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La sustitución de Julián López en León es urgente

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Está deteriorado y no se debe repetir con él  lo que se hizo en Astorga con Don Camilo.

No me extrañaría que fuera de los primeros nombramientos del Nuncio.

En cambio creo que no se debe reprochar a Don Julián los nombramientos de despedida pues es lo que hacen casi todos los obispos en puertas de pasar a eméritos, Lo que algunos se preguntarán es si se trató de un acto consciente. Estoy seguro de que sí. Ese tipo de males comienzan siendo episódicos. Lo que no resta nada a la urgencia de la sustitución.

Y al nuncio recomendarle que no caiga en las redes del lobby gay. Muy activo últimamente. No falta quien asegura que ahora va a por Sevilla. Y hasta se dice su candidato.

19 comentarios en “La sustitución de Julián López en León es urgente
  1. Comunión con los santos Cornelio y Cipriano

    Fray Cyril Stola OP
    16 de Septiembre de 2020

    «Sacrifica o haré que te sacrifiquen.» Tal fue la elección que el emperador Decio propuso a los cristianos del siglo III.
    Como respuesta, algunos creyentes se negaron, sufriendo tortura o martirio. Otros huyeron, perdiendo sus propiedades.
    Sin embargo, muchos ofrecieron sacrificios a los ídolos romanos o compraron documentos que acreditaban que lo habían hecho.
    Estos cristianos se llamaron “lapsi o caídos:» Con su conducta quebrantaron el primer mandamiento y negaron a Cristo, Que dijo: “Al que Me niegue delante de los hombres, Yo también lo negaré delante de mi Padre que está en los cielos.” ( Mateo 10,33 ).

    Después de dieciocho meses, terminó la persecución de Decio y muchos de los que habían caído quisieron volver a la Iglesia.
    Los mártires que celebramos, el Papa Cornelio y el Obispo Cipriano de Cartago, les respondieron mostrando una gran compasión.
    San Cipriano dijo en un sermón: “Mi corazón sangra con cada uno de vosotros, comparto el peso de vuestro dolor y angustia… Cuando mis hermanos cayeron, mi corazón se sintió golpeado y caí a su lado.” (Los lapsi). Cipriano vio la persecución como una prueba para la Iglesia.
    Los lapsi no aguantaron esta prueba, y necesitaron la salud del alma para recuperar la comunión con Dios.
    Cornelio y Cipriano deseaban la reconciliación de los lapsi, pero dos fuerzas diferentes se opusieron a ese objetivo.

    El partido laxista levantó el primer obstáculo. Inmediatamente permitieron que todos los que habían apostatado recibieran la Eucaristía. Pero, tal admisión no logró la reconciliación.
    Jesús nos ofrece un remedio: La penitencia curativa de las heridas purulentas del pecado mortal, y la Eucaristía no puede ayudar a quienes están infectados por esa herida.
    Cipriano nos dice que la indulgencia laxista «no significa la concesión de la reconciliación sino su frustración. No devuelve a los hombres a la comunión, sino que los excluye de ella y de la salvación.»
    Como nos enseña San Pablo: “No se puede beber el cáliz del Señor y el de de los demonios.” ( 1 Co 10, 21 ). “El que, coma el pan o beba del cáliz del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y de la sangre del Señor.” ( 1 Cor 11, 27 ).

    Los laxistas sustituyeron sus propias normas de misericordia por la norma de la misericordia de Dios, revelada a nosotros a través de las Escrituras.
    A pesar de su buena intención, este enfoque puso su juicio por encima del juicio de Dios.
    Cipriano considera que la Eucaristía no es una mera recompensa por el buen comportamiento ni el distintivo del status de una élite.
    Se trata de la comunión con Jesús. El pecado grave frustra esta comunión, y Cipriano vio la necesidad de la penitencia: Brinda una oportunidad de rehabilitación.
    “El que da tal satisfacción a Dios, con el arrepentimiento y vergüenza a causa del pecado, extrae de la amargura de su caída, un nuevo fondo de valor y lealtad, con la ayuda que ha obtenido del Señor. Alegra el corazón de la Iglesia a la que tanto le ha dolido; no solo ganará el perdón de Dios, sino también la corona de la gloria.”
    La otra amenaza para la reconciliación surgió de Novaciano, quien se erigió en antipapa contra Cornelio y llevó a muchos al cisma.
    Novaciano y sus seguidores también sustituyeron las normas de la misericordia de Dios por las suyas. Fueron rigoristas y se negaron a absolver a los caídos. Novaciano “hizo lo contrario de lo que el Señor mandó a los apóstoles: Intentó “separar la paja del trigo” (San Cipriano, Carta 51 ).
    Incluso San Pedro cayó cuando negó tres veces a Cristo. Arrepentido, manifestó una triple reparación y Jesús lo perdonó.
    Dios es un Padre misericordioso. Desea que todos se salven y se reconcilien co Él, y quien se interpone en el camino de esa reconciliación lo traiciona.

    En medio de este conflicto, los Santos Cornelio y Cipriano fueron fieles a su llamada a ser pastores misericordiosos.
    Dieron testimonio de la verdadera misericordia, una misericordia que no ignora el daño que causa el pecado ni desespera de su curación.
    Al reconciliar a los caídos con la Eucaristía, los Santos Cornelio y Cipriano fueron instrumento de comunión en la Iglesia.
    Como premio a su vida y martirio, ahora viven en plena comunión con Dios.
    Y nosotros compartimos esa comunión con ellos en cada Misa: Communicantes, et memoriam venerantes, in primis gloriosæ semper Virginis Mariæ, Genetricis Dei et Domini nostri Iesu Christi: Sed et beati Ioseph, eiusdem Virginis Sponsi, et beatorum Apostolorum ac Martyrum tuorum, Petri et Pauli, Andreæ, Iacobi, Ioannis, Thomæ, Iacobi, Philippi, Bartholomæi, Matthæi, Simonis et Thaddæi: Lini, Cleti, Clementis, Xysti, Cornelii, Cypriani, Laurentii, Chrysogoni, Ioannis et Pauli, Cosmæ et Damiani et omnium Sanctorum tuorum; quorum meritis precibusque concedas, ut in omnibus protectionis tuæ muniamur auxilio. Per eundem Christum Dominum nostrum. Amen.

  2. No sé si hay o no un «lobby gay» en la Iglesia española, pero tampoco sería algo inconcebible, porque parece que en el Vaticano sí lo hay, según han reconocido tanto Benedicto XVI como Francisco.

    1. Yo no me atrevería a negarlo ni a afirmarlo con rotundidad
      Pero lo que sí hay es mucho maricón suelto
      Nada digo contra quienes, sintiendo esa inclinación, viven en continencia

      1. A mí me contó un sacerdote que se había enterado de que su párroco era homosexual porque lo oía gimiendo con su amante en la estancia de al lado. Y cuando fue a denunciarlo al vicario este le recriminó que por qué juzgaba Estamos perdidos.

        1. Oiga, lo mismo estaba usando el cilicio penitencialmente.
          En todo caso, al contárselo a usted, ese sacerdote pecó de maledicencia. Usted no ahora, porque los demás no sabemos a quién se refiere.

          1. «Oiga, lo mismo estaba usando el cilicio penitencialmente»

            Jajajajaja
            Don Fernando, es usted un guasón

            Yo, malpensado de mí, llegué a creer que tal vez lo que provocaba los gemidos del párroco eran las andanadas que le daba el vicario
            Jajajaja

      2. Y si caen alguna vez, como los demás?
        En todo caso, un lobby es un grupo organizado, con poder e influencia. No creo que eso exista en España dentro de la Iglesia. Fuera, sí.

  3. No me queda claro quién va a por Sevilla, si el nuncio o el lobby gay. Ni si el candidato es del primero o del segundo.
    Madre mía, en Sevilla ese es un problema crónico. Si encima envían a un obispo del lobby, entonces ya apaga y vámonos.

  4. Pues si el nuncio nombra un obispo gay para Sevilla, enfrente del obispado se casca una pancarta grande : ¡No queremos un obispo maricón!. Y tan panchos.

      1. De grupito y de amiguetes nada de nada. Hablo de gente seria, que sabe lo que se trae entre manos y opina con respeto libremente, no como su comentario despectivo respecto de la opinión que yo traslado sobre la situación de don Jesús Sanz. Con ese tono queda Ud. retratado, caballero o señora.

    1. Pues que lo manden a otro sitio… o a su casa, si tan quemado está.
      Aquí, de la OFM, quedamos hasta los mismísimos para casi la eternidad. Y éste, mutatis mutandi, no se diferencia mucho del que tuvimos. Más parresía sí que parece que tiene, pero mucho ego y mucha mala leche también.

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