Juan Manuel de Prada: El castillo de diamante. Espasa, Barcelona, 2015, 455 pgs No soy especialista en las novelas de Prada. Así como he leído muchos artículos de él, con múltiples coincidencias, su faceta más significativa como autor me era desconocida. “Morir bajo tu cielo” me pareció espléndida y así creo haberlo reflejado en el Blog. Esta otra me apresuré a comprarla pero confieso que me daba pereza emprender su lectura. Que al fin he concluido y en muy poco tiempo. Santa Teresa tiene una vida novelesca pero ya me era conocida como lector de un par de biografías. Mujer verdaderamente apasionante pero que me parecía ajena a una novela. Bastaba con el relato de su vida. No disponer de mucho tiempo y cuatrocientas cincuenta páginas animando a disuadirte hicieron que algunos meses pospusiera su lectura. Pero, una vez comenzada, me pareció apasionante. Es una novela en la que la protagonista, una de las dos protagonistas, es Santa Teresa. La otra, una mujer también destacadísima como lo fue la Princesa de Éboli, Doña Ana de Mendoza y de la Cerda. Apellidos ilustrísimos de la España de entonces. Y es forzoso señalar, como presupuesto previo, que no estamos ante una biografía de ambas sino ante una creación literaria de la que son protagonistas ambas. Y en la que la imaginación del autor recrea una acción que en no pocos momentos es eso: imaginativa. Aunque por supuesto con un fondo histórico real. Muy elaborado. ¿Cómo calificar la novela? Diría que bélica. Porque es una lucha, casi a muerte, entre las dos protagonistas. Ellas son todo. Los demás, comparsas. Aunque naturalmente necesarias. Y de ese enfrentamiento, históricamente real, Prada hace un relato en el que en todo momento hace estar deseando pasar página para ver lo que ocurre en la siguiente. No es en ningún modo una novela piadosa. Es sin duda una novela católica. En la que sería absurdo recriminar si Fray Juan de la Miseria estaba tan loco o si Antonio Pérez se acicalaba tanto. ¿Fue todo así? Pues seguramente no. Pero es una novela. No una tesis doctoral de la Facultad de Historia. Me asombra como Prada ha podido sacar tanto de un enfrentamiento cierto entre dos mujeres notabilísimas que, en principio, nadie podría suponer que alimentaran una novela. Pero ahí está el genio del escritor. Lo de Baler se me antoja una fruslería para un narrador comparado con la dificultad de lo ahora emprendido. Es mucho más fácil hacer una novela sobre la batalla de Lepanto que sobre el Tratado de Tordesillas. Prada ha acreditado que su talento novelístico supera cualquier obstáculo. ¿Un pelín de cultura necesaria para leerla? Tal vez sí. Pero el autor se esfuerza en clarificar los antecedentes. Por lo que casi todo el mundo puede entrar en la trama sin pensar que está en Marte. Creo haber leído que va ya por la cuarta edición. Os la recomiendo sin la menor duda. En estas fechas próximas que alguien se la regale a sí mismo o a algún amigo. Con la recomendación, también, que la amiga no sea monja. Hay algún pasaje que no me parece adecuado a ojos monjiles. O al menos a lo que pienso que deben ser los ojos de las monjas. Y si estoy equivocado, peor. Me ha parecido una novela excelente y de gran interés. Os la recomiendo.
Lecturas LXXXIX: Otra novela de Juan Manuel de Prada
Ayuda a Infovaticana a seguir informando