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Nuestros obispos en esta hora de confusión atribulada

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Un amigo de Albacete me escribe doliéndose de muchas críticas que hoy se hacen a obispos y sacerdotes y que le parecen sustancialmente injustas. Todas las generalizaciones lo son y en las circunstancias actuales, tan graves, con todo el mundo hondamente preocupado y un futuro negrísimo ante los ojos, en el que no pocos perderán la vida, están ya en la segunda decena de miles los que se han ido. Y las cifras oficiales creo que son muy a la baja. Y el mañana económico es si cabe más negro. Se pueden comprender por tanto las visiones más pesimistas y la agudización del espíritu crítico.

Me dice que le entristece que tanta gente critique desde fuera, sin identificarse realmente, a la mayoría de los obispos y a la generalidad de los sacerdotes. Le da la sensación de que olvidan que son humanos, pecadores, pastores y servidores según sus fuerzas y posibilidades; y que hay poco amor verdadero a la Iglesia.

Añade que por lo que conoce de su diócesis y de las más cercanas a la de Albacete, obispos y sacerdotes están prestando diversas ayudas para vencer esta pandemia tan dolorosa e inesperada que nos ha llegado. Las ayudas son muy variadas, aparte de estar muy cercanos a los enfermos y rezar por ellos, así como a sus familiares y a los profesionales que les cuidan, de pedir por los difuntos y sus familias, y de estar muy cercanos a los más necesitados y de ayudarles también espiritualmente.

Albacete ofreció las instalaciones de la Casa Diocesana de Ejercicios. Las autoridades sanitarias lo acogieron muy agradecidas y ya están usando parte de la Casa y siguen acondicionando el resto (habitaciones y camas) por si fuera necesario.

La diócesis también preguntó en qué otras cosas podrían ayudar y nos indicaron que comprando y donando Respiradores. Así lo han hecho comprando 4 Respiradores, por un importe de 155.000 euros, IVA incluido. Ya están pagados. Dos a cargo del Obispado de Albacete y los otros dos a cargo de las parroquias. Nos han asegurado que llegarán al Hospital General el día 20.

El obispo ha anunciado  también a los fieles que una vez finalizado el confinamiento en casa y las autoridades sanitarias permitan las celebraciones litúrgicas con presencia, se celebrará un Funeral Diocesano en la Catedral por todos los fallecidos durante este tiempo de pandemia.

Me envía también un material para celebrar en casa esta Semana Santa tan especial, que ha editado la Diócesis y que me parece muy conseguido.

Por su extensión sólo recogeré el Índice y la carta de presentación del obispo, lamentando no saber enlazarlo. Sería de agradecer que algún lector nos hiciera llegar el enlace al texto completo.

Índice

Carta presentación del Sr. Obispo ———————— 04

Domingo de Ramos

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Bendición de Ramos ——————————– 06

Lunes, Martes y Miércoles Santo ————————– 10

Jueves Santo

Cena del Seños y Lavatorio ———————- 15

Hora Santa —————————————— 20

Viernes Santo

Vía Crucis ——————————————- 33

Siete Palabras ————————————– 44

Adoración a la Cruz ——————————- 54

Sábado Santo

Los 7 Dores de la Virgen ————————–59

Lucernario Pascual-Bautismal —————— 65

Domingo de Resurrección

Laudes ———————————————– 75

Vía Lucis ——————————————– 82

Albacete, 30 de marzo de 2020

Queridos hermanos sacerdotes, diáconos, vida consagrada, familias y fieles laicos:

Junto con mi saludo, cercano y esperanzador, os envío mi bendición en estos momentos tan difíciles para España. Deseo estar al lado de cada uno de vosotros con mi oración y ayuda fraterna. Estos momentos de prueba nos impulsan a demostrar qué es lo esencial en nuestra vida de cristianos: el amor al Señor, a la Santísima Virgen y a la Iglesia. Todos vosotros formáis la Iglesia y ahora toca “ser” piedras vivas que expresan con sus obras –la oración y la caridad- lo que bellamente tantas veces hemos expresado en la vía pública con nuestras procesiones y actos de piedad. Ésta es la hora de manifestar qué somos y por quién lo hacemos: por el Señor y por los hermanos, los hombres y mujeres de nuestros pueblos, de nuestras comunidades eclesiales, y por los más pobres. La situación nos obliga a vivir la Semana Santa en nuestros hogares, usando los medios de comunicación que estén a nuestro alcance. Toca estar en silencio, pero en un silencio sonoro que haga de nuestra oración una súplica insistente al Señor de la Vida por la salud de nuestros hermanos. Ahora, más que nunca, debemos ejercer la caridad en el seno de nuestras familias y de manera creativa, con los enfermos, sus familiares y nuestros vecinos. Podemos pensar cómo hacer llegar nuestra oración y cercanía, implorando la salud ante alguna imagen o estampa de Cristo, la Virgen María o cualquier santo de nuestra devoción. Vosotros sois capaces de hacerlo y sé que lo haréis.

Ésta será una Semana Santa que no olvidaremos porque, de la tristeza que nos rodea, saldrá una luz renovada y una gran esperanza. Así pues, conocidas las indicaciones de las autoridades civiles y las normas eclesiales que hemos ido dando, hemos tenido que suspender todas las procesiones de Semana Santa, los actos religiosos-eucarísticos y piadosos. Por ello desde el Secretariado Diocesano de Liturgia nos han preparado este magnífico material que os enviamos: “SEMANA SANTA EN FAMILIA”, para vivir estos días de una manera intensa, en familia, para rehabilitar esas “iglesias domésticas” diseminadas por toda la geografía diocesana. Este material es complementario a poder unirnos a las celebraciones litúrgicas que por los medios de radio, televisión y plataformas sociales nos ofrecerán los sacerdotes en la intimidad de los templos, unámonos rezando en familia.

El material ofrece unas celebraciones de la Palabra para realizarlas en familia, pudiendo adaptarlas para que participen los niños, añadiendo cantos o algún gesto que nos pueda ayudar a vivir más intensamente estos momentos de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor. Así también ofrecemos una serie de prácticas de piedad (Viacrucis, Vialucis, las Siete Palabras…) que nos pueden ser útiles. El material puede parecer extenso a primera vista, pues quiere ayudar a todos, ahora en Semana Santa y en otros momentos a mantener y revitalizar nuestra vida cristiana.

Los misterios que vivimos durante la Semana Santa culminan en la Resurrección, en la alegría de la Pascua. Dios quiera que pronto, todos juntos podamos celebrar con una alegría desbordante, y más que nunca, la gran fiesta cristiana de la Pascua. Un abrazo muy cariñoso y fuerte, especialmente para los enfermos, sus familias y para los que los cuidan.

Con mi afecto, oración y bendición.

 

Tengo a Don Ángel Fernández Collado, obispo de Albacete, en excelente concepto por lo que no me extraña nada que uno de sus diocesanos salga en elogio de su pastor y sus sacerdotes. Y, como Don Ángel, hay gracias a Dios no pocos obispos y bastantes sacerdotes que están haciendo lo que pueden y más en tan difíciles momentos que además les han cogido por sorpresa.

Es injusto atacarles en cuerpo y no reconocerles lo que hacen, algunos incluso contagiándose del maldito virus. Y deberíamos alabar también la buena voluntad aunque el resultado pueda parecernos en ocasiones menos o nada afortunado. Y si incurren en estupideces palmarias también será licito señalarlas. Que los hay que si no les señala su ridiculez jamás aprenderán. E incluso algunos ni aun así.

Y teniendo también en cuenta que actuaciones positivas no tienen que coincidir con gustos o preferencias de cada uno. Y sin hacer de preferencias particulares regla obligatoria para todos.

Agradezco por tanto al amigo albaceteño recordarme que es justo reconocer lo mucho bueno que está haciendo la Iglesia en estos días de prueba aunque no sea todo ni por obra de todos. Que los hay también escaqueados. Y suelen coincidir exactamente con quienes están permanentemente en posición de descanso.

También suele ocurrir que cuando los curas, y los obispos, no se dedican, no digo ya a la estupidez sino al dolce far niente, los fieles responden. Y de qué modo. La misa televisada de diez de Caná fue seguida hoy por más de 400 receptores. Y la de doce por más de 800. Si les sumamos los de la de ocho de esta tarde pasarán de dos mil y el número de personas, de cuatro mil, suponiendo una media de dos por aparato, Como para decir que esos curas no hacen nada y esos fieles tampoco. Aunque hubiera obispo que criticara esas retransmisiones. Hasta que él se apuntó a las mismas.

Pues gracias al amigo albaceteño que me ha dado ocasión de envidar por los buenos obispos y curas. Que claro que los hay. Una muestra de los primeros la tiene él en su diócesis, en la persona de Don Ángel Fernández Collado.

P.D.: Las cifras que di de Caná eran en el momento de la transmisión, por la tarde eran ya 1.800 y 2.435

10 comentarios en “Nuestros obispos en esta hora de confusión atribulada
  1. ¿Tiene algo que decir el botifler Omella de las instrucciones ESCRITAS Y EXPLÍCITAS de la Generalidad sobre atenció a enfermos ancianos y moribundos? ¿O el que calla otorga?

  2. La Iglesia no se ha ido, no ha cerrado las puertas. Solo dice eso quien no conoce o se deja llevar por comentarios dañosos sobre el Papa y algunos Obispos. Los curas y los Obispos estan ahi, algunos hasta ya han muerto por enfermedad. Siguen en los hospotales, en sus parroquias, pero eso si con sensatez y deber publico, que pasa por no permitir el contagio juntando a los feligreses.
    Seamos justos. La iglesia no cerro puertas.

  3. Mirad. Más allá de la santa misa, que ya es decir mucho. Los obispos, sacerdotes son curas. se llaman curas porque curan el alma ¿cómo? con el sacramento de la confesión y la extrema unción. Los médicos curan el cuerpo. Los médicos están en los hospitales y centros atendiendo el cuerpo de las personas con enfermedad del covid, y arriesgando sus vidas. ¿dónde están los obispos y los sacerdotes? ¿también están metidos en los hospitales, mano a mano con con los médicos curando a las personas enfermas, de cuerpo y alma? Quí ah, están escondidos en sus casitas por orden de los obispos. Los obispos deberían haber ordenado a sus curas encerrarse, sí, pero no en sus casas sino en los hospitales, junto a los médicos para salvar las almas de los enfermos para que no mueran en pecado mortal y vayan al infierno. De los 10.000 muertos ¿cuántos de ellos han muerto en pecado mortal? no lo sabremos pero sí sabemos que todos ellos murieron sin poder ser asistidos por un médico de almas (un cura) en el último momento. Sin duda Dios pedirá cuentas a muchos obispos por todo ello. Yo sólo puedo decir qué es lo que haría si fuese sacerdote. Desobedecer a mi obispo y plantarme en un hospital, encerrarme allí con los enfermos y pasarme el día confesando y dando la extrema unción. Si siendo cura no lo hiciese, más valdría no seguir viviendo.

    1. Tiene razón. Los obispos y los curas, posiblemente, saldrán aún más desprestigiados y desacreditados: nos han abandonado, se han ido, y sé que es injusto porque hay casos donde hay participación, pero esto es así. En efecto, médicos, enfermeras, policías, soldados y todo empleado de atención al público (cajeras, empleados de farmacia, alimentación…) está dando su vida por el funcionamiento del país, y gracias a ellos, no hay rebeliones ni levantamientos por desabastecimientos por falta de medicinas y alimentos.

      Lo siento, sé que es una afirmación injusta por los contraejemplos, pero en general, el Papa, los obispos y los curas se han largado para salvar su propia piel, y nos han abandonado del todo. Pastores asalariados. Lo pagaréis.

    1. Esto se puede denunciar ante el Juez después de finalizar el Estado de Alarma, cuando todos los actos gubernativos, como esta decisión de la policía, pueden revisarse ante el Juez competente. Si se cumple con el Real Decreto sobre el Estado de Alarma del 14 de marzo del presidente Sánchez, y se cumple el distanciamiento de un metro (artículo 11), por cierto, insuficiente, pues ahora son dos metros, entonces la policía ha cometido un presunto delito de prevaricación.

      1. El Tribunal Supremo ha dicho reiteradamente que los funcionarios de Policía no pueden cometer el delito de prevaricación administrativa, pues sus denuncias con propuesta de multa no son resoluciones.

  4. SÍ, buenos obispos, sí. No el caos y la mediocridad que unos pocos airean injusta y obsesivamente. Magnífica labor en el Arzobispado de Valencia, con el Cardenal Cañizares y sus cuatro obispos auxiliares, toda una señal de caridad y presencia.

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