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LECTURAS CXXXII: Un libro capital para entender la deriva de la Compañía de Jesús

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Urbano Valero: Pablo VI y los Jesuitas. Una relación intensa y complicada (1963-1978). Mensajero, Bilbao, 2019, 374 pp.

Urbano Valero (1928-2019) era de los jesuitas más capacitados para escribir este libro que no dudo en calificar de muy importante por

que marca el inicio, con Arrupe, del hundimiento espectacular de la Compañía de Jesús. Quien fue su prepósito general (1965-1983), la conoció con más de treinta y seis mil jesuitas, los últimos datos oficiales apenas contaban ya 15.842 el 1 de enero de 2018. Muy probablemente en 2021 sean ya menos de 15.000. Y con un gran número de ancianos.

Ya en España, como en Europa, con alguna excepción en el Este, y en América, los datos son mucho peores. Llegamos en nuestra patria, antes de la gravísima crisis, a los tres mil jesuitas españoles. En el 2021 apenas quedarán unos 600 de los cuales trescientos o casi superarán los ochenta años. Y de los otros trescientos doscientos se acercarán mucho a octogenarios. Menores de cincuenta años apenas superarán un par de docenas.

Se comprende perfectamente que en su tiempo se dijera aquello de que un vasco fundó la Compañía de Jesús y otro acabó con ella.

Pues Valero refleja, desde sus posiciones ciertamente pero con datos de gran interés, el inicio de la deriva de los jesuitas hacia el abismo. Aunque hubiera gérmenes patógenos anteriores, en base a las relaciones, en momentos muy conflictivas, de Arrupe y la Compañía con Pablo VI. Y desde un mirador privilegiado pues durante la tormentosa Congregación General 32 era Valero Provincial de España.

Desgraciadamente para la Iglesia y para la Compañía de Jesús coincidieron dos personalidades ambas de aspecto débil pero que sólo uno, el pontífice, lo era realmente. Arrupe era un visionario, de buenísimas palabras hacia el pontífice que disimulaban una decisión rupturista con lo que la Compañía había sido. Él quería otra cosa aunque tuviera que disimularla. Frente a él un Papa dubitativo, que alternaba graves advertencias con elevadísimos elogios y que esperaba una obediencia que no encontraba pese al famoso cuarto voto. Que ahora la Compañía vendía como limitado sólo a aceptar ir a misiones. Voto inútil hoy pues el Papa no manda a misiones a ningún jesuita. Y Pablo VI debía seguir creyendo aquello del perinde ac cadáver y lo de que si yo viera blanco… Sin misiones que valgan.

Pues, alabanzas, encontronazos y claras reprimendas de alguna de las cuales Arrupe salió llorando pero igual de arrupita que antes de las lágrimas.

Ya en su discurso de apertura de la Congregación General 31 (7/5/1965) Pablo VI muestra una vez más su doble cara. Y en la severa les recuerda que Ignacio quiso que la Compañía “fuese, sobre todo, firme baluarte del catolicismo y como un escuadrón adicto, valiente y fiel a la Sede Apostólica”.

Y se refiere a Arrupe antes de ser elegido: “El prepósito general que elijáis deberá vigilar atentamente que no haya discordancia en vuestra sinfonía, sino, al contrario, resuene una alabanza armónica común, pletórica de fe y de piedad. Y verdaderamente me complazco y me alegro en subrayar que esa concorde armonía existe en la mayoría de vosotros”.

Pues, si existe en la mayoría hay una minoría en la que no. Eso es lo que pensaba el Papa. Creo que es pura evidencia que ahora han cambiado las tornas y que aquella mayoría es hoy minoría y la minoría de entonces, gran mayoría.

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Y continúa Pablo VI: “Así, pues, en el pensar, en el enseñar, en el escribir y en las actitudes todas deben evitar seguir al “mundo”, el “dejarse llevar por cualquier viento de doctrina” (Ef 4,14) yel hacer concesiones a las novedades perniciosas por un excesivo apego al propio juicio”.

Y en el discurso de clausura de la misma, Congregación General ¡6/11/1966) les duce: “¿Queréis vosotros, hijos de Ignacio, soldados de la Compañía de Jesús, ser todavía hoy, y mañana, y siempre, lo que desde vuestra fundación habéis sido para la Iglesia católica y para esta Sede Apostólica? No tendría razón de ser esta pregunta si no hubiesen llegaddo a nuestros oídos rumores y voces referentes a vuestra Compañía –y también a otras familias religiosas- y no podemos ocultar nuestro estupor y nuestro dolor por algunas de ellas.

¿Qué extrañas y siniestras ideas suscitaron en algunos sectores de vuestra numerosa Compañía, la duda de que debiera seguir existiendo como el santo que a ideó y fundó, la describió con normas sapientísimas y firmísimas y que una tradición secular, madurada por una atentísima experiencia y refrendada por las más autorizadas aprobaciones, modeló para gloria de Dios, para defensa de la Iglesia con maravilla del mundo?”

Eso, antes del arrupismo. Los textos posteriores se multiplican, alguno con mayor dureza. La Congregación General 32, con firme intervención del Papa, marcó el punto álgido del desencuentro. En el libro encontraréis todo así como la obediente desobediencia de Arrupe. Pienso que, más que un falso, era un terco visionario convencido de su misión.

La muerte de Pablo VI pone fin a esa “relación intensa y complicada”. Arrupe siguió a la suyo. El prontísimo fallecimiento de Juan Pablo I le ahorró una dura intervención del Papa que hizo suya Juan Pablo II, Papa que llegó a intervenir la Compañía con un delegado personal. Un anciano ya incapaz que no resolvió nada. Un nuevo general, Kolvenbach, con apariencias más moderadas, tampoco resolvió la crisis existencia de la Compañía. Sus sucesores, Nicolás y Sosa, la agravaron hasta el desmadre actual en la que la heterodoxia se mezcla con la corrupción en no pocos. Pero de eso ya no trata el libro.

Se refiere, pero muy brevemente, al intento español de forma una Compañía observante, que el episcopado en principio apoyó pero que Arrupe, con la ayuda de Tarancón, consiguió que Pablo VI desestimara. No podemos conjeturar si eso habría tenido éxito o no. Lo que sí es evidente es el fracaso absoluto de la Compañía arrupista. Que se muere.

Valero podría danos muchos más datos sobre el fallido proyecto español desde su cargo de provincial de España pero ha preferido pasar rápidamente por ello sin muchas precisiones. Transcribe el documento en el que un grupo de jesuitas , verdaderamente lo que entonces se llamaba “padres graves”, entre ellos Solano, Bartina, Ortoneda, Piulachs, Martín Prieto, Soto…, denunciaban la peligrosa deriva que estaba tomando la Compañía en nuestra patria. Una de las voces críticas que el Papa recibía según el mismo repetía.

Libro de mucho interés cuya lectura no dudo en recomendar a quienes quieran conocer los orígenes de la crisis de la Compañía que tanto ha influido en la de la Iglesia. Lectura que debe hacerse con un coeficiente de corrección por cuanto el autor, como provincial de Castilla después de España, es uno de los responsables directos de lo sucedido.

14 comentarios en “LECTURAS CXXXII: Un libro capital para entender la deriva de la Compañía de Jesús
  1. “04 Julio 2019 Nuevo consultor de Provincia El P. General ha nombrado como nuevo consultor de Provincia a José Javier Pardo SJ, delegado de la PAT Loyola desde 2017. Sustituye en esta tarea al P. José María Guibert SJ”

    Preguntas para informados, por favor. ¿Cuáles son las funciones del Consultor? ¿puede, de hecho, mandar más que el Provnicial? ¿hacen cíclicamente la sustitución del Consultor en verano cada ciertos años?

  2. El padre Urbano Valero falleció muy poco después de publicarse el libro, descanse en paz.

    ¿Cómo se produjo el cambio radical en los jesuitas? Sé poco. Y por lo poco que sé parece que fue un cambio súbito, sin apenas transición. De ser los líderes de lo más cercano a lo que se consideraría “integrismo” -el jesuita cardenal Billot, claramente- a ser los líderes de lo que puede considerarse “modernismo”, coincidiendo con el Vaticano II, en plena exaltación ahora con lo supuestamente amazónico. Ese misterioso cambio súbito en España se ejemplifica con la conocida figura del padre Llanos. De intransigente puritano contra Rita Hayworth a cura obrero, que yo sepa sin solución de continuidad, y siempre con el capitán Pinilla surtiendo de personal a los servicios secretos. Parece como si todo estuviera previsto desde hace tiempo.

    Dice el padre Urbano Valero que hay 250 congregaciones femeninas de espíritu ignaciano. Para no haber mujeres jesuitas su influencia es espectacular. Si todas esas hicieron el mismo cambio súbito, algo retardado, sería impresionante.

    1. Lo que demuestra su doblez, típica de los italianos, que no pueden evitarla.Por eso los purpurados de ese país, en un 99’99% son puro estiércol diabólico.

  3. Son útiles también para comprender la deriva de la Compañía en el siglo XX el libro del exjesuita (y secretario del cardenal Bea) Malachi Martin. Se titula «Los jesuitas y su traición a la Iglesia». También es muy iluminador en el mismo sentido el libro biográfico del padre José Ricart Torrens sobre el padre Piulachs. Su título es «Un jesuita rebelde».
    De hecho, los jesuitas son hoy tan poderosos y soberbios que sin proceso de beatificación ninguno ya han entronizado por su cuenta como santo a Arrupe en un altar lateral de su iglesia del Gesù: allí aparece en un gran cuadro tipo «pietà» sosteniendo a Jesús en el lugar de la Virgen.
    Por cierto, hay un aspecto de la Compañía actual extremadamente grave e inquietante : no solo se trata de su fascinación filomasónica (Ferrer Benimeli…), sino de su cada vez más observable «coordinación» o «convergencia» con la secta del mandil. He aquí algunos títulos de escritos del padre jesuita Pedro Álvarez Lázaro que hablan por sí solos :
    La Masonería, escuela de formación del ciudadano; Un mundo mejor es posible y necesario (Ponencias presentadas en el VII Convento del Supremo Consejo del Grado 33); Por qué masones( con otros autores).

  4. El agostamiento y la pronta desaparición de la Compañía de Jesús en mitad del olvido popular, la insignificancia de sus postreros miembros (pontífice incluido), el alcanfor de sus seguidores y la nada en general, es un acicate para conservar la fe en la acción de la Providencia.

    1. Así es.La desaparición de la Compañía del Diablo, en unos diez años, será lo mejor que le haya ocurrido a la Iglesia en siglos.

  5. Conocí personalmente a Urbano Valero,de una valía humana extraordinaria. Destacadísimos este Valero y Tejerina en su generación de jesuitas de la provincia Castilla-León y bastante menos aunque con mando de amplios vuelos Álvarez que acolitó a Arrupe. Aunque recio, sólido e impetuoso, Valero se dejó llevar por el arrupismo aunque siempre le quedó un trasfondo preconciliar de católico. No se adhirió Urbano Valero al movimiento de contrarreforma despegado del arrupismo que encabezó el P. Parente al proponer que se les concedieran algunas casas de la Compañía donde pudieran vivir y recibir novicios como ignacianos pertenecientes a la Orden SACERDOTAL que fundara San Ignacio y compañeros cofundadores hasta que llegó el espititualista de la santidad profana Arrupe de los curas- pastores intercambiables al que ahora el Sosa Abascal, sin demonios familiares, quiere elevar a los altares.
    Estuvo Pablo VI muy inclinado a conceder a los respritinadores lo que pedían, pero Arrupe comosionó al entonces todavía obispo Cirarda, al margen de las gestiones de Tarancón y los suyos de menor influencia papal, para que convenciera a Pablo VI del que era amigo desde el Concilio, a que lo denegara.
    La diferencia entre los jesuitas y los arrupitas, los unos solo católicos,apostólicos y romanos; los otros ya más interconfesionales de la interreligiosidad; el espíritu sobrenatural que movía a los primeros y el profano desacralizado de los segundos impregnados de panenteísmo krausist,ase observa a la perfección en este escrito:

    «Crónica de un rector

    El colegio de León se estrenaba en octubre de 1959, continuando el curso iniciado en Carrión de los Condes. Pero al mismo tiempo era ya veterano, con la solera que posan en las instituciones los años. Con 105 a la espalda, la tradición del veterano Carrión sirve de plataforma al esfuerzo de la adaptación leonesa.

    ¿Qué es este colegio de jesuitas?.. Principalmente colegio de vocaciones, para su orientación y cultivo. Creemos firmemente en la vocación infantil y juvenil: esa llamada de Dios a unos pocos para una realización directa y plenaria del ideal evangélico. El internado con capacidad para 250 alumnos con deseos de pertenecer un día a la Compañía; y un cupo de puestos -hasta los 400- para otros muchachos externos o mediopensionistas, sin estas disposiciones vocacionales, comprometidos a llenar el nivel de formación del internado.

    Se estrenaba esta fórmula abierta, más en consonancia con las aspiraciones fronterizas de la pedagogía jesuítica. Desde 1954 todos los alumnos del colegio hacían sus estudios completos del bachillerato oficial. El nivel del colegio seguirá exigiendo unas cualidades del carácter, intelectuales y religiosas no corrientes, cuya vida es una vocación para algo grande. San Ignacio expresaba su pensamiento así: ..De los que solamente son al presente estudiantes saldrán con el tiempo diversos: quién para predicar y tener cura de ánimas.. quién para el gobierno de la tierra y administración de la justicia, quién para otros cargos». A la Compañía le urge la formación de hombres que, en cualquier campo, llenen la misión de exigencia actual; la formación del futuro apóstol y del futuro seglar que por su espíritu y ciencia sean instrumentos útiles para la Iglesia y para la Patria.

    Y llegó el momento histórico de pasar a León, elegido en el área amplia del noroeste de España, y sede de la provincia jesuítica del mismo nombre. Esta ciudad había pedido su colegio, y la Compañía se lo ha dado en unas disposiciones óptimas. El proyecto se convirtió enseguida en obra de interés social. Este es el Colegio actual de vocaciones, en León.

    Los alumnos fundadores eran 273 en total, procedentes de los diversos territorios de la provincia de la Compañía: Galicia, Asturias, León, Zamora y Salamanca. y la Compañía se ha volcado con este colegio. Para un número que irá muy gradualmente, y en conformidad de méritos y no de capacidad para abonar una pensión, aumentando hasta 400 aproximadamente, la Compañía ha dedicado a 21 profesores educadores, y 3 directores espirituales; todos con sus títulos y grados correspondientes. Su mérito en la educación integral de estos muchachos consiste en la dedicación durante doce horas a lo largo de la jornada, a la formación de éstos a los que se exige mucho por suponerles capaces de soportar esta exigencia. Queremos forjar al hombre en lo natural para preparar la estructura en que la vocación pueda apoyarse. Esperamos que un buen número de es. tos alumnos pasarán a las filas de la Compañía de Jesús; los demás, troquelados en espíritu de trabajo y austeridad de diversiones, harán rendir al máximo ese acopio de virtudes familiares que todos traen, y que son las que hacen posible nuestra eficiencia. De nuevo citamos a San Ignacio: «y finalmente porque de los niños se hacen los grandes, la buena educación en vida y en doctrina de éstos, aprovecharán a muchos extendiéndose cada vez más el fruto» J (Const. Parte IV).

    Los datos aportan estas cifras de la cosecha -en vocaciones- del colegio apostólico de Carrión, y ahora León. Son .721 los que han pasado al Novicia- do. Hoy el 75 por ciento de profesores de la Universidad Pontificia «Comillas» -y pasan del 40 por cien de la totalidad de la provincia S. J. de León provienen de este centro. Muchos presentes en el acto inaugural, y entre ellos, el leonés de Riaño P. Ángel Tejerina, Provincial. Ellos han llevado el peso del apostolado en los campos misioneros de Anking. Formosa, Filipinas, Cuba. Santo Domingo. Puerto Rico; y las 3 grandes provincias del Brasil: Goyana. Minas Gerais, Espíritu Santo confiadas entonces por el P. General, a nuestra provincia…»
    El arrupìsmo lo arruinó prácticamente todo; el sinodalismo amazonita arrupítico bergogliano desertizará la Religión Católica

    1. POR SER,NO YA RELIGIOSO,
      NI OBISPO,NI AL FIN,PERSONA;
      POR NO ADORAR LA POLTRONA
      QUE TE DA UNA VIDA MUELLE,
      TENIENDO EL VALOR Y EL FUELLE
      DE NADAR CONTRACORRIENTE,
      A DESPECHO DE LA GENTE
      COBARDE,QUE TANTO ABUNDA
      EN ESTE MUNDO ASQUEROSO…
      CON ANHELOS DE QUE CUNDA
      TU EJEMPLO,TEMPLADO Y FUERTE,…,
      QUIERO BRINDAR POR TU SUERTE,
      RINDIENDO HONOR A TU NOMBRE.
      PUES, QUE AUN POCO CONOCERTE,
      CAMINO…,¡ERES TODO UN HOMBRE!

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