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LECTURAS CLIII: Recomendando un libro de un hijo mío

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Fernández de la Cigoña, Fernando: Catolicismo para Dummies. Torres Editores, Granada, 2020, 200 pgs.

A lo largo de mi ya larga vida he publicado muchísimas notas bibliográficas pero es la primera vez que lo hago de un libro escrito por uno de mis hijos. Y en el que no he tenido parte alguna salvo la de ser su padre y la del ambiente familiar. Sabía que había escrito un libro de tema religioso para el que no me hizo la menor consulta y estaba seguro de que sería de buena doctrina. Una vez publicado emprendí su lectura y, una vez concluida comprobé que me había quedado corto. Me parece excelente y utilísimo para el fin que se propuso.

Copiaré lo que dice la contraportada:

“¿Qué es la Parusía? Si Dios es bueno… ¿por qué hay Mal en el mundo? ¿Qué son los novísimos? ¿Mordió Eva realmente una manzana? ¿El Infierno es un cuento para niños o existe de verdad? ¿Por qué no se casan los curas? ¿Qué rayos es un sacramento? ¿En qué creemos los católicos?… Si te cuesta contestar alguna de estas preguntas, Catolicismo para Dummies te interesa. Una aproximación al alcance de todos a algunos de los puntos más importantes de la doctrina católica, pensada para católicos que tienen algo olvidada sus catequesis de juventud, o que quieren transmitir a sus hijos una Fe que vaya más allá del “Jesusito de mi vida”, Un libro más cercano a la literatura de divulgación que a la religiosa y que, sin embargo, se mantiene fiel en cada párrafo al Magisterio de la Iglesia”.

Una leve apostilla. No más literatura de divulgación que religiosa sino literatura de divulgación religiosa.

Escrito por un seglar católico, no por un teólogo, y no para especialistas en teología sino para el común de nuestros católicos que incluso los practicantes no suelen tener una suficiente cultura religiosa.

El autor, a pie de calle, conoce las carencias de tantos conciudadanos, incluso de tantos católicos, y con un lenguaje sencillo, asequible a todos, les acerca la doctrina y la moral de la Iglesia al menos para que la conozcan. Eso es lo que cree y predica la Iglesia. Y lo que debieran creer y practicar los católicos.

Si los catequistas, sobre todos los de jóvenes y adultos, y los profesores de religión siguieran esa doctrina otro gallo nos cantara. De gran utilidad también para todos aquellos que sintiéndose católicos adolecen de graves lagunas formativas que comprometen su vida religiosa al no saber ni en lo que creen, les imposibilita la educación católica de sus hijos y hasta les hace imposible una conversación sobre temas religiosos no ya con enemigos de la Iglesia o ajenos a ella sino incluso con aquellos católicos que saben lo que creen.

Mi aprobación del texto es total, apena recuerdo un levísimo roce en una cuestión marginal en la que la devoción se le impuso a la doctrina. Y aun así podría ser verdadera aunque no oficial.

Permítaseme pues que concluya no felicitando al autor sino felicitándome a mí porque ese libro lo haya escrito un hijo mío. Y sobre todo dando gracias a Dios por los hijos que me ha dado.

9 comentarios en “LECTURAS CLIII: Recomendando un libro de un hijo mío
  1. Lo voy a comprar. Es una tarea abrumadora suplir como padre las carencias catequéticas de la Iglesia, de los colegios católicos y de los párrocos. No sabe uno ni que hacer, hasta había pensado escribir algo similar solo para mis hijos, y dejando ya lo más básico de lo básico, porque después de años de catequesis, clases de religión y misas dominicales, no saben ni cuáles son los pecados, ni que implica cada mandamiento.

    Y puedes recomendar el resumen del catecismo naranja, pero como no tengan afición a la lectura, se lo tienes que leer en voz alta.

  2. Deseando leerlo.
    Creo que este tipo de libros se pueden adaptan muy bien a la realidad y a las necesidades, si bien la gente hoy lee poco, y usa más el formato móvil.
    La gente de mi generación, cincuentones, no van a leerse el ladrillo naranja (Catecismo años 90), y ya no recuerdan el catecismo pregunta-respuesta que se suprimió, a mi juicio en una mala decisión, en los años 80, dejando al pueblo fiel perdido en cuanto a formación doctrinal y sometido a la marea cómico-liturgica de autor del postconcilio.

  3. Dar gracias a Dios por los hijos es lo mínimo que deben hacer los católicos, porque un católico debe estar abierto a la vida, sin ponerle trabas, y porque los hijos son honra y consuelo para sus padres y el más maravilloso de los regalos.

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