PUBLICIDAD

No se atisba ni una leve sonrisa

|

El Papa más que de sonrisas es de carcajadas. Hace un par de días mostraba aquí las intercambiadas con Omella. En esta reunión no ha debido haber motivo de risa. A mí me parece muy bien que el Papa se ría con Omella. Me gustaría que también se riera con Burke

Comentarios
0 comentarios en “No se atisba ni una leve sonrisa
  1. Bueno, es que estas homilías, discursos, frases…van ya a lo vomitivo.
    ¿Hasta cuándo, Señor?
    Mientras tanto, sigo rezando para que este sea el pontificado más breve de los últimos siglos (exceptuando a Juan Pablo I)

  2. Entrevista del Papa al Corriere de la Sera. Revitaliza la encíclica Quadragesimo Anno de Pio XI, creo que el único escrito de la Iglesia donde se describe la realidad del poder en el mundo, y lo que dice hoy está agravado. No conozco nada que describa mejor la realidad, obligación de todo católico. Explica lo que realmente sucede hoy en el mundo. Agárrense que viene curvas. ¿Cuál será la reacción? Que Dios nos ayude:

    Intervista a Papa Francesco: “Avere cura di chi è povero non è comunismo, è Vangelo”
    Perché le parole forti e profetiche di Pio XI nell’enciclica Quadragesimo Anno contro l’imperialismo internazionale del denaro, oggi suonano per molti – anche cattolici – esagerate e radicali?
    «Pio XI sembra esagerato a coloro che si sentono colpiti dalle sue parole, punti sul vivo dalle sue profetiche denunce. Ma il Papa non era esagerato, aveva detto la verità dopo la crisi economico-finanziaria del 1929, e da buon alpinista vedeva le cose come stavano, sapeva guardare lontano. Temo che gli esagerati siano piuttosto coloro che ancora oggi si sentono chiamati in causa dai richiami di Pio XI…».

    http://www.lastampa.it/2015/01/11/italia/cronache/avere-cura-di-chi-povero-non-comunismo-vangelo-lasvmlIioCWdmI0mYz192J/pagina.html?refresh_ce

    La encíclica:

    http://w2.vatican.va/content/pius-xi/es/encyclicals/documents/hf_p-xi_enc_19310515_quadragesimo-anno.html

  3. La abadía San Ansel mo y sus institituciones derivadas no son en absoluto fiables desde que los superabades benedictinos eligieron como su papiso mayor nada más y nada menos que a Remnant Wickland un homosexual depredador de sexualismo des-castado,convicto y confeso al que mandaron después desde el Vaticano como ¡arzobispo a Minneapolis! donde publicó su particular libro de confesiones como gran hazaña humanista con el mayor descaro y poniendo las bases lobby gay de la exigencia de ser abordadas por la Iglesia sus deshonestas
    proposiciones que se parecen como una gota de agua a otra otra agua de fregar suelos, a las que se quieren aprobar con fraseología eufemística variada como doctrina pseudocatólica en el Sínodo-miniConcilio 2015, defenestrando a quien se oponga.
    Por estas cartas se comprende ahora la resistencia feroz y cruel en España al Summorum Pontificum que llevó al secretario de Liturgia de la Conferencia episcopal española a oponerse desde su cargo públicamente y por escrito en idénticos términos que los de este Augé anselmiano con tantas borlas de docente empingoritado, ambos por cierto claretianos que así va y está su instituto religioso.
    ¡Un mismo rito latino con distintos rituales? se asegura. ¿No es una contradicción en los términos? ¿Y no sería más bien distintos ritos o distintos rituales de una misma Liturgia?. Pero entonces nos oreguntaríamos: ¿Es que los interconfesionales creen en la Liturgia CATÓLICA a la que califican de magia?
    Parece que están en una pretensión imposible queriendo hacer una soiución imposible de agua y aceite con la famosa interconfesionalidad unionista. Y por eso mismo se les va la fuerza por la boca con tanta algarabía ideológica de sabios adoctrinados. Y se hacen los déspotas creyendo que hacen un servicio a Dios. ¿O tal vez a sí mismos en su prepotencia altiva? La sola insinuación de que los fieles al ritual tridentino provocan desunión,confusión, cisma o conflicto en la Iglesia es una temeridad de juicio además de falseamiento de los hechos, consciente o inconscientemente.

  4. Homilía frustrante de Bergoglio:

    El viernes pasado aparació la reseña de la homilía diaria del Papa en la Casa Santa Marta: palabras contra la vacuidad espiritual y el vacío, como los ejercicios de piedad católica, las prácticas no cristianas, como «Yoga» o «meditación Zen. Eso parecía perfecto: un post con el extracto disponible tenía que estar preparado para mostrar lo bueno de lo que se dijo y nuestra alegría de compartir las sabias palabras del querido Sumo Pontífice.

    Faltaba tan sólo encontrar el extracto original y, sólo estaba disponible en italiano, para lo cual se tradujo. Afortunadamente, una versión en Inglés ya estaba disponible en Radio Vaticano. Por desgracia, lo que en realidad se había dicho que había sido esto:

    «Puedes seguir mil cursos de catecismo, mil cursos de espiritualidad, mil de yoga o cursos de Zen y todas estas cosas. Pero nada de esto va a ser capaz de darte la libertad de un hijo de Dios.
    Sólo el Espíritu Santo puede mover tu corazón para decir ‘Padre’. Sólo el Espíritu Santo es capaz en este destierro, de romper la dureza del corazón y hacerlo … suave? No, no me gusta esa palabra, … ‘dócil’. Dócil hacia el Señor. Dócil cuando se trata de la libertad de amar «.

    ¿Es esto correcto? En cierto sentido, como casi todo lo dicho por casi todo ser humano en la historia, por supuesto que tiene capas de verdad y de profundidad. Pero la comparación negativa de las prácticas no cristianas, como el yoga y la meditación Zen, que han alejado a tantos católicos, de Cristo y los sacramentos en los últimos cincuenta años, con la actividad cristiana esencial de lo que se supone que los obispos hacen (catequizar – ellos son la Docens Ecclesia!) … es, como mínimo, tediosa y extremadamente frustrante.

  5. Creo que está claro que hay fotografías en los que ambos aparecen más sonrientes. Con lo que la entrada es muy prescindible. Algún amigo me aconsejó que la borrara pero me parece que gracias a las aportaciones de los lectores ha quedado claro el tema y pienso que, para bien o para mal, la voy a dejar.
    Yo suelo escoger las fotografías. en este caso no hubo lugar porque reproduje una que me habían enviado, no había visto las otras. Si lo hubiera hecho no habría publicado la entrada pero no sabía de ellas. Y por mi parte punto. Creo que el tema no da para más.

  6. Es más que evidente el odio extremo que le tiene Francisco a Burke. Parece que para él no hay misericordina. Normal viniendo de un Cardenal que los tiene bien puestos y que no está dispuesto a dejar doblegar la fe en el verdadero Jesucristo. Y como es un impedimento para la «mundanización» de la Iglesia según marca su hoja de ruta, pues hay que retirarlo de la circulación. Ay, Francisco, Francisco, cuánto vas a tener que explicar delante del Supremo Juez.

  7. Como simple fiel que ha acudido a las dos formas de oficiar la Misa, sin ser liturgista, ni teólogo ni nada, solo un pobre hombre que pretende seguir a Cristo en la medida de sus enormes limitaciones, sólo puedo decir que las dos cartas me parecen un desastre. La primera por revolucionaria contra el bimilenario legado litúrgico de la Iglesia, y la segunda, la del entonces card. Ratzinger por: 1. Apelar a un indulto que no se debía haberse dado hacia una liturgia que viene desde los tiempos apostólicos. 2. Por no imponer su autoridad como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

    Cuando la Iglesia es incapaz de hacer vale el legados de sus raíces, es que anda completamente perdida. Más cuando se trata del modo de celebrar el rito por el que rinde culto al Hijo de Dios.

  8. Una interesante carta inédita del Cardenal Ratzinger
    Buhardilleros, el 22.09.10 a las 8:23 PM

    *

    Ofrecemos nuestra traducción de un interesante intercambio epistolar entre el Padre Matías Augé, liturgista, y el cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. El Padre Augé había escrito al Cardenal Ratzinger en 1998 exponiéndole una serie de críticas a la conferencia que el prelado había pronunciado con ocasión del 10º aniversario del Motu proprio “Ecclesia Dei”. Pocos meses después, el Cardenal Ratzinger respondía la carta, defendiendo los argumentos que había expuesto en su conferencia y presentado su visión de la cuestión litúrgica. Un interesante intercambio, que podemos leer gracias a la gentileza del mismo Padre Augé, que ha publicado ambas cartas en su blog, las cuales luego han sido retomadas por el blog Messainlatino.

    ***

    Carta del Padre Augé al Cardenal Ratzinger

    Roma, 16 de noviembre de 1998

    Eminencia Reverendísima,

    Perdóneme si me atrevo a escribir esta carta. Lo hago con sencillez, y también con gran sinceridad. Soy profesor de liturgia en el Pontificio Instituto Litúrgico de San Anselmo y en la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Lateranense así como también Consultor de la Congregación para el Culto Divino. He leído la conferencia que usted ha tenido poco tiempo atrás con ocasión de los “Dix ans du Motu Proprio Ecclesia Dei”. Confieso que su contenido me ha dejado profundamente perplejo. Me han impresionado, particularmente, las respuestas que usted da a las objeciones hechas por aquellos que no aprueban “el apego a la antigua liturgia”. Y sobre estas quisiera detenerme en esta carta que le envío.

    La acusación de desobediencia al Vaticano II es rechazada diciendo que el Concilio no ha reformado los libros litúrgicos, sino que simplemente ha ordenado su revisión. ¡Muy cierto!, y la afirmación no puede ser contradicha. Le hago notar, sin embargo, que tampoco el Concilio de Trento ha reformado los libros litúrgicos, habiendo dado sólo principios muy generales al respecto. La reforma como tal, el Concilio la ha pedido al Papa, y Pío V y sus sucesores la han llevado a cabo fielmente.

    No logro entender, luego, cómo los principios del Concilio Vaticano II concernientes a la reforma de la Misa presentes en la Sacrosanctum Concilium, nn. 47-58 (por lo tanto, no sólo los nn. 34-35 citados por usted) pueden estar de acuerdo con la restauración de la así llamada misa tridentina. Además, si tomamos por buena la afirmación del Cardenal Newman por usted recordada, es decir que la Iglesia nunca ha abolido o prohibido “formas litúrgicas ortodoxas”, entonces me pregunto si, por ejemplo, los notables cambios introducidos por Pío X en el Salterio romano o por Pío XII en la Semana Santa han abolido o no los antiguos ordenamientos tridentinos. Este principio podría inducir a algunos, por ejemplo en España, a pensar que está permitido celebrar el antiguo rito hispánico-visigodo, ortodoxo y reacondicionado después del Vaticano II. Hablar del rito tridentino como diverso del rito del Vaticano II no me parece exacto, más bien diría que es contrario a la noción misma de lo que se entiende aquí por rito. Tanto el rito tridentino como el actual son un solo rito: el rito romano, en dos diversas fases de su historia.

    La segunda objeción que se hace es que el retorno a la antigua liturgia corre el riesgo de romper la unidad de la Iglesia. Esta objeción es afrontada por usted distinguiendo entre el aspecto teológico y práctico del problema. Puedo compartir muchas de las consideraciones que usted hace al respecto, excepto algunos datos históricamente no sostenibles, como por ejemplo la afirmación de que hasta el Concilio de Trento existían los ritos mozárabes de Toledo y otros, suspendidos por el Concilio. El rito mozárabe, de hecho, había sido suprimido ya por Gregorio VII con exclusión de Toledo, donde permanece en vigor. El rito ambrosiano, por su parte, no ha sido nunca suprimido. Lo que al respecto no llego a comprender es que se olvide lo que Pablo VI afirma en la Constitución Apostólica del 3 de abril de 1969 con la que promulga el nuevo Misal, y es esto: “… confiamos que este Misal será acogido por los fieles como medio para testimoniar y afirmar la unidad de todos, y que por medio de él, en tanta variedad de lenguas, subirá al Padre celestial… una sola e idéntica oración”. Pablo VI quiso, por lo tanto, que el uso del nuevo Misal sea expresión de unidad de la Iglesia; y añade luego para concluir: “Queremos que cuanto hemos establecido y prescrito tenga fuerza y eficacia ahora y en el futuro, no obstante, si fuere el caso, las Constituciones y Ordenaciones Apostólicas de Nuestros Predecesores y cualquiera otra prescripción, incluso las dignas de especial mención y con poder de derogar la ley”.

    Conozco las sutiles distinciones hechas por algunos juristas o los que se consideran tales. Creo, sin embargo, que se trata simplemente de “sutilezas” que, en cuanto tales, no merecen gran atención. Se podrían citar diversos documentos en los que se demuestra claramente la voluntad de Pablo VI al respecto. Sólo recuerdo la carta que el 11 de octubre de 1975 el cardenal J. Villot escribía a Mons. Coffy, presidente de la Comisión episcopal francesa de liturgia y pastoral sacramental (Secretaría de Estado n.287608), en la que decía entre otras cosas: ““Par la Constitution Missale Romanum, le Pape prescrit, comme vous le savez, que le nouveau Missel doit remplacer l’ancien, nonobstant les Constitutions et Ordonnances apostoliques de ses prédécesseurs, y compris par conséquent toutes les dispostions figurant dans la Constitution Quo Primum et qui permettrait de conserver l’ancien missel […] Bref, comme dit la Constitution Missale Romanum, c’est dans le nouveau Missel romain et nulle part ailleurs que les catholiques de rite romain doivent chercher le signe et l’instrument de l’unité mutuelle de tous…”.

    Eminencia, como profesor de liturgia yo me encuentro enseñando cosas que me parecen diversas a las que usted ha expresado en la mencionada conferencia. Y creo que debo continuar por este camino en obediencia al magisterio pontificio. También yo lamento los excesos con los que algunos, después del Concilio, han celebrado o celebran todavía la liturgia reformada. Pero no logro comprender por qué algunos Eminentísimos Cardenales, no sólo usted, han creído oportuno poner remedio a ello poniendo “de hecho” en discusión una reforma aprobada, después de todo, por el Sumo Pontífice Pablo VI y abriendo cada vez más las puertas al uso del antiguo Misal de Pío V. Con humildad, pero también con parresia apostólica, siento la necesidad de afirmar mi oposición a similares orientaciones. He preferido decir abiertamente lo que muchos liturgistas y no liturgistas, que nos sentimos hijos obedientes de la Iglesia, decimos en los pasillos de los Ateneos romanos.

    Suyo devotísimo en Cristo,

    Matías Augé cmf

    ***

    Respuesta del Cardenal Ratzinger al Padre Augé

    18 de febrero de 1999

    Reverendo Padre,

    He leído con atención su carta del 16 de noviembre, en la cual usted ha formulado algunas críticas a la Conferencia dada por mí el día 24 de octubre de 1998, con ocasión del 10º aniversario del Motu Proprio Ecclesia Dei.

    Comprendo que usted no comparte mis opiniones sobre la reforma litúrgica, su aplicación, y la crisis que se deriva de algunas tendencias en ella escondidas, como la desacralización.

    Me parece, sin embargo, que su crítica no toma en consideración dos puntos:

    1. Es el Sumo Pontífice Juan Pablo II quien ha concedido, con el Indulto de 1984, el uso de la liturgia anterior a la reforma paulina, bajo ciertas condiciones; luego, el mismo Pontífice publicó, en 1988, el Motu Proprio Ecclesia Dei, que manifiesta su voluntad de ir al encuentro de los fieles que se sienten vinculados a ciertas formas de la liturgia latina anterior, y por lo tanto pide a los obispos conceder “de modo amplio y generoso” el uso de los libros litúrgicos de 1962.

    2. Una parte no pequeña de los fieles católicos, sobre todo de lengua francesa, inglesa y alemana, permanecen fuertemente vinculados a la liturgia antigua, y el Sumo Pontífice no quiere repetir para con ellos lo que ya había ocurrido en 1970, donde se imponía la nueva liturgia de manera extremadamente brusca, con un tiempo de paso de sólo 6 meses, mientras el prestigioso Instituto litúrgico de Tréveris, de hecho, para tal cuestión, que toca de manera tan viva el nervio de la fe, justamente había pensado en un tiempo de 10 años, si no me equivoco.

    Por lo tanto, son estos dos puntos – es decir, la autoridad del Sumo Pontífice reinante y su actitud pastoral y respetuosa hacia los fieles tradicionalistas – que deberían ser tomados en consideración.

    Permítame, entonces, añadir algunas respuestas a sus críticas sobre mi intervención.

    1. En cuanto al Concilio de Trento, nunca dije que éste habría reformado los libros litúrgicos. Por el contrario, siempre he subrayado que la reforma post-tridentina, ubicándose plenamente en la continuidad de la historia de la liturgia, no quiso abolir las otras liturgias latinas ortodoxas (cuyos textos existían desde hacía más de 200 años) y tampoco imponer una uniformidad litúrgica.

    Cuando dije que también los fieles que hacen uso del Indulto de 1984 deben seguir los ordenamientos del Concilio, quería mostrar que las decisiones fundamentales del Vaticano II son el punto de encuentro de todas las tendencias litúrgicas y que, por lo tanto, son también el puente para la reconciliación en el ámbito litúrgico. Los oyentes presentes, en realidad, han comprendido mis palabras como una invitación a la apertura al Concilio, al encuentro con la reforma litúrgica. Pienso que quien defiende la necesidad y el valor de la reforma, debería estar plenamente de acuerdo con este modo de acercar los “tradicionalistas” al Concilio.

    2. La cita de Newman quiere significar que la autoridad de la Iglesia nunca ha abolido en su historia, con un mandato jurídico, una liturgia ortodoxa. Se ha verificado, en cambio, el fenómeno de una liturgia que desaparece, y entonces pertenece a la historia, no al presente.

    3. No quisiera entrar en todos los detalles de su carta, aunque no sería difícil responder a sus diversas críticas de mis argumentos. Sin embargo, considero muy importante lo que respecta a la unidad del Rito Romano. Esta unidad no está amenazada hoy por las pequeñas comunidades que hacen uso del Indulto y son con frecuencia tratados como leprosos, como personas que hacen algo indecoroso, más aún, inmoral; no, la unidad del Rito Romano está amenazada por la creatividad litúrgica salvaje, con frecuencia animada por liturgistas (por ejemplo, en Alemania se hace la propaganda del proyecto “Misal 2000”, diciendo que el Misal de Pablo VI estaría ya superado). Repito lo que he dicho en mi intervención: que la diferencia entre el Misal de 1962 y la misa fielmente celebrada según el Misal de Pablo VI es mucho menor que la diferencia entre las diversas aplicaciones denominadas “creativas” del Misal de Pablo VI. En esta situación, la presencia del Misal precedente puede convertirse en un baluarte contra las alteraciones de la liturgia lamentablemente frecuentes, y ser de este modo un apoyo de la reforma auténtica. Oponerse al uso del Indulto de 1984 (1988) en nombre de la unidad del Rito Romano es, según mi experiencia, una actitud muy lejana de la realidad. Por otro lado, lamento un poco que usted no haya percibido, en mi intervención, la invitación dirigida a los “tradicionalistas” a abrirse al Concilio, a venir al encuentro hacia la reconciliación, en la esperanza de superar, con el tiempo, la brecha entre los dos Misales.

    Sin embargo, le agradezco por su parresia, que me ha permitido discutir francamente sobre una realidad que nos resulta igualmente importante.

    Con sentimientos de gratitud por el trabajo que usted desarrolla en la formación de los futuros sacerdotes, lo saludo.

    Suyo en el Señor

    Joseph Ratzinger

    + Joseph Card. Ratzinger

  9. Para Miriam:
    Por supuesto que es absolutamente prescindible y no va a suponer impedimento en la vía de la interconfesionalidad e interreiigiosidad deista para los empeñados en el trasvase. Pero esa no es la cuestión. También tu y yo somos absolutamente e infinitamente más prescindibles que Burke. Y hasta Francisco y Benedicto XVI son tan prescindibles como los difuntos papas Wojtyla, Albni o Montini pongamos por caso.
    Se trata de la Iglesia CATÓLICA, de la FE de la Revelación y Doctrina de la FE a asumir y poner en práctica en nuestras vidas de católicos, es decir de la Religión Católica que emana en concordancia y convergencia con esa Fe que retiene la Iglesia de Jesucristo que es la Católica y en la que se dispensan los Sacramentos .
    Por lo demás aunque prescindible, el cardenal Burke, por más que carezca de importancia el hecho, para mi es un ejemplo vivo de fidelidad católica y de vida consecuente con su misión sagrada de sacerdote de Cristo con las responsabilidades añadidas e inherentes. Un espejo donde mucha gente no se quiere mirar porque aparecen sus figuras deformes. Y es que la FE que los Apóstoles del Señor nos dieron de la Revelación que a ellos les hizo Jesucristo no es reformable ni por Papas ni por Concilios. Por mucho que se hable de hermenéutics de la continuidad o la discontinuidad nadie podrá saber de Dios ni una sola palabra más que Jesucristo, él mismo Dios, tal como se manifestó a sus discípulos. Por más sabios teologantes que anden suelltos.

  10. Se puede conjeturar, solo conjeturar, que Francisco ha llamado al orden a Burke. Rendición o defenestración final con pérdida de capelo por cismático. Aunque cabe preguntarse quién es cismático: ¿La Iglesia de siempre hasta el Vaticano II o el Conciliarismo que nos arrastra a la interconfesionaloidad y la interreligiosidad por haberse cargado redondamente la Encíclica Mortalium animos, gravísimo atentado que se quiere ignorar, con prohibiciones expresas de Pio XI?
    A este propósito que el Perbes santiagués, Beatus ille y en parte Batman volador se pongan todas las interrogantes que quieran de alambristas en equilibrios con garrocha.
    Ya al principio de su pointificado Francisco llamó a capítulo al magnífico y católico integral cardenal Ranjith, arzobispo de Colombo al que se supone mañana fraternalmente abrazará aunque no sea el patriarca de Constantinopla y a pesar de que ya Bertone en el pontificado de Benedicto XVI eliminó de la Curia por demasiado e insobornable católico. Molesto a la mayoría de obispos resbalones.
    Es queahora está recociéndose tras los bastidores las propuestas kasperosas y eskapistas para introducir y aprobar como doctrina innovada católica en el Sínodo-miniConcilio, basta con leer al inefable Masiá, y hay que poner coto a cualquier conato de NON POSSUMUS admitir en conciencia católica, a la que ese puñado de obispos tienen derecho y los fieles que queremos seguir siendo solamente católicos con nuestros sacerdotes-liturgos y no con pastores desacralizadores.
    No andarán muy lejos de estas conjeturas las motivaciones del momento y que se verán inevitablemente en hechos.
    Sonrien Francisco y Burke, pero tristes sonrisas, heladas en flor como hielo de Perbes, tan helador que quema los brotes verdes.nada más germinar. Lo advirtió en público el propio Francisco como recomendación a los obispos conciliaristas interconfesionalizados.

  11. De 26 fotos que salen en la página de donde se ha tomado la que ilustra este post, en 13 de ellas, la mitad, aparece el Papa Francisco riendo o sonriendo con el Cardenal Burke.

  12. De 26 fotos que salen en la página de donde se ha tomado la que ilustra este post, en 13 de ellas, la mitad, aparece el Papa Francisco riendo o sonriendo con el Cardenal Burke.
    !Que mala baba tienen algunos!

  13. Raid, seguro que Usted es de los que pregonan no juzgar… ni de excomulgar ni nada. La ortodoxia no es obedecer, en todo caso será la ortopraxis. Una duda, en qué ha desobedecido el Card. Burke?

  14. Creo que Bergoglio le habrá dicho: si me obedeces a mi antes que a Dios, te devuelvo al Vaticano.
    Catecismo 675.
    2 Tesalonicenses 2.

  15. Deduzco por su forma de ser, actuar y pensar que monseñor Burke, con la que está cayendo en la Iglesia, y con lo que particularmente le ha caído a él, está para pocas risitas y carcajadas. De frívolo irresponsable, parece tener poco este hombre.

  16. Está claro: exigirle silencio. A quién se le ocurre ir diciendo por ahí que «tiene la sensación de que la Barca de Pedro va a la deriva»…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *