Nuevos insultos de Francisco

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O los de siempre repetidos, cual disco rayado:

https://infovaticana.com/2021/06/23/el-papa-arremete-contra-los-que-se-presentan-como-custodios-de-la-verdad/

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Ha conseguido que michos católicos pasen totalmente de lo que  dice.

Comentarios
14 comentarios en “Nuevos insultos de Francisco
  1. Pero que se puede esperar de un tipo que firma un escrito donde sostiene que se puede comulgar en pecado y sin arrepentimiento?
    Por supuesto que desprecia la Verdad, es que le produce urticaria.
    Habla mucho malo y hace poco bueno, ¿porque no arregla el cenagal de las finanzas vaticanas, ese pozo de corruptos y corrupción?
    Y por cierto,ya que tiene incontinencia verbal, ¿porque no contesta los Dubia? Mientras no haga eso, todo lo que diga o haga es nada o peor que nada es omisión grave. Yo no se en que Dios cree, pero me cuesta creer que en el de los Evangelios, porque entonces daría otros frutos. Bergoglio es malas palabras y obras peores.

  2. El otro día dije que este pontificado está agotado. Pasa con los gobiernos y con unas votaciones se soluciona en muchos casos, pero como aquí no hay votaciones, esperemos que él mismo se de cuenta y renuncie.

    Creo que ha pasado con varios papas de los últimos dos siglos, pero como no salían en los medios, nadie se daba cuenta y además, la Iglesia se mantenía en unas directrices inamovibles. Ahora ya ni siquiera hay directrices.

    El problema es nombren a otro peor, así que no tengamos mucha prisa por que renuncie.

  3. UNA IGLESIA EN CRISIS

    «El papa Francisco afronta una situación crítica en varios frentes: el escándalo de los abusos, la marginación de las mujeres, el clericalismo y la reforma de la curia romana»

    «Muchos, […] ahora también entre sus partidarios, cuestionan la línea del Papa Francisco y la capacidad efectiva de mantener la unidad, reformar y gobernar la Iglesia, es decir, su coherencia con lo que justamente afirma.»

    «Mientras Benedicto XVI está a punto de celebrar, el 29 de junio, el septuagésimo aniversario de su sacerdocio, su sucesor debe afrontar en la Iglesia una situación que parece crítica en varios frentes. En escena están el escándalo de los abusos, la marginación de las mujeres, el clericalismo y la reforma de la curia romana, temas que el papa Francisco ha declarado en repetidas ocasiones que quiere resolver, pero hasta ahora sin grandes resultados: solo anuncios, nombramientos aislados, medidas mal coordinadas. Además, se han planteado cuestiones bioéticas que en varios países han requerido acciones legislativas sobre temas como el aborto y los derechos de los homosexuales, donde la batalla ideológica y política está que arde.

    »Las últimas polémicas afectan a Italia, Estados Unidos y Alemania, tres importantes frentes católicos. En Italia, una inusual iniciativa diplomática de la Santa Sede ha solicitado la protección de la libertad de pensamiento en una futura ley contra la discriminación, lo que ha suscitado polémicas y protestas. La preocupación del Vaticano es que apoyar el concepto, no solo cristiano, de que un género humano dividido en mujeres y hombres se considere discriminatorio y, por lo tanto, sancionable por la ley. En Estados Unidos, el episcopado ha aprobado por una gran mayoría la posibilidad de discutir si un político católico que admite la legalización del aborto, como el propio presidente Biden, puede recibir la eucaristía. En Alemania, el “camino sinodal” ha dado espacio a voces muy radicales que piden la bendición de las parejas homosexuales y el sacerdocio femenino.

    »En Italia, pocos obispos se habían expresado sobre la cuestión de la libertad de pensamiento, garantizada por el concordato de 1984, y la Santa Sede ha querido hacer oír su voz con autoridad. A Estados Unidos, patria de las “guerras culturales”, iba dirigida una carta del prefecto del antiguo Santo Oficio en la que pedía que no se politice el sacramento eucarístico. Anteriormente, el mismo organismo doctrinal, presidido por el cardenal Ladaria, había respondido negativamente sobre la bendición de las parejas homosexuales. En los tres casos, se ha manifestado así la tensión entre la Santa Sede y los episcopados, en el noveno año de un Papa que habla continuamente de “sinodalidad”, pero al que se acusa de autoritarismo. El voto de los obispos estadounidenses ha sido clamoroso, y aún más clamorosa ha sido la denuncia y renuncia del cardenal Marx, rechazadas por el Papa.

    »Los medios de comunicación han llegado a especular con distintas posturas entre la curia y el pontífice, como si Bergoglio no tuviera capacidad de gobernar, o al menos controlar, el organismo que debe ayudarlo. Los detractores de su pontificado, especialmente los de derechas, han evocado el espectro del cisma, es decir, de la ruptura en la Iglesia: en Alemania, donde los progresistas se separarían de Roma, pero ahora también en Estados Unidos, donde los que romperían serían los conservadores. En 1988 fueron los tradicionalistas del arzobispo Lefebvre quienes ordenaron obispos contra Roma, pero los papas intentaron sanar este cisma, hoy reducido al mínimo. Las principales divisiones siguen siendo las históricas: con las excomuniones en 1054 entre Roma y Constantinopla, con la reforma protestante iniciada por Lutero, y con los Viejos Católicos opuestos al dogma de la infalibilidad del Papa decidida en 1870 por el Concilio Vaticano I.

    »Hoy parece impensable que se produzca un cisma en las conferencias episcopales y en importantes comunidades católicas como las alemanas y las estadounidenses, que, entre otras cosas, son muy ricas. De hecho, nadie quiere desafiar seriamente el primado de Roma, garantía de unidad y fuerza histórica de la Iglesia católica. Sin embargo, otra cosa es la cuestión de su ejercicio, como demuestra sobre todo el caso del cardenal Becciu, aún abierto y sin explicación oficial nueve meses después de su destitución. Y muchos, entre los críticos de Bergoglio, obviamente, pero ahora también entre sus partidarios, cuestionan la línea del Papa Francisco y la capacidad efectiva de mantener la unidad, reformar y gobernar la Iglesia, es decir, su coherencia con lo que justamente afirma.»

    Giovanni Maria Vian es experto en historia de la Iglesia y exdirector de ‘L’Osservatore Romano’

    https://elpais.com/sociedad/2021-06-27/las-crisis-de-la-iglesia-catolica.html

  4. «El papa Francisco, en la encrucijada de las guerras ideológicas del catolicismo»

    «El Papa sufre las tensiones a derecha e izquierda de las dos iglesias más ricas, las de Estados Unidos y Alemania, mientras el Vaticano intenta influir en el debate parlamentario italiano sobre la transfobia»

    El papa Francisco, en la encrucijada de las guerras ideológicas del catolicismo
    El Papa sufre las tensiones a derecha e izquierda de las dos iglesias más ricas, las de Estados Unidos y Alemania, mientras el Vaticano intenta influir en el debate parlamentario italiano sobre la transfobia

    «La Iglesia alemana, convencida de que se agota el tiempo para cambiar las cosas tras décadas de abusos sexuales sistemáticos, comenzó por su cuenta hace más de un año el llamado camino sinodal, por el que se discutió sobre la pertinencia de ordenar a mujeres, sobre el celibato y sobre la homosexualidad. El Vaticano intentó frenar sin éxito la iniciativa de una Iglesia cuyo nivel teológico está fuera de dudas y que contribuye a la menguante caja común como ninguna en Europa. La ola es demasiado fuerte. Un año antes ya atravesó problemas similares cuando un grupo de obispos, apoyados por Marx ―entonces presidente de la Conferencia Episcopal― abrió la vía de la intercomunión planteando que las parejas protestantes de los católicos que les acompañasen a misa tuvieran acceso a la eucaristía. “No toda la Iglesia alemana puede situarse en ese entorno progresista, obviamente. El problema es que gran parte del sector conservador tampoco entiende muchas decisiones tomadas”, señala un alto cargo vaticano.

    »La dimisión del arzobisopo, insólitamente rechazada en una carta pública por Francisco, debe situarse en este contexto de apertura e impaciencia. El historiador de la Iglesia Alberto Melloni considera que “la posición del Vaticano hacia el proceso del camino sinodal que se abrió en Alemania fue casi una provocación”. “Se hicieron peticiones, puntualizaciones… También una carta del Papa en la que no dejaba tocar ciertos argumentos. Pero quien conozca a la iglesia alemana, tan rica en saber teológico, no podía tener dudas de que aquello iba a producir el efecto contrario. La dimisión de Marx fue un acto gravísimo porque ponía en evidencia la falta de aceptación del problema del resto de la jerarquía católica. El Papa logró salir del apuro con una bonita carta pública, pero la cosa no está cerrada”.

    La herida al otro lado del Atlántico

    »La herida también supura al otro lado del Atlántico, donde el efecto de la guerra cultural y política del sector ultraconservador provoca tensiones hacia el otro hemisferio ideológico. La Iglesia de EE UU, donde una gran parte de su jerarquía se ha constituido en una de las principales trincheras contra el pontificado de Francisco, anunció hace una semana su decisión de redactar una declaración sobre el sacramento de la comunión que podría implicar denegarle la eucaristía a Joe Biden, el segundo presidente católico que ha tenido el país (el anterior fue John F. Kennedy), así como a otros políticos de esta confesión, por apoyar el derecho al aborto. La votación fue aprobada por 168 votos a favor frente a 55 en contra. Quizá el dibujo numérico más nítido sobre cómo están los bandos en esta guerra.

    »La Iglesia de EE UU, lastrada también por los escándalos de abusos, ha decidido emprender el camino opuesto para recuperar la credibilidad (una encuesta publicada en marzo por el instituto Gallup mostraba una caída del 20% de fieles en las últimas dos décadas). Biden nunca se ha opuesto al matrimonio entre homosexuales, al derecho al aborto o al nombramiento de transexuales como altos cargos de su Administración, como la doctora Rachel Levine, subsecretaria de Salud. Pero en el sector más progresista causa estupor la votación. James Martin, sacerdote jesuita y autor de la revista America, cree que es “sorprendente”. “Más cuando no se opusieron a que el fiscal general William Barr recibiese la comunión después de firmar varias ejecuciones federales, algo que también está en contra de las enseñanzas de la Iglesia como el aborto. Están a favor de la vida en un aspecto pero no en el otro. Cuando se trata de denegar la comunión a alguien estoy con el Papa: la eucaristía no es un premio para quien es perfecto, sino una medicina y un alimento poderosos para los débiles”.

    El poder en manos de los obispos

    »Los ocho años de pontificado de Francisco han tenido poca incidencia en la Iglesia estadounidense. Solo en diócesis como Chicago, Newark, San Diego o Washington ha habido cambios sustanciales. “La iglesia americana es ultraclerical. El poder está en las manos de los obispos, que cada vez están más alejados del pueblo. Es una iglesia muy vertical y por eso no se habla de sinodalidad”, apunta Massimo Faggioli, profesor de Teología y autor del libro Joe Biden y el catolicismo en Estados Unidos (2020). “Para ellos no hay distinción entre guerra cultural o política. La lectura que dan los obispos en EE UU es que el país y la Iglesia atraviesan una crisis de sacramentos y devoción, y esto tiene que ver con dinámicas culturales de largo plazo. Pero también con una lucha política progresista que ellos creen que deben combatir en el plano sacramental. La guerra cultural no existe, ha sido siempre política. Quieren leyes, jueces, ministros y presidentes de un cierto tipo. Pero ahora se encuentran con un presidente católico que no encarna esa idea de guerra cultural que sí podía encajar con Trump o Bush. Da la sensación de que quieren una Iglesia más pura y más pequeña”.

    »La brecha abierta en EE UU, además, complicará algunos importantes movimientos geopolíticos del Vaticano, como la apertura diplomática y religiosa hacia China. Pero, sobre todo, muestra el clima de desunión generado en los últimos años entre algunos de los polos más importantes de la Iglesia. ¿Ruptura? El último cisma, técnicamente, fue el de los lefebvrianos, que se consumó durante el pontificado de Pablo VI. Y desde Juan Pablo II todos los papas han intentado sanar la herida para que no se repitiesen casos como el de los Viejos Católicos en 1871 ni, por supuesto, la reforma luterana. Francisco hace equilibrios hoy para no romper nada tirando demasiado de ninguno de los extremos. Sabe que el principio de unidad sobre el que se asienta la Iglesia se basa en el ejercicio del primado papal. Y eso nadie lo discute hoy en voz alta. Pero hacía mucho tiempo que ningún vendaval ideológico lo había socavado tanto.»

    —o0o—

    EL MOVIMIENTO MENOS DIPLOMÁTICO DE LA SANTA SEDE

    «Las guerras culturales que afectan al Vaticano no solo tienen lugar a miles de kilómetros de Roma. Basta cruzar el Tíber para encontrar el último ejemplo de cómo la visión sobre algunos asuntos sociales y de derechos civiles generan tensiones intramuros. Esta vez ha sido a cuenta del proyecto de ley que tramitan las cámaras contra la homofobia y la transfobia.

    »Il Corriere della Sera publicó esta semana el contenido de una carta en la que el Vaticano expresaba su preocupación. Una comunicación que invocaba a los acuerdos firmados entre la Santa Sede y Mussolini en 1929 -y luego revisados por Bettino Craxi en 1984- para normalizar las relaciones entre ambos estados después de largos desencuentros tras la unificación de Italia. Según la diplomacia vaticana, Italia estaría violando ese tratado con la aprobación de la nueva norma que limita la libertad de expresión al prever que las escuelas católicas privadas estarían obligadas a organizar actividades durante la futura Jornada Nacional contra la Homofobia. La Santa Sede considera, además, que el proyecto de ley italiano ataca la libertad de pensamiento de los católicos y ha manifestado su temor por las posibles consecuencias judiciales. “Pedimos que se tengan en cuenta nuestras preocupaciones”

    »El movimiento, contestado por el propio primer ministro italiano, Mario Draghi, que invocó la laicidad del estado y la soberanía del Parlamento para debatir libremente la ley que le parezca oportuna, ha provocado un nuevo conflicto. El Secretrario de Estado, Pietro Parolin, ha debido matizar el contenido de la carta y asegurar que no se quiere frenar la ley, sino tan solo expresar preocupación por algunos aspectos. Algo que la Iglesia siempre ha hecho a través de su diplomacia, informalmente y sin dejar ninguna nota por escrito que muestre la artillería pesada. Invocar el concordato y pasar por encima de la Conferencia Episcopal local, encargada normalmente de librar esas batallas domésticas, casa poco con la histórica sutileza de la Santa Sede para evitar torpes injerencias en un estado extranjero.»

    https://elpais.com/sociedad/2021-06-27/el-papa-francisco-en-la-encrucijada-de-las-guerras-ideologicas-del-catolicismo.html

  5. Si uno lee las enciclicas del actual pontifice, podrá comprobar que la palabra verdad apenas es mencionada en sus escritos. Si le añadimos que una de las principales caracteristicas de Francisco es que cada vez que habla, confunde mas que aclara, cualquiera diria que lo que al Papa reinante le molesta es la verdad en si misma, máxime si alguien la expone dejando en evidencia al que deberia ser su mayor custodio.

  6. Me pregunto si está comparándose con San Pablo. Si así fuera, la Iglesia tendría un grave problema, mayor aún del que ya tiene.

  7. La pontificia boca es un canal que arroja agua dulce y agua salobre, el caballo desbocado, que afirma el apóstol Santiago en su carta. Tiene una inflamación bucal de misericorditis. Y lo peor es que sigue y sigue y no se calla, descalificando e insultando. Sus palabras y exabruptos corroboran lo humildérrimo de la Sua Santità.

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