PUBLICIDAD

LECTURAS CL: Las diócesis extremeñas: Otro volumen fallido de la BAC

|

Iglesias de Coria-Cáceres, Plasencia y Mérida-Badajoz

Sánchez Herrero, José (Coord): Historia de las diócesis Españolas, 11: Coria-Cáceres, Plasencia, Mérida-Badajoz. BAC, Madrid,2014, 1192 pgs.

Otro fiasco más de lo que debió ser una magna obra de la Biblioteca de Autores Cristianos. Coordinado este volumen de nuevo por José Sánchez Herrero, esta vez sin responsabilidad redactora salvo once prescindibles páginas introductorias. Se ve que el coordinar no es lo suyo y que se empeña en dejar sonada constancia de ello. Porque no coordinó nada y da la impresión de que ni siquiera debió leer lo que tenía que coordinar. Porque, si lo hubiera leído, habría trabajos que tenía que haber rechazado. Si la labor coordinadora fue gratuita, dejemos en error de la BAC y en desentendimiento de Sánchez Herrero que se llamó a andana la labor coordinadora. Si fue remunerada debería devolver la remuneración pues no está bien cobrar por nada.

Las tres diócesis extremeñas son muy parecidas en su acontecer histórico por lo que deberían haber tenido un tratamiento similar. Que Mérida-Badajoz haya pasado a metropolitana es hecho recientísimo que como mucho justificaría una página más sobre las que hasta la última década del siglo XX fueron diócesis hermanas y no sufragáneas Coria-Cáceres y Plasencia de Mérida-Badajoz.

Pues vean la coordinación, Coria-Cáceres ocupa 150 páginas del libro, Plasencia, 416 y Mérida-Badajoz, 436. Con lo que es pura evidencia que el tratamiento de Coria-Cáceres es mucho más deficiente que el de las otras dos diócesis.

Y ahora la advertencia que tengo que hacer siempre que me refiero a obras que estudian tantos siglos. De lo anterior a la segunda mitad del siglo XVIII no opino, y normalmente no lo he leído. No voy a hablar de lo que desconozco.

Pasamos pues a los autores que se han ocupado en cada una de las diócesis de los dos últimos siglos y medio de las mismas. Que en Coria-Cáceres ha sido María del Carmen Fuentes Nogales, en una desafortunadísima designación. Que si es responsabilidad del coordinador pues otro punto negro en su haber.

Despacha los siglos XIX y XX en 38 páginas cuando son 93 las que se dedican a ese periodo en Plasencia y 119 en Mérida-Badajoz. Y con tal cantidad de errores o erratas que constituyen una falta de respeto para el lector, una lacra para el libro y un demérito del coordinador que debió rechazar o mandar corregir tan deplorable trabajo. Un alumno de segunda enseñanza que presentara un examen así sería suspendido sin la menor duda.

Como no puedo creerme semejante ignorancia tengo que concluir que escribió de memoria y luego ni se molestó en releer lo escrito, lo que tampoco hizo el coordinador.

Así el obispo García Álvaro no nació en Badía sino en Budi. Si Martín Rodríguez fue obispo de Ceuta de 1760 a 1780 y le nombran de Coria en 1784, ¿qué fue de él entre 1780 y 1784?. También creo que no nació en 1729 sino diez años ante. ¿Obispo un fraile a los 31 años? ¿Y habiendo sido provincial en dos ocasiones antes de los 31 años? El obispo Juan José María Álvaro en realidad se llamaba Juan José García Álvaro. Moheda de la Jara es Mohedas. Álvarez de Castro no sucede a Francisco Martín Rodríguez sino a Diego Martín Rodríguez y Diego le había llamado páginas antes, El obispo Nafría no nació en Torre de Blanco sino en Torreblacos. El obispo Cid Carrascal es Sánchez Cid Carrascal. García Gómez no nació en Padrillo de Camero sino en Pradillo de Camero. Llama Esteban José Pérez Martínez a Esteban José Pérez Fernández. Ortiz Gutiérrez habría nacido en 1845. Lamberto de Echeverría dice que diez años antes y que fue ordenado sacerdote en 1859. Con lo que según nuestra autora se habría ordenado a los 14 años. A Moreno Barrios lo he visto siempre citado como Moreno Barrio. Si un obispo de Coria pasa a Salamanca, como Barbado, no es promovido sino trasladado. Juan de Ribera no es beato sino santo desde bastante antes de que esta señora escribiera tal cantidad de dislates. Como llamar trienio al período entre 1999 y 2005.

Seguro que habrá más “distracciones” que las que yo me he encontrado aunque creo que bastan y sobran para considerar un gran error la elección de “coordinador” e “historiadora”

De la diócesis de Plasencia me he leído los tres últimos capítulos, todos escritos por Francisco González Cuesta y Pedro Manuel Alonso Marañón. Tres capítulos con titulación discutible. Con lo fácil que hubiera sido recurrir a los siglos XVIII, XIX y XX, pero en general aceptables y que nos dan una buena visión de la diócesis y sus obispos. Los errores, o lapsus, que también los hay y algo desmerecen el texto, no tienen nada que ver con el estropicio de Coria, además de darnos una visión mucho más completa de la diócesis.

Rechinan, llamar cardenal al obispo Lorenzana, lo fue mucho más tarde y en Toledo, presentar a Pío VII avalando la desamortización de Carlos IV, cuando todavía no era Papa, decir que fueron 11 los obispos asesinados en la zona republicana. Además de concordancias vizcaínas, confundir fechas de presentación, preconización y toma de posesión, que tienen notable importancia canónica, dar fechas, puro lapsus, que confunden siglos, alguna ignorancia geográfica, por ejemplo sobre Riotorto, anticipar el arzobispado de Olaechea. Y cinco años después de 1966 no es 1977. Ni en “México”. Tampoco Salduaña vale. Es Saldueña. No existe la Constitución de 1879, evidentemente se trata de la de 1869. Casas y Souto en 1804 ni había nacido, se agravó en 1904. Y la famosa Asamblea Conjunta de Obispos y Sacerdotes no lo fue de “Sacerdotes y Laicos”.

Pero pese a todo eso, que seguramente será algo más, la visión de la diócesis de Plasencia nos parece positiva. Y más tras la lectura de lo de Coria-Cáceres. Aunque también tanto “lapsus” se la traiga.

Las páginas dedicadas a la diócesis de Badajoz, lo de Mérida-Badajoz es de ayer mismo, obra de José Sarmiento Pérez y Teodoro Agustín López López , el primero el siglo XIX y el segundo el XX, me parecen lo más sólido del libro. Saben de lo que tratan y lo exponen bien.

Del primero, subrayar la excelente descripción del penoso cisma de las Órdenes Militares, aunque las erratas, o los errores, no dejen de aparecer en su texto. Gómez Hacedo creemos que es Gómez Haedo. Fernández Ramírez y Vázquez es naturalmente Fernando. San Salvador de Comba no existe, es de Camba y no está en la provincia de Lugo sino en la de Orense. El obispo Aguacil es Alguacil y el también obispo Cosme Madorrán es Marrodán.

Tampoco los nombres se le dan bien a Teodoro López. El obispo Juan Campeonas, que ya es raro apellido episcopal, es Campíns. Y Egino, es Eguino y Armarcha. Almarcha. Doroteo Fernández no fue nombrado en 1956 obispo de Santander sino auxiliar de aquella diócesis, cosa que el autor conoce perfectamente por lo que solo cabe atribuirla, como todas las anteriores, a ligereza en el escribir y en no leer después lo escrito. Como en la “Sagrada comunicación de Estudios” por Congregación. Y ya en el colmo del despropósito, en los avales de obispos a Don Tirso Lozano Rubio, esperpénticamente acusado de modernista, el casi imposible de localizar “D. Vicente Casasona, de Beja, titular de Almería y desterrado en Roma”. Como para pensar en un obispo portugués, Casasona, auxiliar de Beja, con título in partibus de algo parecido a Almería, de allí no podía ser pues era sede residencial española y exiliado tras la revolución portuguesa. Pues imposible de encontrar ese obispo. Hasta que caí en que se refería a Vicente Casanova Y Marzol, nacido en Borja y obispo de Almería que no estuvo jamás desterrado en Roma.

Ya me parece más puñetero el elenco de las causas que ¿justificaron de algún modo? , estamos leyendo un libro de la BAC y no un texto podemita, la matanza de 1936: “el apartamiento de la Iglesia durante el último medio siglo de las clases bajas”, “la escasez, insuficiente preparación y pobreza del clero”. Ignorancia que ya nos parece supina al referirse a “las horrorosas matanzas del día 22 de agosto en Paracuellos del Jarama”.

Creo que con lo expuesto no hay exageración por mi parte al hablar de otro tomo fallido de lo que debería haber sido una buena historia de las diócesis españolas.

 

4 comentarios en “LECTURAS CL: Las diócesis extremeñas: Otro volumen fallido de la BAC
  1. ¡Pues vaya mierda de libro, con perdón!
    Deberían retirarlo de la circulación, y reeditarlo, previa corrección de la mayoría de las erratas, y digo de la mayoría, pues por desgracia, siempre queda alguna…!

  2. Lleva toda la razon el autor de este articulo.Carmen Nogales de Coria-Caceres es una mas de los paniaguad@s de Francisco Cerro dejo un pontifiasco…Mucho enchufe,mas que obispo parecia electricista,aliado de ricos y conchabado con la progresia…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *