La violencia de género, el político socialista López Aguilar y otras cuestiones anejas

Las Crisis Matrimoniales se pueden superar http://www.elconfidencial.com/espana/2015-04-06/lopez-aguilar-sera-llamado-a-declarar-como-imputado-por-violencia-de-genero_754635/ Por supuesto que mi más absoluto rechazo a la violencia de género. Me parece repugnante y con la agravante de abuso de superioridad en no pocos casos. Caiga sobre los abusadores todo el peso de la ley. Pero más que de la misma, de la que ya he dicho todo, quiero traeros otras consideraciones que cuelgan de esa violencia. En la inmensa mayoría de los casos una de las partes miente. O la presunta agredida o el presunto agresor. Con graves consecuencias tras el fallo judicial. Porque es muy grave que una agredida vea como el agresor se va de rositas o que uno acusado de agresor sin serlo sea condenado. En el caso de López Aguilar no tengo el más mínimo interés personal. Si agredió, que peche con las consecuencias y si no, que peche la que le acusó falsamente. Pero que resulte la verdad. Que no siempre ocurre. Y si esa «esperanza» del socialismo, ya tan de capa caída, termina de marchitarse pues ahí me las den todas. Luego está el gravísimo problema de los hijos que existen en la mayoría de los casos y que quedan notablemente afectados por la separación de los padres y más todavía si han presenciado agresiones se diluciden o no ante los tribunales. Y pienso que si interviene la justicia es todavía peor pues la parte condenada o la no atendida va a ser siempre mantenedora de una hostilidad hacia la otra que sufrirán los hijos y no pocas veces con consecuencias que pueden marcarles para mal sus vidas. Si el divorcio siempre es duro para los hijos, incluso el «civilizado», el hostil es una auténtica desgracia. Claro que hay matrimonios que no pueden continuar. Por agresiones, por infidelidades… En la mayoría de los casos que deberían haberse evitado. Con esfuerzo, no tan notable, por ambas partes. Porque lo fácil, lo gratificante, y hasta lo que Dios manda, es una familia feliz. Que las hay. Y muchas. Con problemas puntuales que se superan con el amor. Entre los padres y a los hijos. Y si además ese amor se vive en la Iglesia es todavía más fácil. Porque Dios ayuda. Aunque muchos no se lo crean al ser Dios el gran ausente de sus vidas. Ahora muchos hacen todo irresponsablemente. Casarse, tener hijos… Y con la misma irresponsabilidad se manda todo al garete. Sólo importa mi capricho momentáneo. Y el perdón ni se considera. Para pedirlo o para concederlo. Que además tendría que ser sincero. Con propósito serio de la enmienda. No me refiero a ese del niño de dos años que pide al día diez veces perdón por sus travesuras que va a reemprender inmediatamente. Mucho amor, algunos perdones y tendréis una familia feliz. En otro caso, pues a los tribunales, como López Aguilar y su ex. Y con unos seguros perdedores, los hijos. Que no pidieron venir a este mundo sino que los trajeron. Y no para hacerles pasar un calvario. A los palos que les dará la vida no hay que añadirles, en su niñez o juventud, los que les den sus padres

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