LECTURAS CXXXIV: Un libro totalmente prescindible

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Integrismo e intolerancia en la Iglesia

Laboa, Juan María: Integrismo e intolerancia en la Iglesia. PPC, Madrid, 2019, 301 pgs.

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Tengo un pésimo concepto de los Laboa. Y del historiador todavía peor que del diplomático. Creo que la historia le debe poco y la Iglesia nada. O solo el escaso sentido de una vida. El año 2020 es el de su 81 cumpleaños y hace ya tiempo que este vasco (Pasajes de San Juan, 1939) no mueve a nadie. Recuerdo que hace un año o dos le llevaron a dar una conferencia a Salamanca a la que acudieron, más o menos, una docena de ancuanas. Monjas todas por su aspecto, que no por el hábito.

El libro, como aportación histórica, no aporta nada. Elementalidades y además desorbitadas para caricaturizar una muy importante realidad española que condicionó muy seriamente a la Iglesia en nuestra patria en los siglos XIX y XX, en sus versiones carlista, integrista y nacionalcatólica.

La jerarquía, romana y española, quiso sumar su número y marginar sus lealtades y carlistas e integristas no se dejaron. En una representación, avant la page, de la hoy tan alabada autonomía de los seglares. La libertad estaba con ellos y el autoritarismo con León XIII y los obispos. Curiosamente el clero, en su mayoría, estaba con los seglares. Así fracasaron la Unión Católica de Pidal, los Congresos Católicos de Sancha y el peso político de la Iglesia en España.

El nacionalcatolicismo específico, porque también lo fueron carlismo e integrismo, produjo una conjunción de Roma, obispos y pueblo, o parte muy considerable del mismo, que también se liquidó, y una vez más, con causa, importante, de Roma y los obispos.

Esos hechos ahí están y son historia. La verdadera. Se puede caricaturizar sobre ellos. Y eso hace Laboa. Repetir a estas alturas la historieta de la maravillosa Iglesia de Cristo, prostituida ya a comienzos del siglo IV y hasta casi el final del siglo XX, para volver a renacer hoy ni es serio ni es nada. Estupidez pura y simple. Y eso es lo que quiere vender Laboa. Por supuesto que a bobos. Porque con el Concilio, que hoy ya no interesa a nadie, sólo ha llegado una liquidación por derribo. Con lo que únicamente vende humo. O sus ilusiones fuera de la realidad.

Con mal estilo que siempre es el suyo. Mezclar en el integrismo a Sardá con Corbató, es sectario. Como si alguien nos presentara como representantes del catolicismo andaluz al beato cardenal Spínola y al Palmar de Troya. Con las correcciones que procedan. Porque ni Sardá era Spínola ni Corbató el Palmar.

La Iglesia que desea Laboa de momento no existe. Y dada su edad, y la mía, soy un año más joven que él, no es probable que la veamos. Penosa vida la suya perteneciendo a una Iglesia que diecisiete siglos resultó impresentable. Y que la buenísima todavía no la ha visto.

Ahora, los hay verdaderamente inasequibles al desaliento. En España no ha habido modernistas, que es lo que de verdad es Laboa. En un siglo largo nadie ha sido capaz de encontrarlos en los días de Loysy, Tyrrell… Pues él no desespera de hallarles. ¡Y es un historiador!

Libro inútil como texto de historia. Válido únicamente para conocer a Laboa. Pero, ¿a quién importa Laboa?

 

 

 

Comentarios
7 comentarios en “LECTURAS CXXXIV: Un libro totalmente prescindible
  1. Laboa es mucho poder, oscuro. Terrorífico lo que cuentan con jactancia los de Deusto en «La Biblia y la Parabellum» sobre el fallecido nuncio Juan Sebastián Laboa, hermano de este. De nuncio en Panamá metió al dictador Noriega en la nunciatura y luego se lo entregó a los yankees. Cogió a los etarras que estaban en Panamá y se los llevó a Cuba y Venezuela. A Venezuela en avión presidencial. Luego se fue a Paraguay y el dictador Stroessner que llevaba décadas en el poder y parecía eterno se tuvo que largar. Luego apoyó a Gadafi desde Malta. Cuentan que se ganaba a los altos eclesiásticos por el estómago, con las comidas que les ofrecía,

    Con esos precedentes y otros hechos visibles me parece que si Parolin y Sosa quieren el tirano Maduro se larga y deja en paz a los millones de venezolanos en salida. ¿Cuál es la responsabilidad de la diplomacia vaticana en lo que sucede en Venezuela? ¿están en la misma operación en España?

  2. «El nacionalcatolicismo específico, porque también lo fueron carlismo e integrismo, produjo una conjunción de Roma, obispos y pueblo, o parte muy considerable del mismo, que también se liquidó, y una vez más, con causa, importante, de Roma y los obispos.»

    Paco Pepe, no entiendo, ¿estaban o no Roma y los obispos con el pueblo?

  3. Más que Laboa es Laboba.Claro que La-Boa puede ser una serpiente bastante peligrosa.En fin, otro vasco progre perfectamente innecesario y necio.

    1. Escasa inteligencia muestra usted. El blogger es un reputado estudioso de los movimientos integristas en España. Lo comenta, y se lo agradecemos, porque domina la materia y puede aclarar y enjuiciar con conocimiento de causa un libro que puede despistar a los ingenuos o sectarios como usted. Personalmente, le agradezco el análisis. Uno sabía que Laboa no es Tellechea con su arzobispo Carranza. Ahora puedo enmarcarlo con precisión. Gracias, don Paco Pepe.

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