Me escriben de Almería

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Curas y laicos alarmados de que aquella diócesis pase a ser con el nuevo obispo, de momento solo coadjutor, otra Orihuela-Alicante.

Me dicen que no hay charco, y si es maloliente, mejor, al que no corra a chapotear con deleite. Y que lo peor de la diócesis, sacerdotalmente hablando, es el objeto de sus preferencias.

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Pues eso no es murguismo sino osorismo. El de Orihuela-Alicante es un inútil absoluto incapaz de hacer nada por sí, al coadjutor le encanta hacer, lo que pasa es que muchas veces lo que no debe.

Es ciertamente un peligro muy grave para Almería pero distinto del que ha sufrido Orihuela-Alicante. Murgui hasta es posible que sea inimputable por carencia de voluntad. Gómez Cantero sabe muy bien lo que quiere: lo peor.

¿Tuvo que ver Arana con su nombramiento? De Almería me dicen que sí.

Está mucho más en la línea Osoro, Taltavull, Herrero…

Comentarios
5 comentarios en “Me escriben de Almería
  1. Si la información es cierta, la situación es de película de terror, y con diez años por delante para hacer daño.

  2. Pero hombre si apenas lleva mes y medio en la diócesis. Esperemos primero que conozca la diócesis, muy baqueteada si pero por obra del actual titular no suya, y después vemos si hay motivo de crítica de alabanza o de indiferencia. Lo demás es juzgar por anticipado y no es justo. Como tampoco lo es juzgar lo que pueda hacer en Almería, cuando tenga tiempo y mando para ello, por los errores que haya podido cometer en Teruel. Tengamos paciencia y juzguemos lo que hace, aunque no deberíamos recordemos aquello de no juzguéis y no seréis juzgados, cuando haga algo.

  3. El Murguismo es la peor desgracia que le puede suceder a una diócesis. Dios no permita ese mal a ninguna diócesis nunca más.

  4. Aquí el que ha tenido una mala gestión es Montes. Cantero acaba de llegar. Al contrario de lo que se escribe de él es un buen gestor, lo demostró en Palencia cuando fue vicario y administrador. Es una persona humilde, equilibrada y trabajadora. Los problemas de Almería no los encarna un coadjutor que acaba de llegar, más bien el que estaba.

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