LECTURAS CXLV: Letanías del Corazón de Jesús, más necesarias si cabe en tiempos de pandemia.

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Las Letanías del  Corazón de Jesús

Cervera Barranco, Pablo: Las letanías del Corazón de Jesús. Escuela del hombre interior. Fonte/Monte Carmelo, Burgos, 2020, 249 pgs.

Un pequeño e importante libro, en edición de bolsillo, en el que Pablo Cervera, sacerdote, nos deja un cumplido análisis de las letanías del Sagrado Corazón de Jesús. Y no os señalo tanto la aportación exegética del recitado litánico, sin duda el valor intelectual del libro, como lo que me parece que es su gran valor en estos días atribulados que estamos viviendo.

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El P. Manuel Iglesias SJ lo apunta en su “A manera de prólogo”, escrito “en la pleamar de una pandemia”. “Tal vez muchos se habían olvidado de rezar”. Y añade: “De mi infancia, en pleno mundo rural, carente de muchas cosas que hoy nos parecen absolutamente necesarias, conservo el recuerdo de algo tan simple como las “rogativas”: en la guerra, en la sequía, en las epidemias del ganado o de las personas, en la inseguridad social, etc. Todo eso nos hacía acudir al Dios y Padre del cielo con procesiones a campo abierto como un viacrucis en el que todos ocupábamos el puesto de los dos ladrones: “Señor, ten piedad” . Esta vez nos han fallado las campanas; y las imágenes de Cristo crucificado, o de la Virgen patrona, madre amorosa”.

¿Nos han fallado? Las campanas y las imágenes no fallan. Eso es cosa de otros. Que no las tañen o las sacan y además cierran los templos para que ni podamos acudir a ellas. Pues para estos increíbles días que nos han dejado sin iglesias y sin sacramentos, con escasas excepciones, refugiados en sucedáneos como internet o la comunión espiritual y sin pastores o solo en fotografía, libros oracionales como el presente adquieren un enorme valor.

Los recitados litánicos son cultos de adoración o veneración en los que la alabanza repetitiva no pocas veces se convierte en mera expresión verbal cuasi inconsciente. No digo que ello no tenga valor alguno, es mejor una misa distraída que no ir a misa, pero no es lo ideal. La aportación de Pablo Cervera es doble. Por un lado nos explica cada invocación y además nos permite una meditación sobre las palabras con que alabamos a Dios en su Sagrado Corazón.

Magnífico instrumento, y más en estos días, para rezar durante un mes las letanías, leídas lentamente y cada día disfrutando del contenido de una invocación. Lo que está al alcance de todos. Si se añade una breve meditación de ello, miel sobre hojuelas.

Y como tras el texto de Cervera, éste ha añadido las meditaciones de Juan Pablo II sobre las mismas letanías, tenéis asegurados dos meses de breve y hermosa oración que además hará que os encontréis con el Sagrado Corazón de Jesús, otro de los increíbles y vergonzosos abandonos posconciliares que no han traído ningún bien y sí muchísimos males.

Os lo recomiendo vivamente, añadiéndoos aquello de Gustad y ved que bueno es el Señor. Se nota especialmente acercándoos a su Sagrado Corazón.

 

Comentarios
4 comentarios en “LECTURAS CXLV: Letanías del Corazón de Jesús, más necesarias si cabe en tiempos de pandemia.
  1. Refugiarse en Jesús

    Fray Luke VanBerkum OP
    05 de Agosto de 2020

    En la vida espiritual a menudo nos sentimos tentados a adoptar la actitud de «arreglar las cosas nosotros mismos.» «Si me esfuerzo mucho y supero este pecado habitual, seré lo suficientemente santo como para acercarme a Jesús en la oración.» Esta actitud es un sinsentido.

    En el primer momento de la tentación o al darnos cuenta de haber cometido un pecado, debemos acudir a Jesús. No se precisa ningún paso previo.

    ¿Y dónde encontramos a Jesús? En la Cruz. Es difícil contemplar la cruz, pero ahí es donde nos espera el Señor
    Jesús está en la cruz y está allí gracias a mí. Esto tiene dos acepciones:

    Primero, debemos afrontar la realidad de que Él está allí por mi culpa : Jesús está en la cruz por mis pecados. En la cruz aparece exteriorizada la maldad interior del pecado.
    El pecado destruye, mutila, avergüenza. Al fijar nuestros ojos en la Cruz, vemos cómo nuestros pecados son una verdadera muerte, cómo por nuestras fuerzas no podemos curar nuestras heridas y, no importa cuánto lo intentemos, pues nos es imposible volver a la vida.
    Sin embargo, no podemos sin más llamarnos «pecadores.» Debemos ser los «pecadores que encuentran refugio en Jesús,» porque es Él Quien cura las heridas de nuestra alma.

    Afortunadamente Él está allí gracias a mí. Jesús está en la cruz porque me ama.
    Al morir en la cruz, Jesús conoció todos los pecados que cada hijo de Adán cometería y, a su vez, mereció todas y cada una de las gracias que desea otorgarnos.
    Murió una vez por todas hace dos milenios, y, no obstante, debemos acercarnos a Él ahora mismo, para recibir esa gracia por la cual somos curados y devueltos a la vida.
    La cruz es la fuente de la vida para cada uno de nosotros. Cuando nos acercamos a Jesús en la cruz, nos damos cuenta de que la gracia suficiente para sanar un hábito o debilidad pecaminosa en particular, ya nos ha sido obtenida.

    Encontrarnos con la cruz todos los días es mucho más que soportar por la gracia las dificultades que se nos presentan sin ser buscadas, ya sean pruebas que nos vienen de otros o dolencias físicas.
    Encontrarnos con la cruz todos los días implica mantener unidos dos aspectos de la misma: La vergüenza y el desorden que causan nuestros pecados, así como el amor de Jesús.
    Cuando nos examinamos a nosotros mismos y aceptamos con humildad nuestra total incapacidad para curar nuestras debilidades y pecados, descubrimos que realmente estamos contemplando la cruz de Cristo y la buscamos por la vida que otorga.
    Como pecadores que acudimos a Jesús, el reconocimiento mismo de nuestra pecaminosidad y el quebranto de nuestro corazón son la acción por la cual nos encontramos al pie de la cruz, la fuente de la vida. Cualquiera que sea el camino y el método asumidos, nos es imposible arreglar nuestros asuntos sin la ayuda de la gracia.

    Debemos acudir a Jesús.

  2. Son preciosas y siempre me han dado mucha devoción. Las he rezado muchísimas veces de rodillas ante el Sagrario para reparar y hacer penitencia por los penitentes a lo que había absuelto de sus pecados en confesión.

  3. Es necesario estas lecturas para unirnos a nuestro Creador y Redentor y obviar la política globalista e idolatría a la pachamama en la que se ha convertido el pontificado de Bergoglio .

    1. Gracias VERITAS LIBERABIT Vos. Ud con su ejemplo nos alienta a creer en que todavía existen buenos y piadosos sacerdotes. Parte de la jerarquía está… PA qué «contarle si ud. Ya sabe y comprueba en su Ministerio?… Hace meses que me planteo que tenemos que desagraviar por tantos abusos, faltas de fe y MUCHA Irreverencia que se está produciendo desde que se oficializo la pandemia, real o no, y la excusa de muchos para ORDENAR Y OTROS RECIBIR Gratamente, la Comunión en la mano. Yo modestamente procuro rezar a diario la Corona de la Divina Misericordia o el Rosario de la Preciosisima Sangre, además del rezo diario de Rosario a la Virgen Maria. No veo otra solución… Porque ese empeño en que el «bicho» puede contagiar en Misa y en la Comunión, pues no lo veo o más bien veo una INTENCIÓN MALÉVOLA DE PROTESTANTIZAR LA MISA Y LA EUCARISTÍA.

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