
No le faltan razones aunque no todas de las aducidas tengan igual valor.
Perfecto solo es Dios y los obispos, incluso los mejores, distan muchísimo de quien es el absolutamente perfecto. Y por tanto pueden estar muy acertados en sus actuaciones y declaraciones, bastante menos en otras e incluso nada en algunas. Y hay que juzgarles de excelentes, buenos, regulares o malos por el balance. Sin que ello excluya poder alabar las buenas y criticar las malas. Y también sin exagerar las buenas y las males más allá de su propia entidad.
Munilla es un obispo al que creo con un balance muy favorable pero ello no obsta a errores o equivocaciones. Que tanto pueden ser del propio obispo como de quienes se los atribuyen con mayor o menor acierto. Creo que esta introducción es conveniente a la lectura del artículo en cuestión. Que por otra parte no estoy en condiciones de juzgarlo acertado o desacertado.
Ciertamente es crítico.