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«No es la Amazonía lo que está en juego; todo está en juego»

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Grande el cardenal Brandmüller. Lo tenéis, en francés, en el excelente blog de Jeanne Smits

https://leblogdejeannesmits.blogspot.com/2019/10/cardinal-brandmuller-le-synode.html

Más breve en Infocatólica:

http://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=36060

 

 

8 comentarios en “«No es la Amazonía lo que está en juego; todo está en juego»
  1. Estimado Pincho, nadie sabe en concreto que hay pensado debajo del solideo papal, por eso debemos orar permanentemente para que ese solideo contenga al Espíritu y no lo deje salir.
    El diaconado que está en boga es el denominado «permanente» a que refieren los números 1570 y 1571 del CATIC. Esa permanencia sin «ascenso» es la que admite hombres (bautizados, confirmados, casados por Iglesia) con la conformidad expresa de su esposa.
    La Sacramentalidad va por otra vía ya que todo diaconado es Sacramental. El «permanente» y el del camino sacerdotal a presbítero de los Seminarios, el Concilio hizo la distinción «se podrá restablecer en adelante el diaconado como grado propio y permanente de la Jerarquía».
    Sostuvo, al efecto, Lumen Gentium que:
    29. En el grado inferior de la Jerarquía están los diáconos, que reciben la imposición de las manos «no en orden al sacerdocio, sino en orden al ministerio».
    Así, confortados con la gracia sacramental, en comunión con el Obispo y su presbiterio, sirven al Pueblo de Dios en el ministerio de la liturgia, de la palabra y de la caridad.
    Es oficio propio del diácono, según le fuere asignado por la autoridad competente, administrar solemnemente el bautismo, reservar y distribuir la Eucaristía, asistir al matrimonio y bendecirlo en nombre de la Iglesia, llevar el viático a los moribundos, leer la Sagrada Escritura a los fieles, instruir y exhortar al pueblo, presidir el culto y oración de los fieles, administrar los sacramentales, presidir el rito de los funerales y sepultura.
    Dedicados a los oficios de la caridad y de la administración, recuerden los diáconos el aviso del bienaventurado Policarpo: «Misericordiosos, diligentes, procediendo conforme a la verdad del Señor, que se hizo servidor de todos».
    Ahora bien, como estos oficios, necesarios en gran manera a la vida de la Iglesia, según la disciplina actualmente vigente de la Iglesia latina, difícilmente pueden ser desempeñados en muchas regiones, se podrá restablecer en adelante el diaconado como grado propio y permanente de la Jerarquía. Corresponde a las distintas Conferencias territoriales de Obispos, de acuerdo con el mismo Sumo Pontífice, decidir si se cree oportuno y en dónde el establecer estos diáconos para la atención de los fieles. Con el consentimiento del Romano Pontífice, este diaconado podrá ser conferido a varones de edad madura, aunque estén casados, y también a jóvenes idóneos, para quienes debe mantenerse firme la ley del celibato..
    Corresponde a las distintas Conferencias territoriales de Obispos, de acuerdo con el mismo Sumo Pontífice, decidir si se cree oportuno y en dónde el establecer estos diáconos para la atención de los fieles. Con el consentimiento del Romano Pontífice, este diaconado podrá ser conferido a varones de edad madura, aunque estén casados, y también a jóvenes idóneos, para quienes debe mantenerse firme la ley del celibato.

  2. Ya lo decía el pueblo fiel a raiz del Vaticano II: Esta no es nuestra Religión Católica. ¡Que nos la han cambiado!.
    Paso a paso profundizando en el socavón hasta salir por el lado de allá del globo terráqueo: los antípodas. Etaba diseñado y visto para sentencia.
    Vendrán tiempos en que se perderá LA FE y si posible fuera hasta los escogidos la perderían, que ya nos dejó avisados el Señor.
    No se perdería La FE si primero los responsables de predicarla no la mixificaran en amalgama masonista. -No conozco a ese hombre!- ¡Pedro, Pedro. una vez que te conviertas confirma a tus hermanos!. Ni caso.

  3. Si quieren ustedes saber en qué va a quedar todo, lean la relación del círculo menor de Maradiaga. Esa es seguramente la relación avalada de manera oficiosa por el Pontífice. Del celibato sacerdotal no se habla. Lo que se propone es crear un «ministerio oficial» para las mujeres en la Iglesia, pero que no se llame diaconato. Por ahí van a ir los tiros, me parece.

    1. No sé en qué consistiría ese «ministerio oficial» de las mujeres. El propio Francisco ha reconocido ya antes del Sínodo que el diaconado para las mujeres no es viable.

      1. Lo ignoro yo también. Imagino que consistiría en crear una especie de «órdenes menores» nuevas, que pudieran conferirse tanto a mujeres como a hombres en una ceremonia oficial lo más parecida posible a la del sacramento del orden. Lo cierto es que, puestos a innovar y a inventar cosas al margen de la tradición apostólica, las posibilidades son prácticamente infinitas. Lo gracioso es que luego se quejan del clericalismo, cuando todas sus propuestas pasan por clericalizar, clericalizar y clericalizar.

        1. Tienes razón Pincho: dicen los puntos 8 y 9 de ese círculo: Se trataría de un ministerio laical que «no requiere el sacramento del orden» y que abre la puerta de «repensar la estructura ministerial de toda la Iglesia».
          Eso es lo que quieren hacer, repensar la estructura ministerial de toda la Iglesia, tiene alcance universal la propuesta y tratarán de modificar lo que el Canon denomina LA CONSTITUCION JERARQUICA DE LA IGLESIA, poniendo el sacramento del orden en un nivel horizontal y humano, a su vez retomar la reflexión teológica del diaconado femenino, en la perspectiva del VAT II, de forma tal de hacerle decir al Concilio algo que no dijo, de allí la relación que hacen en el Círculo entre Lumen Gentium y el Instrumentum Laboris.

          «En cuanto a la misión de la mujer en la Iglesia se propone instaurar un ministerio oficial de la mujer en la Iglesia (cf. IL. 129 a3), incentivando y favoreciendo participación en el liderazgo eclesial que no requiere el sacramento del orden; garantizándole también espacios cada vez más amplios y relevantes en el área formativa: teología, catequesis, liturgia y escuela de fe y política, mayor participación en la formación de los seminaristas (IL 129 c2).
          Retomar la reflexión teológica sobre el diaconado de la mujer en la perspectiva del Vaticano II (cf. LG 29, AG 16 IL 129 c2)
          Repensar la estructura ministerial de toda la Iglesia, gracias al estilo peculiar de las mujeres, de caminar con y para el pueblo».

          1. Estoy de acuerdo con usted pero creo que tengo que precisar que mi comentario es una interpretación mía. Pienso que la cercanía de Maradiaga al Papa Francisco puede hacer presumir razonablemente que las conclusiones del grupo moderado por el cardenal hondureño se alinean con el pensamiento y la voluntad del propio Papa. Pero puedo estar equivocado.
            Por otro lado, importa advertir que, mientras no se toque el sacramento, teóricamente serían posibles muchas cosas. Ninguna de ellas con aval en la tradición apostólica, pero si es cierto que la Iglesia se volvió a fundar en 1965, en realidad se puede hacer lo que se quiera.
            Hay un documento de la Comisión Teológica Internacional de 2002 sobre el diaconado, donde se dice lo siguiente:
            «considerar el diaconado como una realidad sacramental constituye la doctrina más segura y más coherente con la praxis eclesial. Si se negara su sacramentalidad, el diaconado representaría una forma de ministerio enraizado sólo en el Bautismo, de carácter funcional, sobre el que la Iglesia tendría una gran capacidad de decisión en lo relativo a su instauración, a su supresión o a su configuración concreta; una libertad de acción, en cualquier caso, mucho más amplia que el papel otorgado a la Iglesia en los sacramentos instituidos por Cristo. Al rechazar su sacramentalidad, desaparecerían los principales motivos que hacen del diaconado una cuestión teológicamente disputada. Pero esta negación nos colocaría al margen de la estela del Vaticano II. Desde su sacramentalidad, por tanto, se han de tratar otras cuestiones concernientes a la teología del diaconado».
            Creo que este documento habla por sí solo.

  4. Está claro que nos quieren colocar con calzador otra fé diferente. Y encima que tengamos nosotros la culpa. Son tiempos de mentirosos y del padre de la mentira

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