Los profetas de ayer que hablan para hoy

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RADIOGRAFÍA DE LA ARGENTINA ACTUAL TOMADA POR UN
PROFETA DE ISRAEL
Esta mañana, en el oficio de lectura de La Liturgia de las Horas, me sorprende
un texto del profeta Oseas, que se revela además como radiólogo, por sus palabras que
muestran lo que vive la Argentina de hoy: “El Señor llama a juicio a los habitantes del
país: porque no hay verdad, ni misericordia, ni respeto a Dios, sino perjurio y mentira,
asesinato y robo, adulterio y libertinaje, homicidio tras homicidio.Por eso gime la
tierra y desfallecen sus habitantes” (Primera lectura Año I, viernes XXIII, Tomo IV, p.
211, Conferencia Episcopal Argentina, 1997).
Me presento en Facebook como un jubilado en tiempos de Néstor y Cristina
Kirchner, Macri y Alberto Fernández, “la mentira encarnada”, hoy además “gran turista
con plata ajena”, a quien se agrega Sergio Massa, un “panqueque”, travesti de la
política, para que no queden dudas de donde me ubico, porque todos ellos son los
responsables principales de muchos de los males que hoy asuelan a mi país.
Ahora volveremos a votar para elegir presidente, entre dos candidatos
promotores del aborto y otro, antiabortista, aunque confuso y equivocado, porque quiere
someter el tema a un plebiscito.
El tema del aborto es grave e importante, pero no es el único. Entre los otros
males aparecen las políticas de Estado que son: todo el apoyo y la promoción a la teoría
del género y sus consecuencias, como la educación sexual en las escuelas, los
privilegios a favor de homosexuales, lesbianas, bisexuales, etcétera y la injusticia
colectiva contra los militares, integrantes de otras fuerzas de seguridad, civiles e incluso
sacerdotes, presos en los nuevos campos de concentración, a veces sin asistencia médica
y religiosa, verdaderos muertos civiles, privados de los derechos más elementales.
Pero además, se destacan: una política irresponsable a lo Luis XV, rey de
Francia, que encarna el “después de mí el diluvio”, que trata de dejar al país como tierra
arrasada; la inseguridad creciente; los pésimos ejemplos; la constante acepción de
personas en las designaciones que violan la justicia distributiva al no tener en cuenta la
idoneidad; el envilecimiento de grandes sectores de la población mediante los planes
sociales que destruyen la cultura del trabajo; la compra de votos mediante las dádivas;
la inflación galopante, que todos los días erosiona sueldos, salarios, jubilaciones y
pensiones, la fábrica de empobrecidos, los proyectos de eutanasia, etcétera.
Volvamos a las palabras del profeta: en la Argentina de hoy, no hay verdad,
porque todo circula bajo la tiranía del relativismo; no hay misericordia, como se
comprueba en el caso de los castigados por delitos de “lesa humanidad” para quienes no
existe ni la justicia, presupuesto de la misericordia; no existe respeto a Dios, que
comprende el acatamiento a su ley; reina el perjurio, porque no existe lealtad a los
juramentos, que ponen a Dios por testigo; no existe veracidad, porque reinan sus
enemigas: la mentira, la simulación, la hipocresía, la jactancia y la ironía o falsa
humildad; han desaparecido los derechos a la vida y a la propiedad, al crecer los
asesinatos, las usurpaciones y los robos; ha desaparecido la obligación jurídica de la
fidelidad matrimonial y se multiplican los adulterios; ha cundido el libertinaje,
que consiste en hacer lo que me da la gana del hombre autónomo; se multiplican los
homicidios, comenzando por los abortos legalizados y subvencionados por el Estado.
Que las palabras de Oseas nos hagan meditar acerca de nuestro presente.
Bernardino Montejano
Comentarios
2 comentarios en “Los profetas de ayer que hablan para hoy
  1. No sé si le consolará saber (que creo que no) que en España el panorama tiene mucho en común, gracias al gobierno social – comunista, agravado por las amenazas, cada vez más serias, de secesión nacionalista

  2. Me parece que el juicio que hace el autor del rey Luis XV es muy equivocado. No en lo personal que fue un desastre pero no así en lo político. Fue un profesor universitario francés, M. Bédel, quien me dijo que si hubiera durado 10 años más su reinado no se hubiera producido el inmenso horror de la revolución francesa. Y su muerte la he visto atribuida a un contagio por sumarse a un cortejo fúnebre de un campesino con el que se tropezó durante una cacería. Y del que podia haber «pasado» pero tuvo ese detalle. En fin hace años que lei su biografía y quizás algún otro comentarista pueda añadir algo

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