http://www.lavozdegalicia.es/noticia/galicia/2016/01/31/convento-libremente-nunca-retenido/0003_201601G31P8993.htm Ahora en el inmenso caserón quedan 7 monjas, dos de ellas indias y alguna hispanoamericana. Una de las exclaustradas llegó a ser importante cargo en la comunidad y otra de las que permanecen es la hermana tornera, es decir, la que tiene más relación con el exterior. No parece que estuvieran incomunicadas. Lo que resulta evidente, en cambio, es que en algún momento la armonía en la comunidad se quebró de alguna forma. Y tres de ellas, dos ya en trámites de secularización, iban a abandonar su estado religioso. Eso se precipitó por la intervención de otra exreligiosa que hizo intervenir a la policía. Parece claro que las «aisladas» y «recluidas» tenían alguna comunicación con ella. No se entendería de otro modo su actuación. Luego no estarían tan aisladas y recluidas. El episodio es lamentable y más cuando era cuestión de días que las dos que estaban en trámite de secularización salieran del convento. El escándalo fue magnificado y naturalmente se utilizó en daño a la Iglesia. Abrigo notables dudas sobre la supervivencia de esa comunidad. La superiora, con la marcha en un día del 30% de la comunidad queda tocada. Algo ciertamente no funcionaba bien en ella. La Iglesia ya había alertado respecto a la importación de monjas del extranjero que no era la panacea de nada y sí introducir en los conventos elementos perturbadores. Es muy distinto que comunidades consolidadas en distintas naciones, con religiosas formadas y de vocación segura acudan en socorro de conventos que se mueren en España a reclutar casi niñas, desconocedoras de lo que es la vida religiosa y hasta del idioma, con una cultura completamente distinta y que en no pocos casos constituirán más un problema que una ayuda. Entiendo que comunidades en claro riesgo de extinción se agarren a un clavo ardiendo. Pero eso quema la mano y no se puede resistir. Creo que la jerarquía ha puesto ya coto a soluciones que no solucionaban nada y que en ocasiones podían parecer compra de jóvenes a familias necesitadas. Lamento muchísimo el escandalo producido y me duele el calvario que ha padecido y seguirá atribulando a una comunidad de religiosas. Que igual no hizo todo bien. Pero sin mazmorras, tormentos ni otras exageraciones. Dos de las tres estaban en puertas de abandonar su estado. Sin problema alguno. Les deseo una vida digna en su nueva condición. Fácil no les va a resultar una vez que concluya el amparo institucional que ahora se les brinda. Tanto si vuelven a la India como si siguen en España cuando ya estén abandonadas a su suerte. Que me imagino será, en el mejor de los casos, como empleadas del hogar o al cuidado de ancianos. Tal vez empleadas en la cocina de algún hotel o restaurante. No creo que estén preparadas para superiores tareas. No me extrañaría que terminaran añorando su vida en el convento.
Las mercedarias de Santiago según el testimonio de las dos religiosas indias que permanecen
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