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Lecturas LXVII: Otra tomadura de pelo de García Cortés

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Texto: Pastora Vega Carlos García Cortés: Baltasar Pardal Vidal. Sacerdote diocesano, catequeta y fundador. Edibesa, Madrid, 2013, 334 pgs. ¿Y ya van…? Este sacerdote coruñés, Carlos García Cortés, se ha hecho un patrón biográfico y de acuerdo con el mismo nos deja una biografías en buena parte inútiles y en la que no lo es insuficientes. Conoció la ciudad de La Coruña en el siglo pasado unos sacerdotes verdaderamente notables y muy merecedores de una biografía. García Cortés, también sacerdote coruñés, éste nacido en aquella hermosa ciudad gallega, no tiene con los biografiados más relación que la de haber nacido en la ciudad donde aquellos ejercieron su ministerio sacerdotal y la ordenación in sacris. Más la de habernos dejado unas mediocrísimas biografías de unos sacerdotes verdaderamente notables. Creo que me ocupé en su día de las que dedicó a Sardina (1998), Toubes (2009). Con la de Pardal se cierra la trilogía en mi opinión frustradísima. Todos los libros son iguales. Comienzan con muchísimas páginas absolutamente inútiles y clónicas. Tiene acceso a unos datos, irrelevantes, y los encaja vengan o no a cuento. Que no vienen. Supongamos que a algún desocupado se le ocurriera la insensatez de escribir una biografía de mi persona. Datos elementales, que podrían ocupar dos o tres páginas, dónde nací y cuando, quiénes eran mis padres, hermanos que tuve, estudios que realicé…., dos o tres páginas de texto, se podrían multiplicar hasta el infinito con los datos de los registros parroquiales de padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos… aunque no tuviera ninguno el menor relieve social. Si a eso añadimos fecha de nacimiento de todos, con quiénes casaron, dónde y cuándo, hijos que tuvo cada uno pues el número de páginas aumenta considerablemente. Si por haber nacido en Vigo se mencionan los restantes ayuntamientos de la provincia de Pontevedra y los nombres de sus alcaldes, el nombre de la comadrona que atendió a mi madre, el del párroco que me bautizó con fecha de su nacimiento, ordenación y fallecimiento más los destinos que tuvo, catedráticos de Derecho y Económicas que tuve en mi carrera aunque de algunos ni pisara sus clases y de ninguno fuera lo que se dice discípulo, nombre de los perros o de los gatos que algunos tuvieran y de los veterinarios que los asistieron… Estoy haciendo una caricatura de la técnica biográfica de García Cortés pero, más o menos. Sabemos cuáles eran los «puntos poblacionales» de mayor entidad en el entorno de la parroquia donde nació Pardal, las parroquias donde nacieron sus padres y los ayuntamientos a los que pertenecían, habitantes de las parroquias, parroquias de los padres, abuelos y bisabuelos, nombres de todos ellos,.. De sus hermanos sabemos hasta quienes fueron sus padrinos de bautismo, hijos que tuvieron quienes los tuvieron, profesiones, con quien se casaron, si alguna tuvo algún hijo de soltera, como se llamó ese hijo, con quién casó después…  Nombre del resto de las parroquias del arciprestazgo en el que estaba la parroquia en la que nació Pardal, párrocos y coadjutores de la misma con una pequeña nota biográfica de cada uno, alumnos del seminario que llevaron el apellido Pardal tuvieran o no relación con el biografiado, Rector, vicerrectores, mayordomo, directores y profesores que tuvo en el seminario, con nota biográfica de no pocos, calificaciones obtenidas en cada asignatura, seguramente el único dato de interés en este apartado y ya como guinda de la inutilidad en el saber quien pronunció el discurso inaugural de todos los cursos a los que asistió Pardal y título de la disertación. Cosa que ha repetido en las biografías de los otros dos sacerdotes a las que nos hemos referido y que me parece una de las mayores estupideces biográficas que cabe consignar pues no tienen nada que ver con el biografiado salvo su asistencia al discurso en cuestión. Pues con todos esos saberes, inútiles en su gran mayoría concluyen las 152 primeras páginas del libro, prácticamente la mitad del mismo. En la décima parte cabrían los datos verdaderamente importantes de la niñez y juventud de Pardal. De lo verdaderamente importante muchísimo menos y también siempre adornado de saberes inútiles. Párrocos, coadjutores, capellanes y adscritos de San Nicolás de La Coruña, abades y canónigos de la colegiata de Santa María. Como Pardal fue un ilustre catequeta, nombres y datos biográficos de otros catequetas ilustres. Cómo fundó un instituto religioso, nombre de las directoras del mismo hasta nuestros días y marcha de la fundación hasta el momento presente. Pues algo de Pardal, sacerdote notabilísimo, se termina sabiendo después de la lectura del libro pero mucho menos de lo que cabría esperar sobre lo importante de su vida y muchísimo más de lo verdaderamente inútil en una biografía. Penoso trabajo y notable pérdida de tiempo en quien lo escribió y en quienes hayan emprendido su lectura.

Comentarios
0 comentarios en “Lecturas LXVII: Otra tomadura de pelo de García Cortés
  1. No es tan inútil trabajo de minuciosidad la búsqueda de los detalles sociológico-geográficos que aporta el autor respecto a sus biografiados. Es sabido que uno es con sus circunstancias. Pero es que además para las zonas o comarcas en las que se desarrollan esas vidas queda para la posteridad toda una serie de noticias y notas características que de otra manera se perderían irremisiblemente. Me parece que desde un enfoque cultural es francamente meritorio y de agradeccer cuando menos como información elaborada para quienes sentimos curiosidad comunitaria y por las actitudes de quienes nos precedieron. Ya quisiéramos saber en cada comarca cómo fue el devenir que ha dado lugar a lo que somos y cómo somos.

  2. Don Francisco, algo ocurre con la entrada titulada «Nuevos cardenales»: no puedo acceder a ella pero sí a todas las demás del blog.
    Por otra parte, y centrándonos en el tema del post, Edibesa tiene mucha, muchísima paja en su catálogo (de la que por lo que usted cuenta forman parte esas biografías que escribe el tal García Cortés). No hablo de libros heréticos, hablo de libros absolutamente prescindibles. Con lo caro que es editar un libro y dado que ya se editan demasiados títulos cada año, sería una buena idea que fueran más selectivos. Y es una lástima, porque tienen también cosas muy interesantes (p.e. el comentario completo a San Juan que escribió Santo Tomás de Aquino).

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