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Libro muy importante para conocer mejor lo que fue el Vaticano II

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Acaba de aparecer en Italia un libro que por las noticias que he leído del mismo, todavía no he podido hacerme con él, da la impresión de que va a ser una fuente muy importante para conocer mejor los intríngulis de aquel suceso eclesial tan importante y tan manipulado y tergiversado. Son las memorias del después cardenal Pericles Felici en sus días de secretario general del Concilio, que tuvo reservadísimas hasta después de su muerte y que confió a persona de su total confianza. No he visto en los medios españoles noticia de tan importante documento y si alguno ha publicado algo al respecto no me he enterado. Estamos pues ante una fuente no oficial pero de singularísima importancia pues seguramente nadie supo más de la asamblea conciliar que quien fue su secretario general. Pericles Felici fue persona de talante conservador y creo que ello da todavía más importancia a su testimonio. Persona de muy sólida formación no era propicio a embarcarse en cualquier aventura rupturista sin darse cuenta de sus posibles malos resultados. Y leo que su testimonio procura ser siempre imparcial aunque no exento en ocasiones de preocupación. Leo también que son muchísimos los datos que aporta sobre personas, decisiones papales, intervenciones, conciliábulos… que permitirán sin duda conocer mucho mejor lo que fue aquello. Un medio italiano refiere que la intervención de Felici fue muy importante ante el Papa Pablo VI en lo que se refiere a conferencias episcopales, celibato y los judíos. Otros temas capitales del Concilio entiendo, por lo que he leído, que quedan bastante más esclarecidos tras la aparición de tan importantes memorias. Si algún lector tuviera más datos que los que sucintamente expongo creo que todos agradeceríamos que nos los comunicara. P.D.: Me dicen que Edicep tiene los derechos para la traducción española que en estos momentos se está realizando                    

Comentarios
26 comentarios en “Libro muy importante para conocer mejor lo que fue el Vaticano II
  1. Mucho tema de comentario, GORKA 2, plantea en su último comentario. Antes de nada significarle que URBEL no es amigo mío de facto ya que no tengo el gusto de conocerlo si bien piensa en católico y eso me ofrece una hermandad en el Señor y en la Doctrina de la FE como con cualquier otra persona fraetrnal , hombre o mujer, que profese los mismos principios y fundamentos de nuestro CREDO católico y no ecuménico interconfesional-interreligioso..
    En segundo lugar es necesario puntualizar que la cita que propuse 1 T 6, 3-6 se refiere a 1 Tim(oteo) y no a 1 Tes(salonicenses) por lo que lamento la confusión inducida por imprecisión de mi parte y más aún si ha podido entender que con esa cita me refiero a claves políticas que están ajenas en absoluto del texto paulino atento precisamente a la Doctrina de la FE en su trascendencia.propia.
    Le agradezco muy mucho los datos que usted ofrece sobre el curriculum , realmente trabajado y responsabilizado, de las misiones llevadas a cabo por mons. Marchetto y en concreto en la Cuba castrista sostenida con el beneplácito de las fuerzas ateístas mundiales y alabada por la progresía enloquecida de cristianos nominales que hasta la ponen como paraíso en la tierra, ejemplar de humanismo a pesar de ser un régimen monográfico y monotemático sociológica y políticamente sin pluralidad de opciones que nadie reclama en el ámbito internacional a pesar de que dicen no haber democracia donde no hay pluralidad de opciones políticas. Sin duda que mons. Marchetto mantendrá recuerdos y valoraciones de sus días cubanos que le habrán servido para contrastar a dónde pueden conducir las pasiones de dominio humanas revestidas de ideología unilateral sectaria.
    Es la misma vida que no necesariamente significa purificacíón.
    Habla usted de marcionitas y maniqueos, a los que cabe añadir arrianos, pelagianos, priscilianistas y toda la maraña de ideologías que pululan dentro mismo de la corporación religiosa postvaticana sin que nadie le ponga coto porque está prohibido deslindar errores marginados de la Verdad revelada que resulta que ya nadie tiene ni tampoco la Iglesia de Cristo es la columna de la Verdad y solamente queda como resistencia a la promiscuidad doctrinal la porción de fieles a los que se les condena como cismáticos aunque no como herejes, porque las herejías son dialogables desde que se fundó la facultad teológica interconfesional de Tubinga y en cambio los apartados como cismáticos apestosos están condenados por pretender seguir siendo católicos que ahora resulta ser delictivo, a los que se les designa como «restauracionistas» intolerables.
    Y para no alargarme abusivamente le diré que no he olvidado que nada hay insalvable en la Historia de la Salvación.. No me olvidé por que afirmo con el Señor que todo se podrá perdonar en este mundo menos el pecado contra el Espíritu Santo, por mucho que se escamotee la sentencia inapelable del Señor al afirmar que Dios TODO lo perdona, a todos y siempre. Pues no el pecado contra el Espíritu Santo al que por cierto se le ha relegado al papel de soplón o inspirador sin acción específica y real de SANTIFICADORA en el mundo, actuante en los Sacramentos, vehículos de la Gracia santa porque son los lagares de fermentación conversora por el Espíritu Santo. Pero una vez que este contenido profundo de Liturgia Católica se ha desvanecido y rebajado al mero exterior protocolario de las celebraciones la Religión Católica queda desvirtuada y sin razón de ser sobrenatural.
    Y eso nos pasa, amigo GORKA2, a mi parecer salvo mejor y más atinada confesón de FE Católica.

  2. JOEL, gracias de nuevo por subrayar el papel de Mons. Marchetto en la hermenéutica de la continuidad, y por dejar ver las entretelas de su actuación. Marchetto es un hombre de fe, un hombre de Dios, un hombre que trabajó en África entre los más pobres muchos años, más de veinte años; Nuncio en Bielorusia en situaciones extremas de la caída del muro de Berlín; Nuncio en Cuba, con una Nunciatura que tenía que vérselas con la nomenklatura comunista. Siempre quiso trabajar coram Deo. Y a los hombres de fe, a esos, que deberíamos ser todos, siempre les toca en la Iglesia el papel de la purificación, ¡Crucem tua adoramus Domine!.
    Gracias, también, por insertarme en las claves apocalípticas del final de ITesalonicenses, (Creo que se refiere al cap. 5, porque el cap. 6 que ud. cita no existe en esa carta, ok?). Conviene no olvidar el V. 2 del Cap. 5, al que ud. se refiere: «El Señor vendrá como un ladrón en la noche». Claro, sin duda, el Kirios vino en Belén de Judá, en el Conc. de Éfeso, en Nicea, en Constantinopla, en Trento, en el Vaticano I, y en el Vaticano II, sin duda alguna, Vino, viene y vendrá hasta que nuestras túnicas blancas sean bañadas en la sangre del Cordero para participar de su gloria.
    Después de Vaticano II hay muchos santos en la Iglesia, más de los que podemos pensar, y mucha más santidad de la que nuestros cálculos humanos tetaniza y esteriliza.
    El Resucitado actúa en la Historia y en los hombres por y en su Espíritu Santo. «¡Mira el vacío del hombre si tú le faltas por dentro…¡ Pero la grandeza de la Madre Iglesia, toda la santidad de la Iglesia chorrea y mana de esa Fuente…»do stà la fonte que mana y corre», y eso hace que al lado de una puta surja un santo, al lado de un cobarde un guerrero audaz…y así, siglo tras siglo, minuto a minuto, la atracción pascual del Resucitado no cesa de enriquecernos: «Entra hasta el fondo del alma, Divina Luz y enriquécenos». Los maniqueos y los marcionitas de antes y de ahora, con nuevo cuño, quisieran una Iglesia formada por arcángeles celestiales, que negase la dialéctica de la Encarnación: El Verbo ha elegido la CARNE para santificarla y divinizarla, no ha elegido ángeles; y qué duda cabe, ser carne, ser hombre es mucho más apasionante y fascinante que ser arcángel. Al menos a mi me lo parece.
    Creo que no es justa su Vorvertändnis (precomperensión) de mi referencia al Card. Pietro Parolin:
    «el fervor que Gorka2 muestra por el sabio y santo Parolín tratando de salvar lo insalvable ya que en realidad da lugar a caer en la muy seria advertencia de San Pablo en 1 T 6, 3-6».
    Quizás olvidó ud. que no hay nada «insalvable» en la Historia Salutis, desde que el Verbo se hizo carne. Ésa es la gran diferencia entre un luterano y un católico, ellos creen que el hombre está muerto por el pecado; nosotros creemos que está herido, pero transformado y divinizado por estar injertado en Cristo (Cfr Rom 6). El optimismo antropológico es típicamente católico, así lo fue siempre, y así será; por eso el católico se rodea de santos para rezar; por el contrario, al luterano le estorba lo humano, por eso sus templos están desnudos, aburridos y solitarios. ¡A esa fascinante tarea, de hoz a coz me apunto yo, y si me deja, le invito a ud. JOEL, y a su amigo URBEL.
    ¡Podemos disfrutar mucho juntos!

  3. GORKA2: Era de justicia destacar a mons. Marchetto en su incansable batalla por mantener la hermenéutica de la continuidad en la ortodoxia de la Iglesia fundación de Jesucristo en la piedra de cimentación Pedro.
    Y por cierto aunque parezca salirse del tema y que sin embargo parece premonitorio, este señor arzobispo que no ha sido promocionado a más precisamente por mantenerse solamente católico, lleva el título personal de Arzobispo de ¡Astigi!, sin duda denominación ibérica del árbol arce, que se corresponde con la diócesis homóloga visigótica en la que hoy es la población sevillana de Écija en el valle del Genil, entre Sevilla y Córdoba, municipio de Écija donde por vez primera en el mundo cristiano se vindicó oficialmente el que luego sería Dogma de la Inmaculada Concepción.
    Una tierra donde se inició en el cursus honorum como cuestor el mismísimo Julio César que años después volvería como imperator de su legio para combatir a los hijos de Pompeyo frente a los que estuvo a punto de perder la vida en la batalla de Munda (año 45 aC Montilla-Córdoba) antes que lo asesinaran poco después en el Senado romano:»¿Tu quoque fili mihi? »
    Así que nada extraña la combatividad de mons. Marchetto que hace honor a Astigi y a su romanidad.
    Sandro Magister, el inclaudicable periodista católico italiano, ha destacado en alguna de sus crónicas el valor a toda prueba, prácticamente en solitario, de este arzobispo católico al que se trata de mantener ignorado y ante el que tantísimos otros se ven deformes o valetudinarios.
    Mons. Marchetto: “Aún prevalece la hermenéutica de la ruptura: hay mucho trabajo por hacer”. No solamente prevalece sino que marca las pautas y los tiempos ahora de aceleración desenfrenada.
    Y es que resulta imposible hacer una lectura complaciente del Concilio como quiere hacer mons. Marchetto con toda su formidable buena voluntad católica y no caer en el rupturismo en el que ni cae en un esfuerzo heroico mons. Marcehtto Y de ahí la carta de fondo ambiguo que le dirige Francisco y el fervor que Gorka2 muestra por el sabio y santo Parolín tratando de salvar lo insalvable ya que en realidad da lugar a caer en la muy seria advertencia de San Pablo en 1 T 6, 3-6.
    El contertulio Urbel no está exento de razón por mucho que duela y sin embargo el Vaticano II pudo ser un Concilio Católico para nuestro tiempo como se requería, pero que resultó heterogéneo, confuso, difuso y profuso por las ideología teñidas de dialéctica del «espiritualismo materialista» .

  4. JOEL, gracias por haber destacado el papel de Marchetto en los estudios del Vaticano II. nadie como él luchó en la Iglesia por defender la hermenéutica de la continuidad del Vaticano II y, muchas veces, mientras se las daban «Da tutti i colori», mientras la escuela de Bologna presidida por Alberigo -con grandes medios económicos- lo fustigaba a diestro y siniestro, con su hermenéutica de la ruptura.
    Gracias por haber publicado aquí la carta del Papa a Marchetto, creo que era de justicia que los iniciados españoles conozcan tal realidad. El trabajo incansable de Marchetto por recuperar y publicar el DIARIO de Felici no tiene precio.
    Está a punto de salir la traducción castellana del DIARIO en EDICEP (Valencia). Los teólogos de lengua española y los historiadores le estarán sinceramente agradecidos.

  5. Parece que las cosas no han cambiado mucho en el último medio siglo. Ya se sabe: la cabra tira al monte. La «mafia» o Grupo de Sankt Gallen constituye hoy un intento de reedición de las malas artes y maniobras entre bambalinas inauguradas durante el Concilio Vaticano II.

  6. Magnífica información la que nos ofrece el vasco Gorka2, muy de agradecer, sobre las memorias conciliaristas del secretario Felici en el Vaticano II. El editor final Agostino Marchetto es precisamente un defensor sin fisuras de la llamada «hermenéutica de la continuidad» de la Doctrina de FE de la Iglesia en oposición a tantos otros zascandiles rupturistas. Este monseñor escribió que :
    “El drama del post-Concilio ha sido separar fidelidad y renovación”. Aunque cabe preguntarse cómo hubiera podido originarse semejante dicotomía si en los textos conciliares no se hubieran incluído suficientes ambigüedades, imprecisiones o incluso contradicciones respecto a la ortodoxia como es el contenido de Nostra Aetate aunque figure con rango menor de Declaración que ha terminado por marginar de la ortopraxis de aplicación las Constituciones Dogmáticas y ha provocado la heteropraxis innegable en la que se nos ha metido a los católicos.
    Curiosamente a Marchetto le escribía en noviembre 2013, primer año de su pontificado, el papa Bergoglio en estos términos:
    «Querido Mons. Marchetto,
    Con estas líneas deseo mostrarle mi cercanía y unirme al acto de presentación del libro: “Primato pontificio ed episcopato. Dal primo millennio al Concilio ecumenico Vaticano II”. Le ruego que me sienta espiritualmente presente.
    La temática del libro es un homenaje al amor que Usted tiene a la Iglesia, un amor leal y al mismo tiempo poético. La lealtad y la poesía no son objeto de comercio: no se compran ni se venden, son simplemente virtudes enraizadas en un corazón de hijo que siente la Iglesia como Madre; o para ser más preciso, y decirlo con ”aire” ignaciano de familia, como “la Santa Madre Iglesia jerárquica”.
    Este amor Usted lo ha manifestado de muchos modos, incluso corrigiendo un error o imprecisión por parte mía, -y por esto le doy las gracias de corazón-, pero sobre todo se ha manifestado con toda su pureza en los estudios realizados sobre el Concilio Vaticano II.
    Una vez le dije, querido Mons. Marchetto, y hoy deseo repetirlo, que le considero el mejor intérprete del Concilio Vaticano II. Sé que es un don de Dios, pero sé también que Usted lo ha hecho fructificar.
    Le estoy agradecido por todo el bien que nos hace con su testimonio de amor a la Iglesia y pido al Señor que le recompense abundantemente.
    Le pido por favor que no se olvide de rezar por mí.
Que Jesús le bendiga y la Virgen Santa le proteja».
    Está visto que espiritualmente se puede estar presente y sin embargo no conforme. Incluso verse precisado, más que corregido, y sin embargo persistir en el error de cálculo y de orientación.
    Por lo mismo no se entiende bien que Parolin sea ensalzado de sabio y de santo actuando en parámetros conciliaristas bergoglianos de inmersión conciliarista interconfesioinal-interrreligiosa.
    Cualesquiera hayan sido las virtualidades del Vaticano II que ha dado lugar por sí mismo y sus hermeneutas a la separación de fidelidad y renovación. En realidad un cambio nada poético ni leal de la Religión Católica a sucedáneos laicistas o deístas, no solo de religiosidad o ascética actualizada.

  7. De lectura muy recomendable, las visiones de la Bta. A. C. Emmerick sobre el porvenir de la Iglesia (fácilmente se encuentran en Internet), en las que habla de una falsa Iglesia llena de inmundicia, de necedad, de oscuridad, de una protestantización de la Iglesia en general y de la liturgia en particular, de la obra de demolición de la Iglesia llevada a cabo por sus enemigos («hombres con delantal blanco» o sea, con mandil) y que contarían con la colaboración de numerosos eclesiásticos (entre otros, muchos obispos), etc.

  8. Agostino MARCHETTO, Vincenzo Carbone (+), Il «Diario» conciliare di Monsignor Pericle Felice, Editrice Vaticana, (Roma 2015), 589 pp. ISBN 978-88-209-9597-3.

    El profesor Vincenzo Carbone fue encargado durante muchos años del Archivo del Concilio Vaticano II, y nos dejó el inmenso tesoro de 63 volúmenes que son las Fuentes Oficiales del Concilio: Las Actas Conciliares. Carbone fue uno de los colaboradores más estrechos del Secretario General del Concilio, Pericles FELICI. Y de hecho su «Diario» fue el pan cotidiano del trabajo meticuloso de Carbone durante su larga vida (96 años) hasta la hora de su muerte (*27-6-1920, +13-2-2014). Felici había confiado a Carbone sus secretos más íntimos en caso de muerte imprevista, entre ellos el lugar donde escondía su diario: el fondo de un reclinatorio, cerrado en la parte inferior. Así pues, Carbone lo encontró y comenzó a estudiar su contenido, que nunca publicó, y que al final de su vida entregó al Capítulo de S. Pedro.
    A. Marchetto tuvo siempre una fuerte relación intelectual con Carbone, y recibe del Capítulo de S. Pietro toda la documentación, «Diario» y transcripción de Carbone. Concretamente se trata de cuatro cuadernos titulados «Cogitationes cordis mei», y ocho agendas anuales, que van desde 1959 al 1966.
    El Arzobispo Agostino Marchetto, es doctor en Derecho Canónico y Licenciado en teología, Diplomado en Teología Pastoral, Diplomático de carrera, trabajador incansable en el Servicio Diplomático de la Santa Sede durante muchos años, más de treinta, al servicio de la Iglesia; veinte de ellos en África entre los más pobres de la Madre Iglesia, y Nuncio Apostólico en diversos países. Durante los diez últimos años, Secretario General del Pontificio Consejo de la pastoral para los emigrantes e itinerantes. Discípulo del Prof. M. Maccarrone y G. D´Ercole, ha conservado siempre el amor por la investigación científica, como muestran sus múltiples estudios sobre el Concilio Vaticano II. Con este volumen, Mons. Marchetto, con incesante interés histórico por el Vaticano II, nos regala a los expertos y a la historia un Diario Conciliar excelente, dado el papel central que tuvo el Felici como Secretario General del magno Sínodo. En el fondo, y a la postre, nos adentra en la arena de la Fuentes no oficiales conciliares, entre las cuales el Diario del Secretario General ocupa un puesto particularísimo. Cierto es que si Felici no hubiese afrontado con perseverancia la escritura de su Diario nos faltaría esta bella historia de amistad con Dios, y al mismo tiempo estas historias sinodales vividas desde dentro, en un puesto de extraordinario servicio a la Iglesia. A un ojo avizor no le puede resultar baladí que Marchetto -que ha sido cabeza de león en este inmenso trabajo- haya puesto a Vincenzo Carbone con la cruz entre paréntesis en la cabecera de la portada; intelligentibus pauca… ¡Esto sólo lo hace un Lord!
    La confianza y la amistad entre el Papa Juan y Felici van creciendo a medida que avanza el Concilio; el 20 de junio del 1961 el Papa le confía: «I nostri caratteri si incontrano ed è un bene per il Concilo». Y el Papa le intima: «aiutamoci a vicenda. Facciamo come nel coro: prima canta uno, e mentre questi riposa, canta l´altro».
    Nos parece de especial interés un texto del Diario del día 21-6-1964. El lector recibe así información directa de nuestro grande Felici, y puede contextuar como se veía él mismo delante de su inmensa responsabilidad. La traducción y la cursiva es nuestra:
    «A veces pienso como me puede haber tocado a mí el oficio de Secretario del Concilio Ecuménico. Un poco por carácter, un poco por formación, un poco por el ministerio ejercitado con ciertas orientaciones, yo me encuentro dispuesto a compartir en la doctrina y en la práctica algunas posiciones que se ha convenido en llamar tradicionales, aunque mirando con serenidad -así me parece- a las aperturas, que pueden mejorar los espíritus y hacerlos más disponibles para la difusión de la verdad y del bien.
    En el Seminario, particularmente, he buscado corregir (más que combatir) algunas ideologías de marca alemana o francesa, respecto la ascética, la liturgia, la formación espiritual, la moral etc.
    Ahora, sin embargo, me encuentro en el Concilio con el deber de hacerme el imparcial entre las diversas tendencias; y aquello que tiene la voz más fuerte es aquello a lo que yo he mirado con una cierta preocupación. El caso es que en la práctica la preocupación es también de los superiores, a pesar de que ellos deban mirar con una cierta imparcialidad este florecer de cerebros y a veces se sientan fascinados por ellos. Naturalmente quien debe proseguir (sin poder decir la fuente) es el Secretario General, el cual debería combinar cosas que en la práctica son bastante incombinables. A pesar de todo lo cual, yo tengo plena confianza en la gracia del Señor y en el tiempo. En mis capacidades confío muy poco. Vamos adelante, in nomine Domini, de quien viene la ayuda», (21-6-1964).
    La inmensa multitud de datos sobre cargos, personas, instituciones, decisiones papales, administración interna de las Comisiones, corrupción de la Curia, en definitiva de todo lo referente al Vaticano II, resulta una fuente inagotable para los historiadores. ¡ Cuántas cosas se aclaran y se interpretan en su contexto real y diario, con estos sudados documentos de Carbone !
    Baste señalar la importancia de tres documentos: Felici deberá presentar al Papa un proyecto de estructuración de las Conferencias episcopales (31-1-1964 y 21-5-1964), y un documento sobre el Celibato (28-1-1965 y 7-10-1965). A ello se añade el redactar un documento final sobre los Hebreos (21-5-1964 y 2-7-1964).
    Que mi lector no lo dude… ¡No te pierdas la lectura de este diario, tiene un enorme poder dietético para interpretar en su justa medida el Munus Regendi de muchas decisiones pontificias de hoy y de su Secretaría de Estado, al frente de la cual tenemos el gozo de tener un sabio y un santo: PAROLIN. Gracias a Dios la Iglesia Madre es mucho más grande de lo que nuestros pobres cálculos humanos imaginan. Estamos hechos de paja y adobe, pero el Espíritu Santo hace maravillas con el barro cuando éste se deja modelar. … 2Cor 12, nos lo recuerda: ¡¡ TE BASTA MIGRACIA !! Ahí radica nuestro tesoro y nuestra alegría.

  9. Ya que se habla de un libro sobre el Vaticano II, ¿me pueden dar su opinión sobre «El Rhin desemboca en el Tíber»?

    Hace poco escuché una opinión favorable al libro de un historiador serio, pero ateo.

  10. Nadie que conozca la historia de la Iglesia pretenderá que ningún tipo de intrigas hayan podido «deslegitimar» (sea lo que sea lo que ese verbo tertulianesco signifique aquí) el concilio Vaticano II.
    Lo que particulariza como único a ese concilio ecuménico es que, por confesión expresa de Juan XXIII en Gaudet Mater Ecclesia (su discurso de apertura el 11 de octubre de 1962), su propósito fundamental fue exponer la doctrina católica con arreglo a «las formas de investigación y las fórmulas literarias del pensamiento moderno» y «un magisterio de carácter predominantemente pastoral». No la fe (definir verdades y condenar errores) ni la reforma de la disciplina eclesiástica, como todos ellos desde Nicea pasando por Trento y el Vaticano I, ni la unión con los cismáticos orientales, como por ejemplo Florencia, ni la terminación del cisma de occidente, como Constanza y Basilea. Esa causa única es la que hace al Vaticano II enteramente aparte entre todos los concilios generales. Y la que permitirá que algún día ¡quiera Dios abreviar esta terrible prueba! se hunda en el completo olvido, junto con «las formas de investigación y las fórmulas literarias del pensamiento moderno» y «un magisterio de carácter predominantemente pastoral».

  11. Felici lo fue todo en su tiempo y llegó a proclamar que tenemos Papa en la elección del papa Liciani y del papa Wojtyla , Juan Pablo I y Juan Pablo II respectivamente.
    Fue secretario del Concilio, pero es que también responsable de las modificaciones del Derecho Canónico y luego presidente de la Signatura Apostólica como después lo sería el cardenal Burke defenestrado por Francisco hasta la Orden de Malta.
    A parte el Secretario estaban los moderadores capitaneados por el cardenal Lercaro gran sostenedor de la pobreza de la Iglesia y en la Iglesia que repercutiría en los asamblearios de Medellín, Puebla, Santo Domingo y Aparecida con sus respectivos documentos, en el último de los cuales fueron los cocineros redactores Bergoglio-Fernández.
    Puede que las memorias de Felici aporten detalles complementarios, pero la importancia suma de las derivas del Vaticano II estuvo en los moderadores Lercaro, Doepfner, Agaganian y Suenens quedando semi relegado Ottaviani, toda vez que el secretario de Lercaro, que en realidad lo fue durante el Conciilio de los otros moderadores era el levita político democristiano-partisano Giuseppe Dossetti que en realidad manejó los hilos del escenario y el pasteleo.
    Es el mismo Dosseti que fundó, junto con Alberigo, el Instituto de Ciencias Religiosas de Bolonia que ha servido de modelo para las diócesis en general como sucedáneo real de las Facultades de Teología Católica y que es conocido como Escuela de Bolonia editora del la monumental Historia del Concilio en la que un clérigo filipino fue el encargado de proponer y defender la tesis del Concilio como ruptura y no como evolución o hermenéutica de la continuidad, clérigo que hoy es el Presidente de Caritas Internacional y que responde a la identidad de cardenal Tagle, tapado para próximo papa-obispo de Roma. Tanta y tan decisiva influencia fue la de Dossetti, se supone que con grupo asesor «discreto», que a su rebufo surgió el llamado monasterio de Bose solo para seculares de ambos géneros, especie de priscilianismo revivido, al que Francisco tiene en gran estima
    Por lo demás nunca se podrá llegar al fondo del primer y único concilio pastoral porque resulta que en el archivo vaticano fata documentación que ha desaparecido.
    Por más que Joaquinito quiera comparar peyorativamente a Trento con el Vaticano II y hasta denigrar al primero para exaltar el rupturista según Tagle, resulta pretensión inútil. Sencillamente. por sus frutos los conoceréis. Por mucho que los judaizante se empeñen en lo contrario.

  12. El «diario» del entonces Secretario General del Concilio Vaticano II, editada finalmente por Agostino Marchetto por el fallecimiento de su inicial editor (Mons. Carbone), es una obra espléndida, no ya por los datos concretos que aporta (algunos, no por conocidos, menos llamatativos), sino por la descripción del tono general en que transcurrió la magna Asamblea.
    Emerge aún más grandiosa la figura del beato Pablo VI.

    Baste esta muestra:
    «14 de octubre de 1965. Audiencia con el Santo Padre (…). Me muestra dos cartas escritas por algunos Eminentísimos (cardenales), en las que se critica su modo (el del Papa) de intervenir ante la Comisión Teológica (se refiere a las indicaciones de Pablo VI a dicha Comisión sobre la necesidad de que quedara más claro en el texto de la futura Constitución Dei Verbum la relevancia de la Tradición en la Revelación; de hecho, en la entrada del 23 de septiembre anterior escribe Felici sobre el Papa: «Está preocupado por el esquema De divina Revelatione. Quiere que se hable más y más claramente de la Tradicón como fuente constitutiva de la Revelación. Me encarga que se lo diga a la Comisión»).
    Continúa la entrada del 14 de octubre: «Les ha respondido (Pablo VI) diciendo que el Papa no puede limitarse a aprobar o no al final (de los trabajos); sino que debe también (hacerlo) in itinere, aconsejando, persuadiendo,etc. Optime!»

    Manuel Cámara
    Bibliotecario del Seminario de Jaén

    P. S. En Amazón está más barato (36,26 € y gastos de envío gratis) que en la web de la Editrice Vaticana (40 € más gastos de envío)

  13. Para quienes comparan al concilio Vaticano II con el de Trento: el nivel de las intrigas eclesiales y políticas que afectaron al concilio tridentino no fue menor sino mucho, mucho mayor que en el caso del Vaticano II. Si deslegitimamos el segundo por dichas intrigas, con más razón deberíamos hacerlo con el de Trento. Viceversa, si aceptamos el de Trento pese a las intrigas que lastraron su desarrollo y casi lo hacen fracasar, con más motivo el Vaticano II, que tuvo un desarrollo mucho más suave y tranquilo.

  14. Otro eclesiástico relevante que acaba de publicar sus memorias, pero en vida, es el Cardenal Sebastián. En ella dice, por ejemplo, que, en su opinión el Opus Dei no encaja en la figura de la prelatura personal, sino de la asociación pública de fieles. También afirma cosas tan sorprendentes como ésta: «No veo con claridad que tengamos que considerar como algo definitivamente cerrado la cuestión de la ordenación sacerdotal de las mujeres. No parece que sea una cuestión de fe. Pienso que si, pasado el tiempo, la Iglesia lo ve conveniente para el bien de las almas podría reconsiderarlo. Pero sin entrar en esta cuestión, con la debida preparación, podríamos ordenar a algunos viri probati, solteros, viudos o casados, como presbíteros de segundo grado y ministros de la Eucaristía… Ministros de la Eucaristía casados que, bajo la dirección y la autoridad de un presbítero, celebren la Eucaristía en varios puntos dentro de una misma parroquia».

    http://www.religionenlibertad.com/intensas-memorias-del-cardenal-sebastian-opus-dei-camino-clero-nacionalista-psoe-47598.htm

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