Uxío Breogán Diéguez Cequiel: Nacionalismo galego aquén e alén mar. Desarticulación, resistencia e rearticulación (1936-1975). Edicions Laiovento, Santiago, 2015, 450 pgs. Esta historia minuciosa del galleguismo está escrita desde la radicalidad, tal vez no sea ajeno a ella que el autor se llame Breogán, y desde esa perspectiva de una visión de esa militancia política que no deja de ser interesante. Y la conclusión de la misma se puede resumir que eran pocos y mal avenidos. Me da la impresión de que eso perdura incluso hoy. Sus héroes son Castelao, Bóveda y Reboiras. El primero de un activismo político y una personalidad notables, llena muchas páginas. Bóveda ha sido mitificado por su temprana muerte violenta y con notable éxito. Y de Reboiras pienso que ni su muerte, también violenta, le ha dado permanencia histórica. Hay apenas le menciona nadie y tal vez exagere con el apenas. Los más moderados, no digo ya un Otero Pedrayo o un Filgueira, sino incluso Ramón Piñeiro, de indudable y activa militancia galleguista, no gozan de la simpatía del autor. Si a eso se une que la oposición al franquismo en los años más duros fue casi exclusivamente comunista y ajena al galleguismo, en el maquis, que tuvo importancia, el galleguismo estaba ausente, pues prácticamente fue mucho tiempo casi nada en Galicia. Y muerto Castelao tampoco en el exilio. Muchísimos nombres, el índice onomástico son dieciséis páginas y gran parte de ellos absolutamente desconocidos por los gallegos de hoy y también por los de entonces. Nunca me interesó esa militancia política y si adquirí el libro y hoy os la traigo al Blog no es evidentemente por ella sino por el apoyo que pudo encontrar en algún sector de la Iglesia, que lo hubo. Y aquí mi gran decepción. La Iglesia prácticamente no existe. Es posible que por la radicalidad del autor. De los primeros años cita a dos sabios e ilustres sacerdotes, Jesús Carro y Paulino Pedret (p. 247), que no tuvieron dificultad alguna con el régimen imperante. Amaban a su tierra y a su lengua y nada más. No volvemos a encontrar sacerdotes hasta 1969 en el que algunos militantes de la UPG se reunieron en la rectoral de Fonsagrada, donde era párroco José Estévez, para preparar un hoja propagandista (pg.323). En los últimos años de la década de los sesenta cita como galleguistas a unos seminaristas que estaban en Roma y que se autodenominaban Os Irmandiños y a los clérigos «padre Seixas, Francisco Carballo, Xosé Chao Rego, Ramón Valcárcel. Hilario Leopoldo López Rego y Xosé Estévez» (pg. 324). Entre los citados Irmandiños nombra a José Martinho Montero Santalha, Joám Trillo y Andrés Torres Queiruga (pg. 324). En 1973 dice que fueron detenidos los curas de Cangas y Meira (pg. 336). Y que en 1975 fue registrada la Domus Eclesiae de Ferrol (pg. 345) y el domicilio del párroco de Canido en la misma ciudad (pg. 346). Para tan escasa pesca pude haberme ahorrado echar las redes y leerme más de cuatrocientas páginas.
Lecturas LXXXIII: El galleguismo y la Iglesia
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