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Los nuevos obispos españoles reciben un curso acelerado en Roma

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La foto de los obispos españoles en Roma que ha publicado Monseñor Luis Ángel de las Heras.

http://www.religionconfidencial.com/vaticano/Ferrol-twitter-obispos-espanoles-Roma_0_2783721625.html

Junto con los demás obispos del mundo recientemente nombrados. Me gustaría saber en que idioma pues supongo que el latín lo desconocerá la mayoría. Supongo que será con traducción simultánea a varios idiomas: inglés francés, español, italiano, tal vez alemán y es posible que alguno más. Con lo que si un obispo asiático no conoce alguno de ellos se quedará a la luna de Valencia.

La noticia no tiene mucha trascendencia pues eso ocurre todos los años con los nuevos obispos, si la traigo al Blog es porque la fotografía que recoge Religión Confidencial nos permite conocer el aspecto de los nuevos nombrados. Si bien nos quedamos con una duda. El texto parece referirse a seis nuevos obispos españoles y en la foto sólo aparecen cinco. Porque aunque está también Don Carlos Osoro no podemos contarle entre los que reciben el curso. ¿Es un error decir seis cuando eran cinco? ¿Son seis y uno se perdió en el momento de la fotografía? Tal vez algún lector sepa aclarárnoslo.

La fotografía que os presento como ilustración de la entrada tiene la ventaja de darnos a conocer el aspecto de los últimos obispos nombrados para España que como es normal son desconocidos para la mayoría de los lectores. Algunos terminarán haciéndose muy conocidos y a otros, pasados los años, apenas les identificarán sus diocesanos y no muchos de ellos.

Incluso a mí, que de obispos españoles creo saber algo, me ocurre que al ver a alguno, por ejemplo en una plenaria, me pregunto: ¿y ése de dónde es obispo?

Como creo que es bueno que identifiquemos a nuestros pastores os presento la fotografía de los últimos, tal vez falte uno, para que los conozcáis.

De izquierda a derecha, el primero es un obispo italiano. Después vienen el obispo de Vitoria, el auxiliar de Valladolid, el auxiliar de Valencia, Don Carlos Osoro, arzobispo de Madrid, que evidentemente no está como discente, y los obispos de Mondoñedo-Ferrol y Palencia.

Supongo que el palentino, que está de muy buen año, será el más fácil de recordar. Porque aunque no rompa la fotografía puede  romper la camisa. Y por favor, el comentarista que nunca falta se puede ahorrar la estupidez del ¿y usted qué? Porque que uno esté gordo, que lo está, muchas veces he dicho que algo más de cien kilos, y también reviente las camisas, no obsta nada a que pueda reconocer abundancias de otros. Y la que señalo es evidente. También mis entradas capilares se acercan a la coronilla y podré señalar que el obispo de Vitoria y el auxiliar de Valencia no se caracterizan por su abundante cabellera. ¿O puedo decir que el vitoriano y el vallisoletano son los de menos talla, física, y no que el auxiliar de Valencia y el de Mondoñedo-Ferrol los más altos sin que algún bobo me señale la mía como más o menos análoga, aunque más voluminosa de perímetro, que la de ellos.

Pues ahí tenéis el retrato de los nuevos obispos que el Papa Francisco nos ha nombrado. También ha nombrado a otros que son nuevos obispos en sus diócesis respectivas pero no nuevos en el orden episcopal. Y en general más conocidos de aspecto aunque de varios de ellos, recurriendo al caso tantas veces invocado por mí de hacer una encuesta en la Gran Vía madrileña enseñando a cien viandantes, excluidos los extranjeros, la fotografía de ellos creo que en algunos casos el acierto en la persona sería de cero. Por la tirilla del cuello bastantes dirían que es un cura. Y por el pectoral, bastantes menos, pero algunos, reconocerían a un obispo.

Creo que es bueno que los católicos reconozcamos a nuestros pastores. Por lo menos al de nuestra diócesis. No es normal que los sucesores de los Apóstoles en España sean los grandes desconocidos de los fieles y hasta de sus fieles. Nos lo deberíamos, y ellos se lo deberían, hacer mirar.

Además de mostraros el aspecto físico de los nuevos obispos poco más podría deciros sobre ellos. Aunque de algunos ya algo dije. De momento son un libro en blanco como pastores y a ellos toca escribirlo para bien, Dios lo quiera, o para mal. Y de lo que sea, si Dios me da salud, os daré cuenta con acierto o sin él. Que uno tiene muy claro que no es infalible y se puede equivocar muchas veces.

A todos, a los orondos y a los magros, a los altos y a los bajos, a los de abundante cabellera y a los de muy escasa, mis mejores deseos de que sean obispos según el Corazón de Cristo. De ellos dependerá y no de mí. En todas mis misas rezo por el orden episcopal, sin exclusiones. Y todos los días por los obispos, no pocos, a los que quiero personalmente. Imposible de modo nominal, incluidos en el pack de mis amigos que encomiendo a Dios.

 

Comentarios
27 comentarios en “Los nuevos obispos españoles reciben un curso acelerado en Roma
  1. Yo seré aún más breve:

    1) No es usted gracioso -aunque alguien haya podido decírselo y usted creérselo-.

    2) Sus insultos le desacreditan a usted, no a mí.

    3) Haga el favor de tener un poco de respeto a su condición sacerdotal y dejar de mezclar, por hacerse el «ocurrente» -que no lo es-, algo tan serio como son los Novísimos, con sus chabacanerías sobre ‘diarreas’ y ‘estreñimientos’, que es la única ‘escatólogía’ empleada por usted en su comentario: 2. f. Uso de expresiones, imágenes y temas soeces relacionados con los excrementos. (DRAE). Debería darle vergüenza.

  2. «El primero es un obispo italiano». ¿Seguro? Yo apostaría a que se trata de Ilson Montanari, el brasileño Secretario de la Congregación de los Obispos.

  3. Don ACATHOLICVS, seguramente quedamos los dos solos en este, ¿cómo se dice, post, tema, envío? Y rompo mi promesa de no volver a dirigirme a usted, porque creo que lo necesita. No me alargaré. Podría ir enumerando los párrafos como hace usted, porque sospecho que ambos estudiamos teología escolástica, pero no lo voy a hacer para que no me acuse de plagiarle. Vuelvo porque creo que usted necesita de mí para ejercitar sus neuronas contando palabras y faltas de ortografía y así evitar un acelerado avance de su demencia senil con visos de alteraciones megalómanas. ¿Cuál será el infantilismo, modificar el alias, (nick), de quién no se atreve a dar la cara con su nombre propio o constatar con una simple A que usted no es católico, en el sentido de hijo de la Iglesia duradera y permanente, por más que quiera envolver su desequilibrios mentales en leyes y cánones cambiantes. Sabe mucho de eso para ser laico. También sabe lo que saben pocos, que la escatología es la ciencia que se ocupa de las realidades terminales, las verdades finales de la vida, aunque usted reduce su significado, que también lo tiene, a realidades defecatorias. ¡Ah, pillín, se va usted delatando! Si realmente le eliminaron un comentario en el que me respondía y no es todo fruto de sus delirios, agradézcalo, hombre, pues le hicieron un gran favor para que no quede usted peor de lo que pretendía dejarme a mí. Termino como cura de almas, (¿posible hermano en el sacerdocio?): Suba moderadamente la dosis de Orfidal y empiece ya mismo con el Neurex 60 yo lo estoy usando para la pérdida de memoria y me va bastante bien, aunque no se puedan esperar milagros.

  4. Por cierto, D. Francisco: agradezco, en cambio, que haya eliminado la parte de mi otro comentario dirigido al troll, que en su comienzo dice: «Mire troll: aquí el único (…)». Lo lamento. Nunca debí rebajarme a su ínfimo nivel -al del troll, me refiero-.

  5. Cuando he visto que D. Francisco ha eliminado mi respuesta al cura Carballo, ni me ha sorprendido, ni me ha dado la pataleta, ni me he planteado, ni mucho menos, volver a poner el mismo comentario -suelo guardar el texto antes de publicarlo-. Yo no soy el dueño del blog, si no él. ¿Es justo que deje a su lenguaraz y ofensivo «amigo» cura sin mi réplica? No. Pero, ¿quién ha dicho que uno sea justo con familiares y amigos? Normalmente no se es. Por eso, y sin extenderme, sólo puntualizaré algunas cosas:

    1) Es un infantilismo de chaval de colegio modificar el nick de otro comentarista («acatholicvs») con el único propósito de ofenderle; e impropio de un sacerdote, le guste al blogger o no le guste.

    2) Decirle a quien te recomienda que le busques por Internet para saber quién es, que recuerda aquello de «no sabe usted con quién está hablando», no es una ofensa, ni lo pretende, sino la constatación de un vicio muy español: el darse «aires» con muchos menos motivos de los que el que profiere dicha frase cree.

    3) Yo no he llamado «chulo» a este cura motu proprio: lo ha dicho él mismo, como cualquiera puede comprobar. Yo, simplemente, he estado de acuerdo con su observación.

    4) También le he señalado que la simplona «salida» del ejemplo de la ducha es eso: una simpleza, no una frase ocurrente, como él debe de creer. Lo que le he puesto en mi anterior comentario es irrebatible: los sacerdotes tienen obligación de llevar traje eclesiástico; no es optativo. Por más vueltas que le dé y más ocurrencias y chistes fáciles con los que se quiera obviar o desviar la atención de tal hecho, no tiene vuelta de hoja.

    5) Por último, le he recordado dos cosas: que ni tiene capacidad de ofenderme, pese a sus exabruptos de carácter escatológico (que debe de pensar que quedan «estupendamente» siendo un cura quien los profiere), como por ejemplo lo de la «diarrea mental», o el «crónico estreñimiento»; y que comete múltiples faltas de ortografía y gramaticales, aparte de dar muestras de dislexia -que no voy a volver a repetir, porque quedan patentes en sus propios comentarios-.

    No es que el amigo cura sea tan listo y ocurrente, o escriba tan bien y de forma tan irrebatible que no dé lugar a réplica, sino que la misma se borra para que el amigo cura no quede en evidencia. Pero, me temo que el resultado es peor que si hubiera dejado mi respuesta, pues la eliminación de mi comentario no me deja mal a mí, sino a aquel de quien sí se han conservado sus mal escritos comentarios y sus exabruptos, que, para más inri, es cura.

  6. Mire troll: aquí el único (…). ¿Una «errata en un escrito», dice? Como no tengo necesidad, ni ganas, de volver a transcribir todos los comentarios del mentado para demostrar que usted miente -usted ya ha demostrado a lo largo y ancho de los comentarios que depone en este blog que es un perfecto embustero-, y además no procede, me limitaré a volver a copiar una sola frase, ya que lo de la lectura comprensiva no va con usted y hay que darle todo masticado para que lo entienda: «¿a quién represesta usted además de a si mismo?». Tres faltas ortográficas en tan breve frase. Y una de ellas, «represesta», es una clara muestra de dislexia -pues la N y la S ni siquiera están cerca en el teclado, como para poder excusarse diciendo que se le ha ido el dedo a la tecla de al lado-. Y como esta frase, le podría poner unas cuantas: qjue, podríoa, acntidad, hacermer, aguanterle, min…. Deje de hacer el ridículo y de defender lo indefendible, como hace habitualmente. Aunque, claro: no hay que olvidar que usted no conoce lo que es la vergüenza -Dios los cría y ellos se juntan-.

  7. ¿Curso acelerado en Roma de los neo-obispos españoles de la foto, presididos por el introductor Osorio? Acelerado e inyección en vena a dosis de caballo interconfesional.
    ¿Han leído ustedes el broncazo que les ha aplicado Francisco a todos los neo-obispos y veteranos?. Colegio completo de corresponsables. Tremendo. Los ha dejado lavados, escurridos y planchados. No se va a mover de la foto ni uno.
    Un trato más bien vejatorio. ¿César o Papa? Algo se trama muy gordo en prevención de lo cual hay que intimidar y anular si se es mal pensado.

  8. Efectivamente, como dice Aarvend discutir con ACATHOLICUS (sic) es inútil, es perder el tiempo, pero antes de discutir ya lo es intentar dialogar. Por lo tanto no seguiré perdiendo el tiempo con usted, don acatolicus. Tengo algo más útil que hacer. ¿Suy chulo y engreído? Tengo fama de lo contrario, pero con usted lo soy, aún reconociendo que hay aspectos en los que usted, sea sacerdote o laico, me supera. Yo puedo calmarme con una manzanilla, como me recomienda. Usted me supera, quizás Orfidal o Tranquimacín. Tiene usted toda la razón del mundo: Soy un cura nefasto porque da es sin tilde, en gallego a veces es con ella y me falla a menudo la traducción simultánea, pero reconozco que un cura que pone da con tilde es una especia de anticristo y por supuesto, protestantófilo.. Me gustaría saber cual es su profesión, ni está parado o quieto, a ver si lleva algún distintivo como por ejemplo llevan los funcionarios del ministerio de agricultura; una vaca colgada. . Usted debió ser un ejemplo de obediencia. ¡Pobres hombres los que solo saben obedecer! ¿ Así que tengo que llevar traje eclesiástico por imperativo legal SIEMPRE. ¿Cuando me duche también? ¿Una especie de ropón negro con bujeros (sic) para la cabeza y los brazos? Se me olvidaba, algún motivo tengo para ser un poco chulito, gracias a Dios. Búsqueme en internet. No me puse. Me pusieron. Siento no seguir dirigiéndome a usted para no aburrir al personal, aunque yo lo pasaba bien con sus ingenuas genialidades. Siga escribiendo, siga. Es usted muy divertido con su especie de diarrea mental en la forma y ese crónico estreñimiento en el fondo. No es que la naturaleza le dotase a usted, don acatólicus, de pocas luces es que usted no obedeció cuando le mandaron anotar donde se encienden.

  9. «Creo que deberíamos ser minimamente serios […] para no descalificarnos por nuestras propias palabras…» (sic)

    Pues aplíquese el cuento, para que no le suelten aquello de «consejos vendo, que para mí no tengo».

    «Católicus (¿universal?), muy poco apustólicus y nada de romanus, ¿a quién represesta usted además de a si mismo?»

    Y usted, en los comentarios de este blog, ¿a quién? Sospecho que la respuesta es la misma o similar; y si no, peor para usted. Sólo faltaba que tuviera yo que justificar el nick que uso. Si no le gusta, a usted también le queda sólo una posibilidad: aguantarse.

    «¿viene usted ahora a enseñarme a ser cura?»

    En lo referente al traje eclesiástico, desde luego que sí. Y si no usa traje eclesiástico SIEMPRE, como es su obligación, a recordarle que es usted un desobediente que se pasa las leyes eclesiásticas por el forro. ¿Cura católico, dice? Más bien diría que tal actitud es protestante. Déjese de tanta palabra huera y ponga en práctica lo que le exige el «Directorio para el ministerio y la vida de los presbíteros» al respecto -empiece por leerselo, como ya debería haber hecho, y póngalo en práctica-. Y si con eso no le basta, o le entran las veleidades protestantes de interpretar lo que le dé la gana, siga leyendo la «Nota explicativa» del Pontificio Consejo para la interpretación de los Textos Legislativos, que aclara que el canon 284 del Código de Derecho Canónico que ORDENA -no sugiere, ni propone- llevar traje eclesiástico a todo el clero, tiene categoría de Decreto General Ejecutorio, y por lo tanto, obliga jurídicamente.

    «Usted no insulta, católius. Usted dá pena».

    Estoy muy preocupado desde que me he enterado que le doy pena a un cura de pueblo rebelde y contestatario («dá» no lleva tilde, por si no lo sabía). Imagínese lo que da usted con esas salidas de tono y esa chulería, rayana en lo chabacano, cuando grita a los cuatro vientos lo que yo ya he dicho: que es usted un cura desobediente -según confesión suya, pues yo no he hablado de usted en ningún momento, aunque se dé por aludido-, que se pasa sus obligaciones por el forro y que no lleva traje eclesiástico porque no le da la gana. ¡Menudo cura! Y aún pregunta qué tipo de cura me gusta. Abreviaré diciéndole qué cura no me gusta, que tardo menos: uno como usted.

    No le pienso decir que no es caritativo, como usted sugiere. Es, simplemente, un cura chulo con ínfulas y con ánimo de ofender, que ha dado con alguien a quien no tiene capacidad de ofender aunque quiera. ¿Usted dando consejos gratuitos? Pues tome el mío, que también es gratis: cuando pretenda hacer de abogado de pleitos pobres no subestime a quien tiene enfrente.

    P.D.: Si le ofende mi respuesta a su impertinente y no solicitado comentario, mejor se toma una tila y asume su metedura de pata; pues si pretende convertir ésto en una guerra dialéctica indefinida, lleva todas las de perder y se va a cansar usted antes que yo. Y si no, al tiempo. A más ver.

  10. Creo que deberíamos ser minimamente serios a la hora de escribir en un blog de considerable difusión, para no descalificarnos por nuestras propias palabras y no convertir un post que dió pié para reflexionar sobre la misión de los obispos y curas de ahora y de aquí en una simple cotilleo sobre vestimentas. No es serio. Cualquier evangelizador tiene que ser fiel al mensaje y a su destinatario en su momento y circunstancia. Se está acudiendo al Santo Cura de Ars, modelo de algunas actitudes, pero no modelo de pasarela de sotanas. Lo admiro, le rezo, pero soy cura rural y no puedo ser su réplica por muchas razones una de ellas porque ni mi mis feligreses ni yo vivimos en el 1800. Católicus (¿universal?), muy poco apustólicus y nada de romanus, ¿a quién represesta usted además de a si mismo? ¿Me puede dar un esquema del tipo de cura que le agradaría a usted antes de sacarse el pijama? En mayo pasado se cumplieron cincuenta años de mi fin de carrera y ¿viene usted ahora a enseñarme a ser cura? Tengo sotana y la pongo a veces. Hace muchos años qjue no tengo alzacuellos ni lo necesito ni mis feligreses y conocidos.Le podríoa contar acntidad de casos en los que una simple tirita me cerraría puertas, mentes y corazones que acabaron cambiando después de hacermer querer.¿ Acaso dijo Jesús: Id al mundo entero vestidos de esta forma? ¿Se atrevería usted a insultar a un médico con cincuenta años de ejercicio de su profesión sin quejas de los pacientes ni de sus superiores diciéndole que es mal médico por no serlo como a usted le gusta? ¿Y tengo que aguanterle que me insulte a min sin siquiera dar su nombre? Usted no insulta, católius. Usted dá pena. Le voy a dar un consejo cordial. Entreténgase usted en escribir sus memorias, hombre y déjese de decir simplezas embadurnadas con una sola mano de erudición .No se moleste en decir que no soy caritativo. Ya lo sé. Claro que podría no serlo, pero si llevase sotana usted me lo perdonaría, ¿no?.

  11. Catholicvs

    No ; no los he contado a todos .
    Pero sustituya usted lo de «el 90 % » por » muchos » y ya alomejor así no le resulta a usted tan repulsivo mi comentario.

    Yo nunca he dicho que » el no uso de tal o cual prenda garantice ser o no ser como el santo cura de Ars »

    Simplemente he dicho que a ojos de muchas personas lo que importa de modo primordial es el corazón en línea con las enseñanzas del Evangelio y el servicio a Dios y al prójimo ….Y nada o muy poco el tipo de ropa que lleve el sacerdote.

    Lamento que lo que yo digo le parezca que contiene » ejemplos bobos » …..
    ¡No todos, señor mío , tenemos la inteligencia que usted tiene !

  12. ¡Y vuelve la burra al trigo! ¿Cómo sabe que el 90% de los sacerdotes en España no lleven sotana ni alzacuellos? ¿Los ha contado a todos? Creía que ya había abandonado tan absurda e inútil manía; pero veo que no. Por lo visto, hay que dar uso a la bola de cristal (o «medidor» de turno), que ha debido de salir caro y hay que amortizarlo. En fin…

    Incluso si fuera cierto lo que dice, que no lo es, sólo demostraría una cosa: desobediencia. Los sacerdotes y religiosos no tienen opción de elegir llevar o no traje eclesiástico: es obligatorio para ellos. Ya se ha tratado el tema numerosas veces en este blog. Aquí de lo que se hablaba era de la sotana. Y se lo vuelvo a decir: si a otro comentarista le parece triste que los obispos no la lleven, a usted sólo le queda una posibilidad: aguantarse. Cada uno opina lo que quiere. Y también le vuelvo a reiterar lo ya dicho por mí: el no uso de sotana no garantiza que el cura u obipo vaya a ser como el santo cura de Ars. Así que, no invente y déjese de los habituales ejemplos bobos, porque una cosa no tiene nada que ver con la otra. Veo que usted no cambia, salvo de nick.

  13. Van a tal velocidad los post que uno no sabe si llegará a tiempo en su comentario cuando queda en séptimo lugar el tema sobre el que quiere comentar. Es una prueba más de la capacidad de trabajo de Paco Pepe y de su agilidad a la hora de buscar temas. Mi comentario final en este post es para dar las gracias una vez más a Francisco José de la Cigoña por lo bueno que dice de mi y de mi hermano y cirineo Javier y de paso de nuestro obispo por concomitancia. Gratitud también a Aarbend que me cita cariñosamente por mi nombre y veo que tampoco le falta sentido del humor. En esa línea relativamente humorística, observo que entre los comentaristas de este asunto de los cinco o seis obispos de la foto hay muchas vocaciones subconscientes de modisto episcopal o sastre palaciego. ¿Versará ese cursillo en Roma sobre el atuendo de fuera o sobre las actitudes de dentro?

  14. Catholicvs

    Buenas tardes

    Reciba usted un cordial saludo.

    ¿Según usted, por qué se deja de llevar sotana ??
    ¿ puede decir claramente qué supone usted que hay detrás de que el 90 % de los sacerdotes en España ni lleven sotana ni lleven » tirilla » ?

    Yo no quito el derecho a nadie de que piense que es triste que un obispo no lleve chaqueta , simplemente digo que pienso que lo importante es que un obispo o un sacerdote sea como el santo cura de Ars . Con o sin sotana .Con o sin chaqueta . Con o sin » tirilla »

    A mi el que mi cardiólogo vista con una camisa de 12 € comprada en Carrefour o que vista con una camisa hecha a medida en Londres por el camisero que le hace las camisas al Príncipe Carlos y que cueste 300 € , me da igual.

    Lo que me interesa es que sea buen profesional y que me diagnostique y trate adecuadamente.
    Si lee, en sus ratos libres , a Romano Guardini o a Luca de Tena o a Pedro Salinas …… o la marca de su lavadora … son asuntos que me dan igual

  15. Querido Xosé Manuel: Seis horas con tu obispo seguro que fueron gratísimas para él. Porque de eso algo sé. Y no me cabe duda de que también para ti y para Javier. ¿Hay algo más hermoso para un sacerdote que la comunión afectiva con su obispo? Ya los obispos son más difíciles de clasificar entomológicamente. Pero no tengo la menor duda, después de conoceros a ti y a Javier, de que el obispo quedó encantado. Qué dos curas más distintos y más unidos en el afecto. Uno habla muchísimo más de lo que debería, y bien sabes por lo que lo digo, y el otro calla también mucho más de lo que debería. Pues menuda pareja más completa. Aunque uno se quede con ganas de oíros más a ti y a él. El año que viene si Dios quiere.

  16. Don Antonio: Una vez más, el que sabe, sabe, gracias. Era un error del artículo. En el curso había cinco obispos, los que salen en la fotografía. Punto final.

  17. Dices, amigo Paco, que poco más puedes decir que los obispos de la foto que referirte a aspectos referentes a su físico. Yo puedo decir, para los que no descalifiquen mis palabras de antemano y sin leerlas, algo más del de nuestra diócesis de Mondoñedo-Ferrol, el mío, D. Luís Ángel. Puedo decir que no puedo presumir de conocerle, porque del todo no me conozco a mí mismo. Tan sólo estuve con él seis horas el domingo día 4 de este mes en el que confirmó en la fe de la Iglesia a 16 adolescentes y jóvenes de unas cuantas parroquias rurales que no están a salvo del “cambio climático” que afecta tanto a jóvenes como a no tan jóvenes tanto rurales como urbanitas. A continuación comimos mi cura y cirineo Javier, otro sacerdote, yo y el Obispo con 84 vecinos de la parroquia donde se habían concentrado las confirmaciones.
    Coincido en que D. Luís Ángel es alto pero nunca mira desde arriba, en vertical, sino que su mirada se encuentra siempre, por ahora, en horizontal. Digo por ahora porque no sé si le obligaremos a cambiar de dirección subiéndole contra su voluntad a un pedestal para tenerle lejos y poder criticarle más a placer en voz más bien baja o incluso ramplona como la del profesional sembrador de cizaña. No nos habíamos visto pero ya habíamos guasapeado mucho, (ni sé inglés ni lo voy a aprender). Ya dice mucho eso de que el obispo guasapee como un amigo más con uno de sus curas con dificultades de voz y que no pertenece al consejo de consultores.
    Todos pudimos sentir a un hombre cercano, sencillo, con un lenguaje de fe comprensible, que ya sabe usar con soltura el báculo y la mitra, pero no se preocupa excesivamente por ellos, porque tiene que dedicar su tiempo a otras cosas como conocer a sus ovejas y cuidarse de algún macho cabrío, reverendo o no, que en nombre de su iglesia pueda atacarle a traición. Que conste que no deseo ascensos en mi “carrera”. Ya no me queda mucha carrera.

  18. «¿Es un error decir seis cuando eran cinco? ¿Son seis y uno se perdió en el momento de la fotografía?»
    .
    Es un error decir seis pues son cinco y nadie se ha perdido.
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    Los últimos obispos «ex novo», nombrados a lo largo de 2016, son, por orden de aparición, el de Vitoria, el de Mondoñedo-Ferrol, el auxiliar de Valladolid, el de Palencia y el auxiliar de Valencia. Son cinco y por ello son cinco los nuevos obispos fotografiados con Mons. Carlos Osoro, quien obviamente no puede ser alumno del curso.
    .
    A lo largo de 2015 no se nombró en España ningún nuevo obispo: todos los «nomine» lo fueron de quienes ya eran previamente obispos. Para encontrar otro neoobispo hay que remontarse al obispo de Barbastro-Monzón, nombrado el 27-12-2014. Es de suponer que asistiría al curso de 2015. Ergo no puede ser el «sexto perdido».
    .
    La explicación a la duda surgida es que quien haya redactado la noticia no haya reconocido al por lo demás inconfundible Mons. Osoro y lo haya supuesto un sexto obispo nuevo.

  19. ¿La sotana? Prenda desaparecida. No quedarán ni en los museos. Se ignora si por fobia antisotana o por pasada de moda con la desacralización pasada a pastoralismo. ¿Es más signo exterior el clergyman hoy tirando ya a paisanete desdibujado? ¿O ir de hombrecito laico indefinible en su quehacer diario?
    Si no se ponen sotana la mayoría de curas ni cuando están en el templo o suben al altar a prepararlo para «la eucaristía» o se meten, alguna vez alguno hasta sin estola, al confesionario donde todavía queden, igual que han abandonado el manípulo, cíngulo y casulla por añadidos antilitúrgicos que no se usaban «en la primitiva iglesia» ¿qué se puede pedir a la clerecía sacerdotal hasta hace poco tan visible e identificable que hasta cuando empezó a salir Rhaner jesuita encorbatado tiraba para atrás por actitud de desacralizado al que siguieron los teologazos Ratzinger y Hans Kúng de los tiempos incubadores de nuestros días deshabitados y tempestuosos?
    Dan el tipo de lo que son, sienten y viven. A todos nos pasa. ¿Para bien? ¿Para mal? ¿Para indiferentismo? A la vista está. Está a la vista que los bonzos no se desprenden de sus hábitos azafranados ni para dormir. Serían unos más sin pinta de gurus. Y entonces estarían de sobra y desapercibidos. En cualquier caso estos clergymanos de ahora no aparentan así como muy estéticos. Da la impresión de que pronto evolucionarán al traje de pisano y la corbata. Que es lo congruente con la sana laicidad desacralizada.
    Hay quien dice, muy autorizado en estos menesteres teologizantes, que Jesucristo fue laico y no sacerdote. Y ya se sabe, si de segur a jesucristo se trata hay que imitarle de laico tirando al cubo toda brizna sagrada y sacral. Tocará verlo.
    ¿Qué consignas recibirán los obispos estampillados en Roma durante su cursillo de efectividad interconfesional como compromiso? Mejor no ponerse a adivinarlo.

  20. Juanito: y todas esas cosas que espera usted de un obispo… ¿acaso son incompatibles con el uso de sotana? ¿Carecían de tales virtudes y cualidades todos los obispos de la Historia que la han usado en el pasado? ¿No? Pues, entonces, su comentario es, cuando menos, tan gratuito como el que critica. Cualquiera puede opinar que es triste que un obispo no lleve sotana, ¿o le va a quitar usted el derecho a opinar lo que quiera? Lo que habría que plantearse es por qué llevan clergyman y no sotana. La respuesta sería más que elocuente en muchos casos, si no en todos. Y así veríamos que, además del atuendo, cualquier parecido con obispos anteriores es pura coincidencia. también en cuanto a esas cosas que espera usted de cualquier obispo -y que no da el uso del clergyman-.

  21. Pedro, hace ya bastante (uno o dos años) el Blogger nos trajo la foto de Monseñor César Franco con uno de sus diocesanos en Segovia. En ella Monseñor aparecía con sotana, (auqnie el diocesano iba cual laico).

  22. Pedro
    Lamento no estar de acuerdo con usted.

    Lo que para mi merecería la calificación de » triste» sería , no si llevan chaqueta o no la llevan , sino para mi muy triste sería que su actitud fuera la de no parecerse, algo al menos , a grandes obispos que han dedicado su vida a llevar el mensaje de Jesucristo a todos y que han sido nuevos San Juan Bosco o nuevos Padre Damián ( el de los leprosos )o nuevos San Pedro Nolasco o nuevos Padre Segundo Llorente ( jesuita español que estuvo toda su vida en Alaska ) y grandes enamorados de los demás , sobre todo de los que sufren de una manera o de otra y a los que ayudan porque ven en ellos al mismo Cristo sufriente

    Si llevan camisa , si saben latín , si apoyan a los que van a Torreciudad , si han firmado o no han firmado lo que ha escrito otro obispo …..si reciben con mucho o poco cariño los escritos de un señor que sabe todos los rumores de posibles nombramientos episcopales , si oyen la Ser o Radio Nacional , si dan muchísimas facilidades o no a Kiko Arguello y le dejan que decore techos de iglesias o de catedrales ….a mi no me parece ni triste ni alegre sino indiferente

    Un obispo es un representante de los apóstoles, y si cuando se le acepte por la Santa Sede su renuncia sabe apartarse y no obstaculizar nada a su sucesor , es algo que habla muy bien de su espíritu de servicio y de respeto a la decisión de la Santa Sede de apartarlo de su ministerio.

    Si es feo o es guapo , si hace gimnasia o tiene 120 kilos , si es lector de Garcilaso de la Vega o de Luis Landero ¿qué importa ?

  23. En el curso les deben dar instrucciones precisa de como hacer para sabotear todo lo católico y promover la más crud apostasía. Lo de la sotana es más que significativo; pero hay cosas peores, mucho peores…

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