No voy a poner el enlace pero sí constatar que los idos o perseguidos siguen

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Y si no lo pongo yo tampoco deseo que lo ponga nadie. O sea que si aparece lo borraré.

Y siguen con dureza. En perjuicio notable del arzobispo.  Y si Osoro hunde la diócesis no se hunde solo Osoro. Se hunde también la diócesis. Y eso es muy grave. Mucho más grave que Osoro.

Esto tiene que acabar. Con Osoro, sin Osoro, con Belda, sin Belda, lo importante es que termine con la diócesis madrileña lo menos dañada posible.  Que es el catolicismo de Madrid,.

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A los otros protagonistas, lo que les corresponda,  Aunque tampoco sean Nerón, Diocleciano, Stalin o Hitler. Ni Lutero, Calvino o Enrique VIII. Tal vez algunos estén sublimando mediocridades o echemingas.

Comentarios
6 comentarios en “No voy a poner el enlace pero sí constatar que los idos o perseguidos siguen
  1. Aburres hasta las ovejas con esa insistencia en «de Dios nadie se burla», por otra parte, ¿te has parado a pensar que tú también podrías acabar en ese infierno al que arrojas a Osoro? Es más, con esa actitud orgullosa y farisaica que muestras es mucho más probable que acabes tú en el infierno que que lo haga el arzobispo de Madrid, que hasta donde sabemos en este asunto solo es culpable de ineptitud y de confiar en las personas equivocadas. En vez de mandar a gente al infierno, preocúpate primero de no acabar tú allí, y luego ya veremos.

  2. En el mes del Corazón de Jesús hay que redoblar oraciones para que la diócesis no quede muy lastimada económicamente pero que se vayan todos los responsables y que las demás diócesis vean que se deben cuidar las fundaciones y no dejar de lado las parroquias que cuando se quejan no siempre es porque son niños pequeños.

  3. Pues la solución para que esto acabe, como desea D. Francisco José, es muy fácil: que Osoro desaparezca de escena. Dado que el pasiego no está dispuesto y Jorge Mario parece que tampoco, confío en que sean los tribunales de justicia quienes le obliguen a quitarse de en medio. Y a reparar el daño material que ha ocasionado. En cuanto al daño moral, puede que no le quede otra que pagarlo ardiendo en el infierno…

    Menos mal que, como «a cada cerdo…» a Osoro el San Martín le ha llegado mucho antes de lo previsto. Tiene que ser indecible describir cómo se siente «el hombre de Francisco en España» habiendo entrado en el infierno estando vivo. Aperitivo, quizás, de lo que le espera el día en que el Señor le llame a rendir cuentas: DE DIOS NADIE SE BURLA.

  4. Pues la forma más fácil de quitarle a Madrid este marronazo es jubilar ya mismo y sin la más mínima demora a su arzobispo y nombrar inmediatamente otro. Así, cuando llegue el primer juicio, que ya está al caer, quien se siente el el banquillo en calidad de lo que sea no será el arzobispo de Madrid sino un cardenal jubilado. Hay que desvincular ya a la diócesis de las maniobras torticeras de su arzobispo, que ha reproducido en Madrid una forma de actuar que constituye un patrón: la de actuar al margen de sus consejeros oficiales poniéndose en manos de personajes de dudoso perfil eclesial.

    1. Hay dos cosas que no entiendo.
      La primera el silencio de los medios generalistas con la carnaza que hay de por medio. Sobre todo la Secta, que hace quince días le dió al arzobispo de Oviedo hasta en el pasaporte por otro escándalo inmobiliario con fondos buitre de por medio.
      Quizá sea pago de los medios izquierdistas por los servicios prestados del pasiego. (Me viene a la mente el capote del pasiego a la profanadora de Capillas, Rita Maestre, en medio del escándalo del asalto, entre otras cosas) Supongo que otro gallo cantaría si en el lío actual estuviese el anterior cardenal, de la misma linea que el actual de Oviedo.

      Y la segunda cosa que me llama la atención es el empecinamiento y falta de rápidez de Roma para atajar todo esto y con un cardenal que ya lleva más de un año pasado de fecha por muy mano derecha que sea del argentino.
      No es lo mismo que el 13 de julio declare un arzobispo en activo que un arzobispo ya emérito.
      Aunque como al argentino la Iglesia le importa un pepino, pues oye, igual hasta le viene bien en su plan de demolición.

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