Malas noticias sobre Don José Ignacio Dallo

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Me dicen lo siguiente:

«Efectivamente el Padre Dallo esta en UCI, no con uno, sino con dos ictus, parece ser que pequeños aunque no se conoce el daño que le han causado y las secuelas que le puedan dejar. También tiene un enfriamiento debido al tiempo (más de 24 horas) que ha permanecido en el suelo sin poderse levantar».

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Es el momento de encomendarle a Dios.

¿Y no cree su arzobispo que por primera vez en su vida tal vez haya llegado el momento de darle a ese sacerdote suyo una muestra de paternidad? ¿Qué igual se encuentra con un bufido? Pues por él no habría quedado. ¿O para el arzobispo no rige aquello de que antes de acercarse altar debe ir a reconciliarse con su hermano?

Comentarios
15 comentarios en “Malas noticias sobre Don José Ignacio Dallo
  1. Pequeño homenaje a Mosén DON JOSÉ IGNACIO DALLO LAREQUI (En el AltoAragón llamamos mosén a los sacerdotes):
    Copio, textualmente, algunos párrafos de su artículo LA VICTORIA DEL 1 DE ABRIL DE 1939, publicado en SIEMPRE P´ALANTE, NÚM. 850, PÁG. 3:
    «… A pesar de la campaña de miedo, a pesar d elos confinamientos, a pesar de la insolidaridad de tantos que estaban obligados moralmente a asistir «presencialmente» a la celebración de una ¡VICTORIA!, la del 1 de abril de 1939, la Victoria de la Cruzada Nacional de Liberación, a los 82 años de terminada la guerra.
    El triunfo de las Armas Cristianas contra la Antiespaña que perseguía a la Religión Católica y provoco el momento más convulso de nuestra reciente Historia.
    40 primeros años de VICTORIA DISFRUTADA en la práctica de la vida y el recuerdo. Victoria en ejercicio, 40 AÑOS de la reconstrucción de la España eterna. UNA, Reconquistada a los moros, y GRANDE en toda su historia, dueña muchos años de los destinos de Europa, descubridora del Nuevo mundo de América, conquistadora de las Filipinas, en su territorio nose ponía nunca el soL. VICTORIOSA en Lepanto contra la amenaza otomana, Y LIBRE desde 1939 con el Caudillo Vencedor, Generalísimo Francisco Franco.
    Y SIEMPRE CATÓLICA, desde el 589 con la abjuración del arrianismo del rey visigodo Recadero en el III concilio de Toledo, hasta el perjurio de la transición a la democracia sin Dios de los traidores que habían jurado ante Dios los Principios -inmemorablemente católicos- del Movimiento, con la apostasía de la Constitución aconfesional de 1978 y la consecuencia de la aprobación imparable de sus leyesd más anticristianas y paganas con el silencio cómplice casi unánime de los «perros mudos» de la clerecía más alta y baja y los votos de los católicos entregados a los partidos contra su fe.
    SIEMPRE P´ALANTE, «por Dios y por España», lema de su fundación en 1982, ha celebrado siempre en sus páginas como CRUZADA esta VICTORIA de 1939…».
    Creo que no hay más que añadir, para que la recia personalidad de don José Ignacio Dallo quede retratada…
    Solo me resta pedirles una oración por su curación, y para que se mitiguen los grandes dolores que, sin duda, estará sufriendo, y que, estoy seguro, ofrecerá por Dios y por España.

  2. Le conozco personalmente y siento mucho lo que le ha pasado. Mandaré hacer misas por su salud física y espiritual. Un sacerdote como pocos, que ha luchado solo sin apoyo de nadie por mantener en pie la fe en Cristo y en la Virgen María, transmitiéndonos a todas aquellas personas que le seguíamos y acompañábamos en su difícil andadura. Que Dios te siga bendiciendo y que te recuperes pronto, porque te necesitamos.

  3. Bendito sea Dios.
    Dallo,aún vivo,creciente.
    El iscariotes Cirarda,menguante.
    En tal asunto,jamás estuve de acuerdo con mi querido Acólito.

  4. Como muchos no tendran acceso al Nº 655 de 1 julio 2011, página 11, le trascribo a continuació:

    UNA CONFLICTIVA CARTA COMO HOMILÍA

    En el libro “RECUERDOS Y MEMORIAS. De mi ayer a vuestro hoy” (véase en este SP’ pág. 3), D. José M.ª Cirarda Lachiondo, en el apartado que titula “La extrema derecha me impide celebrar una eucaristía”, escribe que la ocasión fue “En Pamplona, la negativa de un sacerdote —el mismo que me interpeló a propósito de la absolución colectiva— a leer un texto, que había enviado a todas las parroquias para que se leyera en las misas dominicales”. En esta afirmación, como en tantas otros motivos que se inventa y hechos y circunstancias que manipula, D. José M.ª Cirarda tampoco dice la verdad.
    El 13 de junio, víspera del Corpus, se publica en el diario “El Pensamiento Navarro” una Carta pastoral del Arzobispo de Pamplona y A.A. de Tudela, Monseñor JOSÉ M.ª CIRARDA LACHIONDO, titulada “Día Nacional de la Caridad en una Navarra tensa”, sobre los acontecimientos del domingo 3 de junio de 1979 en Tudela (Navarra): un disparo de la metralleta de un guardia civil produjo la muerte a la joven Gladys del Estal Ferreño, de 23 años, natural de Caracas y vecina de San Sebastián, que había acudido a Tudela para asistir a los actos programados con motivo del día mundial antinuclear. La Carta Pastoral de Monseñor Cirarda fue contestada por editorialistas de la prensa local y nacional “porque en la carta del Pastor no aparece ni una sola palabra de recomendación para que los fieles tomen conciencia de la obligatoriedad moral -y ciudadana-que deben al respeto de la Autoridad y al cumplimiento de las exigencias de la Ley. Sin embargo, se condena en ella -con exactitud y énfasis- los supuestos excesos de los custodios del orden público y de la sociedad”. (F.J. Alzuza, EPN).
    Pues esta carta tan poco armonizadora del Arzobispo de Pamplona, no mandada leer en las misas por el señor arzobispo, contra lo que él mismo ahora dice, y quede hecho en casi ninguna iglesia de Pamplona se leyó, fue la que el nuevo párroco de San Francisco Javier, Rvdo. Don José M.ª Osés Ganuza, obligaba al Rvdo. Don José Ignacio Dallo Larequi a leer como homilía en la Misa de 11 de la mañana del tenso domingo de 17 de junio de1979. El recién llegado nuevo párroco Osés Ganuza ya le había advertido a don José Ignacio que no le gustaba su predicación sobre la obligatoriedad de la individualidad en la confesión sacramental (tema, recuérdese, del Escándalo Cirarda el 7 de abril de ese mismo año 1979 en la Parroquia de Santiago de la Chantrea).
    Tres o cuatro minutos antes de la hora, las 11 de la mañana de ese domingo 17 de junio de 1979, se acercó el párroco Osés a Don José Ignacio Dallo, ya revestido en la sacristía para salir a la celebración, y le extendió la conflictiva carta de Mons. Cirarda para que la leyese en lugar de la homilía. Al negarse el Sr. Dallo a la politización y profanación del lugar sagrado con tan inoportuna lectura, el nuevo párroco Osés le conminó autoritario: “SI NO LEES ESTO, ¡FUERA DE LA PARROQUIA!”. El celebrante Don José Ignacio Dallo no leyó la nota episcopal, sino que, como era el domingo infraoctava del Corpus, predicó sobre la Eucaristía. El despótico nuevo párroco Don José M.ª Osés, recibió al celebrante en la sacristía con un terminante“ ¡FUERA DE LA PARROQUIA!”. El Vicario General del Arzobispado, don Ángel Echeverría Izu, antiguo compañero de estudios de Don José Ignacio Dallo en Salamanca, prefirió servir a su señor (Monseñor Cirarda ya estaba tocado negativamente por los Incidentes Penitenciales de ese mismo año el 7 de abril en la Parroquia de Santiago de la Chantrea), y sin escucharle a Don José Ignacio Dallo previamente una sola palabra de descargo, dio por válida la despótica actuación del nuevo párroco.
    PERO la arbitraria y precipitada decisión del advenedizo nuevo párroco de San Francisco Javier, Don José M.ª Osés Ganuza, el domingo 17 de junio de 1979,prohibiendo a Don José Ignacio Dallo Larequi, servidor desde 1948 de la parroquia como feligrés, seminarista y sacerdote, celebrar en adelante en la misma la acostumbrada misa dominical de las 11 dela mañana, había provocado ya el domingo siguiente 24 de junio la REACCIÓN DELOS FELIGRESES de dicha parroquia de impedir que otro sacerdote que no fuera el injustamente impedido Don José Ignacio Dallo celebrara la misa de 11 e incluso impidieron por disuasión que el nuevo párroco saliera a celebrar la de las 12.
    Con estos antecedentes, la PRESENCIA DESACONSEJADA del señor arzobispo Mons. José M.ª Cirarda Lachiondo en la parroquia el domingo siguiente, día 1de julio, para celebrar él mismo la misa de11 y confirmar al nuevo párroco en su despótica decisión, provocó la reacción testimonial negativa de los feligreses, en apoyo de la fidelidad doctrinal y de Don José Ignacio. Con cantos de ave-marías se impidió al Sr. Arzobispo celebrar la misa y dirigir la palabra a los presentes. Tras veinte minutos en el altar y varios intentos abortados de iniciar la santa Misa, Mons. Cirarda tuvo que abandonar el altar de San Francisco Javier entre duras recriminaciones y protestas y salió del templo por la puerta lateral pequeña de la sacristía entre abucheos y gritos de “¡CIRARDA, VE-TE!”, protegido por la Policía.
    Mons. José M.ª Cirarda mantuvo a don José Ignacio Dallo durante un año bajo su báculo blandido de “percussor, non pastor”, así calificado por el fiscal dela Signatura Apostólica, hasta que sorprendentemente en octubre de 1980 lo nombró canónigo, para luego “ab irato” removerlo. Todo dentro de la misma única historia religiosa sobre la defensa del sacramento de la penitencia que comenzó en abril y siguió en junio-julio de 1979. Y que hoy, en 2011, sigue, acusando a los tres arzobispos culpables de la ruina del sacramento.
    H. ALÉZEYA.

  5. Hace poco recibí, con la puntualidad espartana de siempre, el número 850 de SIEMPRE P´ALANTE, el quincenal navarro católico que dirige, y Dios quiera que pueda seguir haciéndolo, el Muy Ilustre y Reverendo don José Ignacio DALLO LAREQUI, Canónigo de la Catedral Metropolitana de Pamplona, Catedrático (jubilado) de Enseñanza Media de Latín y Griego y,por encima de todo, Sacerdote de una pieza.
    Mis oraciones están con él, con la intercesión de la Virgen del Pilar de Zaragoza, a la que tenía y tiene tanta FE, como todos nosotros.
    ¡Gracias por este cariñoso y merecido recuerdo!

  6. Roguemos por la salud física del Padre Dallo, sacerdote bueno, piadoso, honesto y valiente donde los haya. Y también oremos, claro, por la salud espiritual de los prelados que deseando ningunearlo, humillarlo y perseguirlo, lo santificaron.

  7. Mi oración por el P. Dallo, un navarro de una pieza.
    Y me sumo, desde luego, al ruego a su arzobispo. Está a tiempo de ejercer de padre de este hijo sacerdote.

  8. Perdone mi absoluta ignorancia. ¿Puede darnos algún dato de este cura y de lo que le ocurre con su prelado? Con un par de líneas será suficiente.

    1. Posiblemente yo no soy la persona más indicada para informarle, pues soy un simple católico, laico y pecador, pero copio textualmente de SIEMPRE P´ALANTE, núm. 850, del 8 de abril de 2021, pág. 2:
      «EL ERROR SACRAMENTAL de Mons. José María CIRARDA, arzobispo de Pamplona, el 7 de abril de 1979, conosintiendo a una parroquia las Absoluciones Colectivas sin las condiciones de «urgente necesidad» que exigidas por la Iglesia, había sido magisterial.
      Comodidad para sacerdotes hartos de atender filas de penitentes, aprobado general de los malos profesors para sus alumnos. Engaño y funestas consecuencias para la salvación o perdición de las almas de sus diocesanos. La violencia intimidatoria del «Mira, no me hagas posar mi báculo sobre tí, que te suspendo a divinis», empleada por Mons. Cirarda, -con la mitra todavía puesta en su cabeza y el báculo en su mano-, desde el abuso del poder sagrado contra el sacerdote (el Padre DALLO) enterado y fiel que sólo le recuerda los límites episcopales en un aunto del más alto magisterio papal, resulta desprporcionada e ijusta, eclesialmente y aun humanamente incomprensible…».
      Las «consecuencias» no se hicieron esperar: privación de la Canongía, legítimamente ganada, y ostracismo en la Archidiócesis de Navarra.
      «HASTA EL 17 y 24 DE JUNIO DE 1979,… En los planes de Monseñor Cirarda dormía la ira del orgullo episcopal herido a la espera de la ocasión propicia en esas fechas y posteriores para la venganza (Véase SP´1 julio 2011, pág. 11».
      Lamento no poder publicar esta última información, pues no tengo este núm. de SIEMPRE P´ALANTE a mano. De cualquier forma, algún lector que lo tenga mano, sería bueno que lo publicase, para conocimiento general.
      Gracias anticipadas.

        1. El Padre D. José Ignacio Dallo, un Caballero de Dios y futuro Almirante de la Milicia Celestial.

          Con todo cariño de, Amado José García Cuenca.

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