PUBLICIDAD

Le siguen atizando a Taltavull

|

En esta ocasión por rl apoyo al catalán.

Lo hace Gregorio Delgado del Río  en Religión Digital y con los mismos argumentos más comprimidos el  periódico local Última Hora de ayer 18 de  septiembre. Supongo que a Taltavull le habrá molestado más lo de Mallorca porque lo habrán leído muchos más «fieles» del obispo aunque algunos le resulten tan infieles. .

Os enlazo RD

https://www.religiondigital.org/libertad_en_todo-_gregorio_delgado/Mear-tiesto_7_2159854006.html

 

 

3 comentarios en “Le siguen atizando a Taltavull
  1. Sin duda alguna esto es hoy la gran idolatría De la Iglesia local de Mallorca, el nacionalismo.
    San Juan Pablo II ya lo anunciaba cuando se refería a los nacionalismos.
    Pero esto es nuestro pan de cada día y estamos abocados a entender que es lo normal y lo cotidiano.
    En los últimos años han florecido como setas o esclatasangs como los llamamos aquí, incontables locales de variopintas iglesias evangélicas y pentecostales.
    Y todo porque la amplia población católica inmigrante de latinos, con una fuerte religiosidad natural, cuando han llegado a Mallorca y han ido a la misa dominical, ante la imposición del catalán verbi gratias de ese nacionalismo idolatrico y no poder seguir una eucaristía por falta de entendimiento y comprensión idiomatica están optando por ire-se a esas iglesias donde les hablan del amor De Dios en su idioma.
    Pero Taltavull sigue en su egolatría enfermiza

    1. Y qué dolor que produce el crecimiento de esas sectas, pues sectas son del cristianismo, aunque ahora se las quiera blanquear, pero son sectas de la verdad, cristianos idos de madre, despistados en esto o en aquello. O los barrios abandonados de la mano de Dios en los que fructifican chamanes, videntes, tarotistas, espiritistas… Y luego se nos llena la boca de Francisco y de las periferias. Pero algunos de esos centros, el otro día vi uno nuevo, prestan servicio a la gente, les predican, le hablan de la Biblia, de doctrina moral, los ayudan no sólo a la sopa boba, sino a que la gente necesitada encuentre un camino… Dile tú a uno de cáritas que te hable de Cristo, de la Biblia, de… Ir a una reunión de cáritas es lo menos cristiano que te puedes echar a la cara. Todo lo que no hace la Iglesia aquí, que sí, como agencia de colocación de tipo burocrático puede funcionar para los hijos y sobrinos de, o para reparto de bienes en plan ejército de salvación protestante para los que se apuntan a sus planes y programas, pero como estructura completa, no es una estructura caritativa. Se ha estatalizado. Y eso es un problema más general todavía. Que los curas ven, pero pasan. Si no les tocas la honrilla, ésa por la que alguna vez se han pegado en público o por la que aquí y allá tienen preferencias y odios, por la que el obispo amenaza con querellarse contra este medio y don Francisco José y sus comentaristas. Pero si no hay nervio cristiano en la Iglesia en Mallorca, si no tiene caridad, si no conoce la fe, si no consigue llamarse cristiana salvo por lo que queda de memoria de eso en algunas de sus fiestas, atravesadas ya por pura política… eso les da lo mismo. El que venga detrás. Y como todos están mayores, pues ven cerca el final de ese peso moral. Y los jóvenes ya son política con un barniz de melindre religioso y un punto de ambición burocrática. Con las rarísimas excepciones que haya que poner.
      Pero el problema no es Taltavull. Él es sólo un exponente de esto que aquí desde hace años (aquí se nos juntó todo: el Concilio, el turismo, la emigración… sin que tuviéramos al frente corazones amantes de Dios que supieran rehacer la barca para afrontar con fe y amor esos retos y continuar navegando en pos de Cristo para llegar a nuestra verdadera patria) hacen quienes dirigen la Iglesia (eclesiásticos y laicos, que casi pesan más que los eclesiásticos). Es de todos, que no sentimos como propia la Iglesia. Desde luego, empezando por Taltavull o el obispo de turno. Siguiendo por todo el cabildo, pasando por todos los curas y los que tienen responsabilidades en la Iglesia (muchos de los cuales no creen en nada o sólo están ahí por un sueldo o por lucir cierta responsabilidad social, que se les reconozca, acomplejados como están), terminando en cada uno de los que nos decimos de fe católica y que aún sabemos algo de lo que significa eso (o sea, gente ya muy mayor, porque a los jóvenes la fe ni se la hemos enseñado nosotros ni nuestros curas).
      Sinceramente, yo del obispo siento compasión y lástima. Y supongo que esto habrá que ir cerrándolo y aguantando como se hacía in partibus infidelibus tiempo atrás. A los pocos que les transmitamos todavía la fe (que no será a los niños que pasen por las parroquias para catequesis, que, criados en la ignorancia de la fe, terminarán por abandonar a quienes hoy los instruyen, por decirlo de alguna manera, entre sonrisas de dientes). Ya lo dijo el Señor: el que quiera conservar su vida, la perderá. Los que aquí han querido conservar la mallorquinidad han terminado perdiéndola. Por falta de generosidad y caridad.

  2. El artículo, querido don Francisco José, puede que tenga menos difusión en la isla, pero apunta a raíces más profundas que el del periódico, que pasa de largo: el problema tiene que ver con el papel político de la Iglesia en Mallorca, cuanto más política (más «nostra»), menos cristiana, más lejos de Cristo. Y cuanto más lejos de Cristo, menos Iglesia, obviamente. Los pocos curas que salen del seminario lo hacen sin formación básica ni piedad; llegan a una parroquia y no buscan la salvación de las almas que la Iglesia pone a su cuidado sino recibir la bendición de los pueblos, la part forana, que encarnan algo así como la esencia de «lo mallorquín» una vez que ha dado por perdida la capital entre tanto forasterum, como se llama despectivamente a los españoles de la península y, en general, a todo aquel que no cumple con el ideal de mallorquinidad, sea lo que sea. Parece que estos curas piden perdón y permiso por serlo, que les perdonen la vida por ser lo que dicen que son. Y así no van a ninguna parte. Bueno, sí, al precipicio con todo el pueblo detrás, al que jamás le afea una costumbre, una superstición, una inmoralidad. Evidentemente, no confiesan fuera de cuaresma en los ritos esos comunitarios. Y se han pasado en masa a la unción de enfermos general. Lo del idioma es sólo efecto de movimientos de fondo mucho más profundos y que indican una podredumbre mucho mayor, como dice el artículo. Si no presionaran en ese sentido a padres y alumnos no dejaría de estar peor.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *