Buen artículo de Herman Tersch http://www.abc.es/opinion/abci-pero-rita-decepcion-201602200300_noticia.html Y la presunta heroína se va por la pata abajo. Como los matones de barrio, muy valientes en cuadrilla y descompuestos cuando se ven solos. Ojalá el doblemente desdichado suceso, por la invasión y profanación de la capilla y por la ratonil y tardía lamentación, el no quise molestar a nadie es tan cobarde como falso, pase a ser un recuerdo histórico vergonzoso, cobarde en la ejecución y más todavía en las disculpas, y que el Padre Nuestro de Barcelona sea el último episodio de ese género. Pero mucho me temo que no va a ser así. Y más si eso tiene un premio político.
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