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Novell va bien servido

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Cuando a un independentista cerril sólo le funciona la TV3 el caos mental que sufre llega al paroxismo. Como en este caso de catalán rusticus que debía estar en observación en un centro frenopático para tratar de fijar las características determinadas de este tipo de enfermos que llegan a su culmen cuando empuñan báculo. Con ese adminículo se vuelven realmente furiosos.

Pero como los estudios son ya numerosos y hechos con conciencia profesional ya están muy descritas las diversas tipologías de la enfermedad especialmente en su versión novelense solsonense que está ya perfectamente  descrita. Incluso en su tan característica mirada.

https://germinansgerminabit.blogspot.com/2018/06/el-obispo-que-miraba-con-un-solo-ojo.html

 

 

Comentarios
3 comentarios en “Novell va bien servido
  1. Que lo envíen a Guadix, que está vacante, y se le acabaron los discursos secesionistas.Y a esta joya la recomendó Ladaria…

  2. Una Iglesia herida

    Fray Josemaría Guzmán-Domínguez OP
    15 de Junio de 2018

    A la luz de la reciente crisis de abusos y encubrimiento, Nuestro Santo Padre, el Papa Francisco, escribió una carta al «Pueblo de Dios, que peregrina en Chile.»
    Reconoce los graves pecados de ciertos miembros de la Iglesia, alienta a los cristianos a esperar el perdón de Cristo, y exhorta a todos los fieles a participar en la conversión necesaria que el Evangelio exige de la Iglesia peregrina.
    En una sección aparte el Papa Francisco reflexiona sobre las llagas de Cristo y de la Iglesia:

    No olvidemos nunca que Jesucristo Resucitado se presenta a Sí mismo mostrando Sus heridas, por las que el Apóstol Santo Tomás pudo confesar su fe. Estamos invitados a no disimular, a no esconder ni encubrir nuestras heridas.

    Una Iglesia herida es capaz de comprender y conmoverse con las llagas del mundo de hoy, hacerlas suyas, sufrirlas, acompañarlas y ser operativa para sanarlas.
    Una Iglesia herida no se pone en el centro, no se cree perfecta, no busca encubrir y disimular su maldad, sino que coloca en el centro al único que puede sanar las heridas … Tiene un Nombre: Jesucristo.

    Las palabras del Santo Padre son un reto para nosotros, que estamos en la Iglesia, que la amamos y defendemos, un estímulo para recordar el misterio de su santidad y la pecaminosidad de sus miembros.
    La Iglesia en verdad es santa, porque Cristo, Su Cabeza y Redentor, es el Santo de Dios. Como Cristo, la Iglesia sufre a causa del mal causado por agentes externos a ella: el Enemigo, sus perseguidores y calumniadores. Al pasar por la Pasión, ella y sus miembros se purifican y se conforman más a Jesús.

    Pero a diferencia de Jesús, la Iglesia también experimenta el mal en su interior. Sus miembros, aunque bautizados en Cristo, a menudo vuelven al pecado.
    Hemos caído en inclinaciones que nos alejan del amor a Dios y al prójimo.
    De un modo más o menos significativo nos dañamos unos a otros. Las heridas que resultan son particularmente dolorosas y difíciles de sanar.
    Si alguien ha sido herido por un compañero cristiano o por un pastor del rebaño, se hace muy cuesta arriba confiar en Dios, y mucho menos en la Iglesia.

    Como miembros de la Iglesia, podemos reaccionar de dos maneras ante nuestras heridas.
    Podemos fingir que no existen, que la comunidad de la Iglesia en la tierra aquí y ahora es impecable.
    Procediendo así, los miembros heridos de la Iglesia jamás podrán comenzar a recuperarse, y haríamos un mal servicio al Evangelio.
    Pero si admitimos humildemente nuestras faltas individuales y comunitarias, y recurrimos a Dios y al prójimo, implorando misericordia, entonces el Señor Jesús, Que fue herido por nuestros pecados, puede continuar Su obra de curación en nosotros.
    Y a partir de aquí podremos dirigirnos confiadamente a Cristo y a Su Cuerpo Místico, que es la Iglesia, con las palabras del Anima Christi: Intra vulnera Tua absconde Me. Ne permitas me separari a Te: Dentro de Tus llagas escóndeme, no permitas que me separe de Tí.

  3. Está para que lo aten. Si levantase la cabeza el Dr. Bascuñana, Obispo de Solsona en los 60-70, le daba un hipo. Lo siento por los restos de vida cristiana ajena al nazismo, que queden en esa pobre Diócesis.

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