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Las disculpas del obispo de Covington (USA)

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Se llama Roger Joseph Foys y tiene ya 73 años y medio. Vamos, que está ya en puertas del retiro.

Metió la pata, hasta el corvejón, y lo reconoce.

https://infovaticana.com/2019/01/26/el-obispo-de-covington-se-disculpa-con-los-estudiantes/

Bien está. Pero lo deseable es que los obispos no metieran la pata. Para que luego no tuvieran que hacer numeritos exculpatorios.

Pero nunca es tarde si la dicha es buena.  Y este obispo, terminal,  tiene la humildad de reconocer sus errores.

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Comentarios
8 comentarios en “Las disculpas del obispo de Covington (USA)
  1. Esos jóvenes actuaron de manera educada, sobre todo Sandmann que no se arredró ante el desafío de ese indio activista que, al parecer, no es la primera vez que la lía.
    Quedará como impecable la actuación de los jóvenes, así como cobarde la del obispo, por mucho que pida perdón a toro pasao.

  2. El obispo no pidió disculpas porque reconoció haber cometido un acto vil (prueba de ello es que aún después de haber surgido el video de toda la confrontación insistía en condenar a los estudiantes católicos) – tan sólo se disculpó cuando los abogados contratados por las familias de los estudiantes amenazaron a procesar a los que están propagando las mentiras que han resultado en amenazas de violencia y muerte contra los chicos y sus familias. Como toda la iglesia Novus Ordo, este obispo apoya totalmente la campaña de odio contra los Americanos de descendencia Europea (los que han construido el país y siguen pagando por todo y todos), el reemplazo de la población por los invasores del tercer mundo (la iglesia «Católica» – en realidad la secta Novus Ordo – es la organización que más apoya y financia la invasión y los invasores), y el genocidio cada vez mas directo de los blancos (basta mirar las estadísticas de violencia, asesinato, tortura, etc – practicamente todo crimen violento interracial es dirigido contra los blancos, tanto en los USA como en todos los otros países donde el NWO/Sinagoga de Satanás está imponiendo «multiculturalismo» y «diversidad» (diversidad = reemplazo de la población blanca). El Novus Ordo con toda su jerarquía y la gran mayoría de sus sacerdotes están plenamente complícitos en este plan satánico, tanto en Norteamérica como en Europa, Australia, Sudáfrica, etc.

  3. Domingo 27 de enero de 2019

    Tercer domingo per annum

    Leyendo el libro de Nehemías, se nos dice: «Este día está dedicado a Nuestro Dios! El gozo del Señor es vuestra fortaleza.» (Neh 8, 1- 10).
    En el Salmo 18 leemos: “ Acepta las palabras de mi boca, el murmullo de mi corazón.»
    Y San Pablo en la primera carta a los corintios, 12,12- 30: «Todos hemos sido bautizados en un mismo Espíritu.”
    Y en el Evangelio según Lucas, de este Domingo hemos proclamado: «Puesto que muchos han intentado narrar ordenadamente las cosas que se han verificado entre nosotros, tal como nos las han transmitido los que desde el principio fueron testigos oculares y servidores de la Palabra…» (Lc 1,1-4).

    La elección de las lecturas de este domingo no parece a primera vista responder a la lógica racional.
    Y a pesar de todo, esta elección no es arbitraria. Podemos relacionarlas en conjunto con la visión de la Iglesia, que surge de los tres textos, especialmente el de San Pablo, en este domingo situado en el corazón de la «Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos.»

    – La unidad del Espíritu en las diferencias no sólo entre cada uno de los bautizados, sino también entre cada Iglesia que da forma y vida a la oikuméne de Dios: «Aquéllos a quienes Dios ha colocado en la Iglesia.»

    – Finalmente, los testigos de la Palabra de la cual Cristo es «el prototipo» en la sinagoga de Nazaret porque «el Espíritu descansa sobre Él.”

    Este domingo nos invita a celebrar la Palabra viva del Libro, cuya comunidad acoge la expresión única y diversa según el carisma y la vocación de cada uno de los fieles.
    El libro de Nehemías nos coloca en uno de los momentos «fundacionales» de la antigua alianza. Nehemías es un hebreo, mayordomo en la corte del Basiléus o Gran Rey de Persia en tiempos del exilio. Consigue una primera misión oficial para ir a Jerusalén.
    Nombrado gobernador de la región de Judá, levanta los muros de la ciudad, garantiza la justicia social entre los habitantes y organiza su repoblación mediante el regreso de los exiliados.

    Diez años más tarde regresa y procede con autoridad para restablecer el sábado y el respeto de los levitas a las regulaciones cultuales.
    Y es ahí donde aparece el episodio que relata la liturgia de hoy. Al final de un trabajo cuyo eje es Esdras, se recopilan las tradiciones orales y se transmiten por escrito para que no se pierdan, pues corrieron ese riesgo durante el exilio.

    Esdras es «un escriba versado en la Ley de Moisés,» (Esdras 7, 1-5) e «interpreta los mandamientos del Señor y sus leyes con respecto a Israel» (Esdras 7,10-11). Fue ministro de asuntos hebraicos en la corte del gran rey de Persia.
    La lectura solemne de la Ley que introduce en la comunidad se hace sobre la reconstrucción de las «Tablas de la Ley,» que habían sido destruidas. Durante el exilio, los israelitas ya no se reunieron en el Templo, el centro de su pequeño reino, sino en las sinagogas para permanecer fieles a la Palabra de Dios recibida en el Sinaí y transmitida por Moisés y sus sucesores.

    La lectura, acorde con un cierto ritual le da al Libro de la Palabra de Dios un valor simbólico. El Libro del Éxodo y el de los Números conectan la constitución del Pueblo de Israel con revelación del monte Sinaí. Esdras constituye el pueblo de la antigua alianza alrededor de la Palabra de Dios, con vocación de permanencia. El Pueblo asiente y expresa su compromiso, puestos todos en pie y diciendo: Amén.

    El comienzo del Evangelio según San Lucas explica los motivos de su redacción. El episodio de Nazaret coloca las palabras de Jesús en este marco, con un énfasis particular en el poder del Espíritu que actúa.

    Cristo recibe para leerlo, un rollo del antiguo libro del profeta Isaías, escrito para ser proclamado en los oficios de la sinagoga.
    Jesús lee y lo cierra. El nuevo libro que San Lucas acaba de escribir también está destinado a ser «leído» en la Iglesia por aquéllos que se han convertido en Servidores de la Palabra.
    Lucas no quiere crear una obra literaria ni escribir una historia cronológica, incluso si los primeros capítulos incluyen referencias que atestiguan este aspecto de la obra. Su objetivo es fortalecer la fe.

    San Juan dirá lo mismo al final de su Evangelio: «Haec scripta sunt ut credatis.” -Eso se ha escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengas vida en Su Nombre» (Juan 20,31).

    Los primeros versículos de San Lucas nos muestran los signos distintivos de los apóstoles y de aquéllos a quienes asocian a su tarea.
    Cuando será necesario sustituir a Judas, Pedro buscará entre aquéllos que «los acompañaron durante todo el tiempo en el que el Señor Jesús caminó entre ellos, guiando sus pasos.» (Hechos 1,21), porque la tarea del apóstol es ser un testigo de la Resurrección y heraldo de la Palabra. Los primeros capítulos de Hechos también nos muestran a los apóstoles predicando, enseñando, explicando, llamando a la conversión. (Act 4,29-31).

    A su modo San Pablo recuerda a los corintios la vocación específica de cada uno a proclamar el Evangelio .
    Para él, como para los escritores de los cuatro evangelios, los escritos no son «medios de propaganda,» sino más bien, un apoyo para la catequesis.
    Éste es el término que se usa aquí: «catekhetes,» no con la precisión técnica que tiene ahora, sino en el sentido de «que se transmite el eco de la voz del Señor.» (Lucas 1, 4).
    Dicha transmisión presenta una enseñanza. En el prólogo de los Hechos, San Lucas habla de «lo que Jesús comenzó a hacer y enseñar», «poiéin kai didáskein.» (Hechos 1,1).

    El Evangelio no se da primero en la Escritura, sino en la «acción» de Dios, Que resucita a Jesús como Cristo y Señor y, a través de Él, nos da el Espíritu Santo.
    Ciertamente este acto de Dios está inscrito en la historia. Pero no pertenece sólo al pasado. Este acto es una realidad presente y actúa hoy en nosotros. Cuando se anuncia la Palabra y se celebran los sacramentos, el Espíritu nos comunica la vida de Cristo, la vida del Hijo de Dios.

    Cuando se leen las Escrituras, y más aún, cuando se proclaman eclesialmente, los acontecimientos de la vida de Jesús adquieren todo su relieve en nuestra vida. Son actuales. Se cumplen en nosotros, que somos Su Cuerpo.
    Jesús dice en Nazaret, después de doblar el rollo de pergamino: «Esta Escritura que acabáis de oír, se ha cumplido hoy.» (Lucas 1. 21)

    La introducción que Lucas consideró útil incluir en las primeras líneas de su Evangelio, también puede ser objeto de una reflexión sobre el lugar de la Escritura en la Iglesia de hoy, sobre todo en esta semana de la unidad.

    San Lucas no menciona su nombre, pero la Tradición de los primeros escritores cristianos y posteriormente los Concilios de Cartago, Orange, Ferrara-Florencia y Trento, siempre le han atribuido el tercer evangelio y los Hechos de los Apóstoles.
    Es nombrado tres veces entre los compañeros de San Pablo, el apóstol de los gentiles. (Colosenses 4:14 – 2º en Timoteo 4:11 – Carta a Filemón 25).
    Es griego y la lengua griega es su idioma materno. Como procedente del paganismo no es testigo ocular del ministerio de Jesús.
    No obstante, su trabajo es de origen «apostólico,» por la fuente principal que cita: aquéllos que, desde el principio, fueron testigos presenciales y se convirtieron en servidores de la Palabra. Lo hace con rigor, con cuidado (Lucas 1, 3).
    Entre estos testigos privilegiados y él mismo, comenzó a desarrollarse una actividad que podríamos llamar «literaria». Las palabras utilizadas no prejuzgan la naturaleza oral o escrita de estos documentos.
    ¿Se refiere acaso a los otros evangelios que conocemos, en su estado actual o anterior?
    ¿Se refiere a otros textos que no conocemos hoy porque no fueron retenidos por la Iglesia como inspirados en el canon de los libros sagrados? Es imposible decirlo.
    En cualquier caso, se reunió con los testigos. Incluso sugiere un testigo privilegiado: «La Virgen María retuvo todas estas cosas en Su corazón.» (Lucas 2:19).

    San Lucas da testimonio del intersticio o silencio, que a menudo perturba al cristiano de hoy: ¿Qué sucedió entre los acontecimientos sagrados y la redacción de los Evangelios tal como nos ha llegado? Se trata de un tema que a los medios contemporáneos les gusta volver a poner en la agenda.

    También nos habla de los primeros escritores sagrados. Lucas no afirma haber recibido la revelación directa de lo que debe poner por escrito y cómo debe componer su trabajo. Llevó a cabo una investigación rigurosa.
    Escogió los hechos y gestos significativos de Cristo, de la revelación divina y no a título de inventario anecdótico. «Para que conozcas la solidez de las palabras que has recibido.» (Lucas 1, 4).
    Asume su responsabilidad en la elección que hace y nos explica su sentido, insistiendo en la seriedad de su trabajo.

    La Biblia tiene a Dios como Autor, lo que no impide que cada autor sagrado actúe instrumentalmente como un verdadero autor.

    Depende del hombre escuchar lo que Dios inspira en la Palabra que se lee o se escucha. «Acepta las palabras de mi boca, el murmullo de mi corazón.» (Salmo 18)
    También depende de nosotros hablar y revelar la Palabra de la Vida. Jesús nos la proclama en Nazaret. San Lucas nos la hace presente en la introducción de se Evangelio.

  4. La actitud de los Estudiantes del Colegio Católico deja su pabellón muy alto. Y la actitud humilde del Obispo le ha elevado por encima de todos los merecimientos que haya acumulado en su Sacerdocio y en su Pontificado. Bendita Iglesia de Norteamérica!

  5. Creo que hay una diferencia entre un error y entre una vileza que delata la línea infame que sigues.

    El obispo juega a posicionarse en contra de los suyos y a favor de los que les persiguen. Cuando se vio realmente de qué iba al vídeo, no le quedó otra que disculparse.

    En definitiva: se ha retractado pero se ha retratado. No le doy importancia a un error. Le doy importancia a una política de la que creo que no se ha arrepentido.

  6. He encontrado un vídeo sobre Lutero, que seguramente muchos conocerán, pero que me ha gustado especialmente ya que enfoca la cuestión desde un punto de vista distinto al que me enseñaron y que aún predomina. En mi opinión es de visionado obligatorio.

    https://www.youtube.com/watch?v=gkKSrUkbRws&feature=player_embedded

    Tiene que ver con las disculpas y con la culpa ficticia. La Iglesia se equivocó con Lutero, como se señala en el vídeo. Y lo primero fue aceptar la palabra reforma. Con eso estaba indicando que la Iglesia estaba podrida como sostenía Lutero, lo cual no era cierto. Y a partir de ahí todo fueron desaciertos.

    De no ser por los príncipes alemanes opuestos a Carlos, Lutero habría sido uno más, de los varios que surgieron en el siglo anterior y que desaparecieron. Si ahora salieran unos «prícipes» apoyando cualquier hegía, tendríamos algo similar pues la Iglesia está en horas bajas, no que sea un antro de corrupción, como se empeñan muchos en afirmar.

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