió, tras las preces leoninas, un saludo y unas palabras a los asistentes, muy emotivas, recordando a su niñez y que se había sentido como pez en el agua. Recordó que habiendo tantos ritos en la Iglesia Católica, lo importante es la comunión entre todos, el papel importante que ejercen los sucesores de los Apóstoles.
Un D. Jesús muy afable, cercano, con simpatía y muy agradecido con la tarde. Los organizadores encantados con sus palabras, con su presencia, se le dio un regalo que le encantó.
Asistencia de miembros tanto de Una Voce Córdoba como de Una Voce Sevilla, también muy digna de agradecer.
Una tarde sencillamente grandiosa, los asistentes salieron encantados del encuentro. El obispo se dejó fotografiar con todos, saludó a todo el que se le acercó y encantado de ver a tanta gente que le rodeaba para agradecerle el gesto de venir.

No sé si se puede decir más, nosotros estamos encantados y con muy buen camino. La comunión con el obispo es indudable y él sabe que estamos ahí para ayudarle y no para darle problemas”.

Pues a mí no me queda, para concluir, más que decirle al obispo de Málaga: Gracias, señor obispo. Ha hecho usted felices a unos hijos que le quieren y se gozan con su presencia. Ya lo han experimentado, que me conste, tal vez alguno más, Don Demetrio, obispo de Córdoba, Don Juan José, arzobispo de Sevilla, Don Francisco, obispo de Canarias.

Ayer fue un día doblemente gozoso para unos fieles malagueños, muy buena gente. Por celebrar la eucaristía dominical y porque en ella estuviera, con ellos, su obispo.

10 comentarios en “El obispo de Málaga en la misa tradicional
  1. Por cierto ni una reseña en la web diocesana, en la que se coloca cualquier “chuminada”, muchas veces que nada tiene que ver con la labor de la diócesis, pero que para comunidades vivas como ésta parece que no merece ni una mención de su existencia.

  2. Lo cierto es que la Misa Tridentina,es incomparablemente más piadosa que la posconciliar.
    El sacerdote celebra mirando al Sagrario, como debe ser, de espaldas al pueblo.
    Se comulga de rodillas y en la boca, como debe ser, evitándose, así, los habituales sacrilegios.
    Al desconocer el latin, se evitan las habituales longanizas que largan los celebrantes en la Misa postconciliar, vulnerando la Liturgia.
    Los asistentes, siguen la Liturgia con mucha más atención, porque al desconocer el latín, tienen que hacer un esfuerzo para seguirla.
    Los fieles de la Tridentina, son más fieles, en general, y con una formación superior, a los fieles de la postconciliar.
    Es mucho más hermosa que la Liturgia postconciliar.

    En resumidas cuentas, la Liturgia postconciliar es un clamoroso error de Pablo VI y del “espíritu” del Concilio.
    La Piedad de la Eucaristía ganaría si solamente existiese la Misa Tridentina.

  3. Pues le agradezco sinceramente su respuesta. Como he dicho no conozco a penas las rúbricas del vulgarmente llamado Vetus Ordo, de ahí los errores. Pensé que el obispo solo se revestía de pontifical o semipontifical (me imagino que será lo mismo que medio pontifical) cuando la Misa contaba con diácono y subdiácono y no se si asistente. Pero bueno, en cualquier caso, lo del hábito lo decía precisamente porque he observado lo poco que nuestro obispo lo luce y ayer era una ocasión más que adecuada para ello.
    Me di cuenta de lo de las velas. De hecho cuando llegué había cuatro encendidas y apagaron dos, de ahí deduje que la Misa sería rezada. Lo que no sabía es que en la forma antigua no se podía cantar solo el ordinario porque he ido a misas donde eso ha ocurrido. En San Agustín, por ejemplo, hace unos meses, asistí a una en la que solo se cantaron Kyries, Gloria, Sanctus et. Mucho menos sé sobre la pertinencia de un canto gregoriano u otro. Ingenuamente pensaba que la Misa de Angelis podía encajar bien en cualquier sitio. Como ve aún soy muy ignorante en todo esto.
    En cualquier caso, y ya que es usted uno de los organizadores, aprovecho para darle la mi más sincera enhorabuena, pues han demostrados ustedes una perseverancia y un amor a esta forma de la Santa Misa encomiables, en un panorama tan desalentador. Y el panorama sí que lo conozco bien y me puedo imaginar que habrán sufrido bastante en todos estos años.
    Muchas gracias por su esfuerzo y su constancia y que Dios los bendiga.

  4. Paso a responder a unas preguntad que se hace Agustín desde la propia organización:
    1. Las rúbricas del Vetus Ordo son muy claras al respecto. Si usted se dio cuenta solo estaban encendidas dos velas, correspondientes a “Misa rezada”. En Vetus Ordo no se puede cantar el ordinario de la Misa o Kyriale cuando se trata de Misa rezada, sólo en cantada o solemne. Para tener Misa cantada (cuatro velas encendidas) es necesario cantar TODA la Misa, .es decir: Propio del tiempo, Ordinario y sobre todo las lecturas (Epístola y Evangelio) en latín, aunque posteriormente se puedan volver a leer en español como inicio de la homilía. Esto requiere un tiempo de preparación especial que no fue posible.
    2. El coro gregoriano al que se refiere que existe en la ciudad es un coro Novus Ordo, que no ser maneja buen con el Liber Usualis, libro que dispone de los tetragramas de todas las oraciones propias y ordinario de todas las misas del año litúrgico. En alguna ocasión nos reunimos con ellos y no estaban dispuestos a cantar en esta forma del rito.
    3. El ordinario de Angelis es cierto que lo conoce gran parte de los fieles, aún, pero como usted comprenderá no cuadra en absoluto con Cuaresma. De Angelis es el ordinario que se canta en fiestas de segunda clase. El domingo III de Cuaresma es de 1a clase y le corresponde el Kyriale XVII, para domingos de Adviento y Cuaresma.
    4. Cuando hay Celebrante, Diácono y Subdiácono, la Misa es solemne, no es cantada, y se encienden las 6 velas del altar. Para ello, el sacerdote que hace de Diácono y el que hace de Subdiácono deben conocer bien sus papeles, que no era el caso.
    5. El Sr. Obispo, al que le estamos muy agradecidos por su presencia entre nosotros, asistió a coro con hábito semipontifical (iba con capa pluvial pero no con mitra y báculo) como también podía haber asistido con hábito coral.
    No obstante, le agradecemos sus puntualizaciones y en la medida de lo posible iremos mejorando poco a poco para que los fieles asistentes disfruten aún más de la presencia de Dios.

  5. No soy totalmente asiduo a la Forma Extraordinaria del Rito Romano, no obstante me siento muy cercano a la sensibilidad tradicional y siempre he defendido el nuevo empuje que se le está dando no solo por los motivos que todos conocemos y que Una Voce, con tanto acierto, se encarga de divulgar. Además de todo ello, el florecimiento de la sensibilidad tradicional puede traer consecuencias muy positivas para una Iglesia (me refiero a fieles y dirigentes) que parece cada vez más lejana de la Belleza, del Misterio o de conceptos como sacrifico, sacralidad etc. Además creo que podría establecerse una diálogo maravilloso entre ambas formas en aras de subsanar tantos y tantos abusos como vemos diariamente e incluso, porque no, acometer ciertas “reformistas” en el Novus Ordo que lo encaucen más en la tradición litúrgica de la Iglesia. Por todo esto, ayer estaba yo allí (tirando de otro amigo) para respaldar con mi presencia esta causa y también, por supuesto, porque me gusta frecuentar esta forma del rito de vez en cuando. Ratifico, pues, todo lo dicho en este blog.
    No obstante quiero reseñar algunas cosillas memorables, con toda buena intención y afán constructivo.
    Por la parte del Obispo hubiese sido mucho más correcto presentarse vestido con hábito coral, que es lo propio, y no con cleryman. No sólo por una mayor fidelidad a la tradición o a las rúbricas (no conozco bien las rubricas del Vetus Ordo y por eso no puedo aseverar si es preceptivo el hábito coral para el obispo que asiste “de coro”) sino también por estar más en sintonía con la estética (que no es tema vano en liturgia) y la sensibilidad de los fieles, máxime siendo este hábito una prenda plenamente vigente y que D. Jesús, inexplicablemente, utiliza muy poco, por no decir nada. Por otro lado, las palabras que dirigió al final estuvieron muy bien en general, excepto en mi opinión, la advertencia con un tono un poco a la defensiva: “espero que no haya problemas con el tema de la comunión con la Iglesia”. No veo mal la alusión a la comunión eclesial (no somos tontos ninguno y, desgraciadamente, sabemos que en los ambientes tradicionales suelen colarse sedevacantistas y otros personajes por el estilo que enturbian el esfuerzo de la gran mayoría fiel) pero las cosas pueden decirse de muchas maneras y además está claro que si un grupo de fieles solicita la presencia de su obispo es por el ferviente deseo de evidenciar dicha comunión con la Iglesia que, como apunta nuestro blogger, siempre ha existido, y más bien parecen ser algunos prelados los que no están en comunión con estas minorías católicas.
    Por parte de los organizadores esperaba algo más de solemnidad, pero no se si tenían instrucciones precisas sobre los aspectos que voy a comentar a continuación. No hubiese estado nada mal, teniendo en cuenta que es la primera vez que el obispo asiste, haber preparado el canto del Ordinario de la Misa (cualquier fiel asiduo a esta forma sabe cantar la Misa de Angelis, en cualquier caso en la ciudad hay un coro de gregoriano). El mismo obispo cantó la bendición final y el amén cantado que respondió el público fue bastante sonoro y afinado. Y ya puestos, teniendo en cuenta que había clérigos de sobra, podría haberse hecho Misa Cantada con diácono, subdiácono, incienso, procesión de entrada etc. Todo es cuestión de prepararlo bien, ensayarlo etc.
    Por poner la puntilla, el alba del oficiante quedaba bastante corta, asomándole más de una cuarta los pantalones.

    Como decía hago todas estas apreciaciones con afán constructivo y lleno de alegría por el hecho fundamental que es la presencia del Obispo en la Santa Misa según la forma Extraordinaria en una diócesis como Málaga, donde hace unos años, el mero hecho de que se celebrara en una parroquia parecía impensable.

  6. Un gran día para Málaga sin duda. Creo que se demostró que los amantes de la Misa Tradicional desean estar fielmente unidos a la Iglesia. No tengo nada que ver con Una Voce Málaga pero acudo ocasionalmente a Misa Tradicional.

    Respecto a las acogedoras palabras de D. Jesús se ha olvidado mencionar la invitación a guardar fidelidad a los pastores “independientemente de quien este”, el recordatorio de que (según él) el Papa Benedicto XVI dio el motu proprio para “mantener la comunión en la Iglesia en un momento concreto” y la alocución que nos hizo en latín (“Lo habéis entendido, ¿No?”) de: “Espero hermanos y hermanas que vosotros no tengáis ningún problema con la comunión dentro de la Iglesia Católica”

    Gracias por su visita, D. Jesús.

  7. Me alegro mucho y me pregunto por qué al principio D. Jesús puso tantas trabas a la Misa tradicional en Málaga. En fin, bien está lo que bien acaba.

  8. Como asistente a esta Misa maravillosa en el día de ayer, día histórico, día gozoso por los cuatros costados, suscribo todas las apreciaciones del blogger y la excelente crónica del remitente. Desde la Misa Eterna, siempre con el Obispo, con la Santa Madre Iglesia y todo ello, una y otra vez, para mayor gloria de Dios

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